Historia Provincial Malagueña

Amigos visitantes, con estas páginas que siguen pretendo dar a conocer un poco de la riquísima y variada historia del paisaje y del paisanaje de la siempre sorprendente provincia de Málaga.

Espero que les aproveche y gracias por acercarse a estas líneas.

jueves, 9 de diciembre de 2021

FUENTE DE LA NINFA DEL CÁNTARO

Fue el año de 1876 cuando se celebró la traída a la ciudad de Málaga del agua desde los manantiales de Torremolinos, y con ese motivo encargó el Ayuntamiento malacitano un proyecto para distribuir esa agua por la ciudad a través de fuentes públicas.

Este proyecto contemplaba que si no todas, si algunas de las fuentes fuera artísticas, bellas y decorativas del espacio urbano en el que se iban a instalar. A partir de aquí, y ciñéndonos a la fuente que nos ocupa, el ingeniero Sancha compró la estatua a la fundición francesa de Antoine Durenne, sito a en Sommevoire, llegando a nuestra ciudad en 1877 o 1878, siendo instalada en los jardines de la Plaza de la Victoria.



La ninfa del Cántaro en la plaza de la Victoria. Foto de Vicente Tolosa, posiblemente de 1903.
Permaneció enclavada en los Jardines de la Victoria hasta el año de 1992, que fue trasladada al Parque de Málaga, instalándose en una glorieta o, mejor dicho, creándose una glorieta a su alrededor.
Desde entonces, nuestra Ninfa del Cántaro o La Muñeca, como fue dada en llamar, derrama paciente el agua de su cántaro.


Se trata de una estatua representativa del gusto de la época, ataviada con una túnica de estilo clásico, de líneas finas, dejando al desnudo una pierna, los hombros y parte de un brazo, transmitiendo cierto erotismo. El cántaro manando agua es una alegoría de la riqueza que los manantiales acuíferos aportan a la tierra y al hombre.

IHPMalagueñas
Málaga - 2021

lunes, 6 de diciembre de 2021

LA FUENTE DE LA NINFA DE LA CARACOLA. MÁLAGA.

    Entre las numerosa estatuas, fuentes, bancos, azulejos que pueblan la impresionante arboleda que es el Parque de Málaga, se encuentra una fuente llamada de La Ninfa de la Caracola.

   Se trata de una fuente octogonal con azulejos en cuyo centro, y de entre unas rocas, emerge un pedestal adornado con tiras como de algas sobre el cual se halla situada esta estatua, la cual fue fundida en bronce por el taller de fundición parisino de Antoine Durenne en 1876.

   La presencia de esta escultura en Málaga se debe a que el ingeniero José María de Sancha la encargó para aumentar el patrimonio ornamental de la ciudad, embelleciéndola aun más. Junto a esta obra, también trajo a Málaga la Fuente de las Tres Gracias, que se halla en la plaza de Torrijos, delante del Hospital Noble.

   El destino de la broncínea escultura fue el Parque, en 1922, formando pareja junto a la también fundida por el francés Durenne en 1876 Ninfa del Cántaro, que había sido donada por el industrial Tomás Trigueros al Ayuntamiento de Málaga.

   Desgraciadamente, la estatua resultó drásticamente dañada en los años setenta debido al vandalismo continuado de unos desaprensivos, que tras diferentes ataques la destrozaron, despareciendo la cabeza, el pie, parte del pecho y parte de un brazo y un trozo de la caracola, salvándose algunos fragmentos, que fueron almacenados en el Instituto de la Rosaleda, quedándose a dormir el sueño del olvido en ese centro.

   A raíz de la publicación de un trabajo sobre las fuentes malagueñas, se acordaron los responsables del tema de la ninfa olvidada y tras las gestiones de rigor se sacaron y se procedió a su restauración, a partir de los cuales y después de tres años de trabajo, fue restaurada por Salvador Parra en los talleres del Ayuntamiento, valiéndose para ello de dos postales que retrataban a la original y el rostro a partir de otros de estatuas de la época, como los de la Fuente de las Tres Gracias. 

   Tras haber modelado las partes perdidas con resina mezclada con marmolina, que le dio una textura muy parecida al hierro fundido, los técnicos municipales procedieron a fundir y limpiar los diversos fragmentos, con el objeto de evitar su corrosión, y a instalar, por último, el sistema hidráulico para volver a ser usada como fuente. Añadir que la estatua ya no era de bronce, sino de hierro, a la que se le aplicó una pátina que imita el bronce.

   Esto no fue inmediato, no, pues entre la retirada de los restos y su reinstalación en el Parque  hubo que esperar treinta años y cuando lo hizo ocupó una glorieta que hasta entonces había estado ocupada por El Biznaguero. 

IHPMalagueñas

Málaga - 2021

domingo, 5 de diciembre de 2021

FUENTE DE LA PLAZUELA DE SANTO DOMINGO. ANTEQUERA.

    Al final de la calle Cuesta de la Paz, en la Plazuela de Santo Domingo se encuentra esta fuente, adornando un fuerte desnivel del terreno y en un conjunto monumental formado por el convento de Santo Domingo y la capilla del Dulce Jesús. Se la conoce también con el nombre de fuente de la Citarilla de Santo Domingo.

   Fuente urbana que en la actualidad se encuentra conectada a la red de aguas potables. De caudal bajo.

   Hemos conseguido encontrar algunas noticias que tienen por protagonista a nuestra fuente. Aquí van algunas de ellas:

   1- En virtud de oficio presentado por el arquitecto, la comisión permanente del ayuntamiento de 24 de marzo de 1925 se acordó proceder a la reparación de la fuente. 

   2- El 28de mayo de 1925 se acordó su traslado a otro lugar que designara el arquitecto municipal. 

   3- Tras cuatro meses de obras, a primeros de agosto de 2021 terminaron las obras de restauración y remodelación de la Plazuela de Santo Domingo. Por lo que a la fuente se refiera, se ha restaurado la parte alta de la misma reintegrado lo que había, es decir, se ha colocado todo el frontal, pues la parte de atrás era de ladrillo y mortero. Por lo que a la parte baja se refiere, se ha restaurado con mármol del Torcal, del que el Ayuntamiento tiene guardado para fines especiales. 

   4- La citarilla de Santo Domingo es el punto donde convergen la cuesta de este nombre y la que continúa hasta la iglesia de Jesús, sede de la Archicofradía de "Arriba". La citarilla —diremos para los lectores que no la conozcan— es algo más de lo que su nombre declara, porque la constituye un muro casi semicircular y bastante elevado, hecho de piedra roja -probablemente del Torcal-, y sirve par a contener la escarpadura d e la cuesta superior, a la vez que contorne a la plazoleta donde alza su fachada l a basílica del Dulce Nombre de Jesús.

   5- Existe la Asociación Juvenil Cofrade "La Citarilla" y hay un poema que nos la menciona y es el que a continuación reproduzcimos:

Y entonces ocurre.

El tiempo se para.

La Virgen del Socorro

aparece de la nada.

Y las horquillas se alzan.

y la gente enloquece,

y los aplausos las mecen ,

entre rosarios de plata. 

La citarilla contempla,

con lágrimas en su fuente,

la despida del viernes,

hasta el año siguiente. 

Y el que no llore al ver esto,

no entenderá, mi Dios,

la pena que se siente,

cuando hay que decir "Adiós".

                                                                                              (Revista Pregón. Antequera, 2014. ps. 75 y 76)

   6- En el punto de la fuente tiene lugar <<...el Viernes Santo, y en concreto el encuentro "...de tarde en tarde, es decir, cuando en el mismo día del Viernes Santo se celebran al par las procesiones de las tradicionales Archicofradías de "Arriba " y de "Abajo", -cosa que no todos los años puede efectuarse por los elevados gastos que ellos represent-—,..." tanto en la plaza de San Sebastián como en la citarilla de Santo Domingo,...>>

IHPMalagueñas

Málaga - 2021

LA FUENTE DE LA NEGRITA. ANTEQUERA.

   Hola, buenos días. Hoy traemos a estas páginas una fuente situada en Antequera: la Fuente de la Negrita. 

   Esta bonita y sensual fuente se halla situada a continuación del Paseo Real, en los denominados jardines de la Negrita.

   Se trata de una estatua de bronce de una mujer joven, erigida sobre un pedestal de piedra de color rosado-anaranjado que emerge de una doble pila. La parte de piel que deja al descubierto la mujer es de color broncíneo al igual que el cántaro que sostiene y que es por donde mana el agua y la túnica que la cubre es de color más bien verdosillo, como si la estuviera cubriendo una capa de verdín.

   Es un tipo de escultura que responde a la sensualidad típica de la época en la que fue fundida, siendo algunos de los elementos característicos su cuerpo erguido, el pelo recogido, un muslo, un hombro y los brazos desnudos, la túnica mojada dejando ver la delicadeza de sus formas y transmitir cierto erotismo.

    La estatua, si atendemos a que en el Parque de Málaga existe una igual realizada en 1876 fundición del parisino Emile Antoine Durenne, fue un regalo realizado a la ciudad de Antequera por Tomás Trigueros y Trigueros en 1877. 

   Según algunas fuentes, se puede deber a cualquiera de los escultores que trabajaron con el, como Carrier-BelleuseEmmanuel FrémietRouillardDelabrièreNicolas CaïnMathurin MoreauBartholdi y Emmanuel Frémiet. En cualquier caso, de lo que no hay certeza ninguna es sobre quién fue realmente el autor del modelo original a partir del cual se hizo la que nos ocupa. Fundiciones de este Durenne podemos encontrar, aparte de las de Antequera (Fuente de la Negrita) y Málaga (Ninfa del Cántaro), en Huesca (Fuente de las Musas y Fuente de la Moreneta), en Edimburgo (Fuente Ross), Loporzano (Fuente del Amorcillo) y en Barcelona (Fuente de las Tres Gracias).

   Sobre esta fuente en particular, tres son las que tenemos noticias de existir en España: las de Antequera, Málaga y Huesca.

   Anteriormente estuvo ubicada en la confluencia de las calles Infante y Cantareros, delante del edificio San Luis, donde hoy se ubica la estatua del Capitán Vicente Moreno Baptista, siendo trasladada a su actual en el jardín de su nombre el año de 1910.

IHPMalagueñas

Málaga - 2021

sábado, 4 de diciembre de 2021

EL OBELISCO FUNERARIO DE LA PLAZA DE SAN PEDRO DE ANTEQUERA.

   Hallábame paseando a primera hora de una fría y despejada mañana de diciembre por la incomparable ciudad de Antequera, cuando en mi deambular por las sorprendentes calles de la ciudad enfilé por la calle Calzada, deteniéndome a mirar el escaparate de un obrador de confitería que a esas horas tempranas ya exhibía los ricos mantecados, polvorones, bocaditos y otras especialidades típicas de la repostería antequerana, y tras permitir a mi boca hacerse agua y a mi estómago gruñir durante un rato, continué mi paso hasta llegar a la plaza de San Francisco, donde está el mercado y a su lado el antiguo Real Convento de San Zoilo, conocido popularmente como de San Francisco y declarado como monumento histórico artístico de carácter nacional, hoy sede de la biblioteca pública municipal y donde en alguna ocasión he entrado en busca de información para algunos de mis trabajos.

   Me detuve unos instantes a observar detenidamente el edificio y me dije que tenía que entrar en él otra vez, pues en su patio hay una fuente que quiero ver y fotografiar. Tras esto, continué mi paseo por la calle de Santa Clara, admirando a mi paso el imponente edificio del antiguo convento de Santa Clara, edificado en el primer tercio del siglo XVII y hoy sede del Centro Cultural Santa Clara, llegando hasta el final de calle.   

Capilla-tribuna de la Cruz Blanca

   Al llegar a este punto y haciendo esquina a mi izquierda con la calle Lucena, encontreme la barroca capilla-tribuna de la Cruz Blanca, a la cual dediqué una detenida observación, pues la verdad es que merece la pena pararse y contemplarla. No es que sea un monumento de esos que te cortan la respiración y te dejan impresionado, pero si es un tipo de monumento o construcción lo suficientemente curioso y poco habitual como para dedicarle un rato a su observación y en mi libretilla apunté que tenía que informarme sobre ella, lo cual hice al llegar a casa y así supe que su construcción data de entorno al año de 1774, que es bastante probable que su erección fuera encargada al alarife Martín de Boga, que está dedicada a la Virgen del Socorro, titular de la llamada "Cofradía de Arriba",  y que es lugar de parada de las procesiones del Viernes Santo antequerano.

   Observándola se ve que se trata de una construcción más bien sencilla, del tipo, llamémosle, popular, que presenta una planta trapezoidal y muy bien integrada en el cruce de las calles Cruz Blanca, Santa Clara y Lucena. Está construida a base de ladrillo visto, con elementos manieristas y de los llamados tardobarrocos y que combina arcos de medio punto en la planta baja con escarzanos en la superior. El tejado es de tejas y a cinco aguas. La verdad es que a pesar de su sencillez, me gustó mucho  y es por ello por lo que me detuve mas rato en deleitarme con su observación. 

   Tras esto,  pensé en seguir la calle adelante, pues al final se me aparecía otra iglesia, pero antes de eso y teniendo conocimiento que a la vuelta de la esquina tenía otra iglesia más cerquita, la de San Pedro, decidí ir primero a verla y, así, encaminé mis pasos hacia ella. 

   Entré por tanto en la calle de San Pedro y no llevaba andados más que unos pasos cuando a mi derecha se abrió una placita donde se encontraba la iglesia, la cual estaba ya presto a observarla y entrar a verla si es que estaba abierta, pues ya me habían dicho que merecía la pena admirarla, pues entre otras cosas se cubre con bóveda de crucería gótica y no con armaduras mudéjares, pero para mi sorpresa me encuentro con que la plaza tiene algo más que ofrecer aparte del templo, pues sobre un pedestal de dos escalones se erigía enhiesto e impertérrito al paso del tiempo un obelisco, antaño coronado por una cruz y que hoy brilla por su ausencia, el cual estimo que entre cinco y seis metros de alto y muy interesante y atractivo.

   Así pues, asombrado por el inesperado descubrimiento y olvidándome de la iglesia, me acerqué a contemplarlo desde los cuatro puntos cardinales y observando que sus caras se encontraban grabadas me acerqué a leerlas, pero no pude hacerlo en condiciones, pues entre que no estaba muy marcada la inscripción, la poca luz que aun había y la dificultad para acercarme a leerla porque la plaza estaba en obras y el obelisco rodeado con una valla, me resultó prácticamente imposible leerlo. 

   Lo que si conseguí leer a duras penas fue una fecha, 1843, y esforzándome un poco más conseguí leer A la buena memoria de Antonio Robledo Checa ... sus Padres y Hermanos 1843, ante lo cual comprendí que se trataba de un obelisco funerario, quedándome pensativo un rato, lamentando la muerte del individuo, joven por demás, y no pude dejar de pensar en la pena que debieron sentir esa madre, ese padre y esos hermanos. Tras volver a darle la vuelta detenidamente, decidí que cuando llegara a casa me pondría a buscar información sobre tan luctuoso suceso.


   Así pues, cuando llegué a casa y tras cambiarme y ponerme cómodo, me puse frente al ordenador a buscar noticias sobre el suceso y así supe que se trataba de Antonio, hijo de Vicente Robledo y Remedios Checa, importante familia de la ciudad de la Antequera de entonces. Y siguiendo buscando, topé con un libro, una novela, que mencionaba expresamente los versos escritos en esas lápidas, versos originales de un poeta antequerano, y que gracias a lo cual pude saber qué decía lo inscrito, a saber:

Joven discreto, laborioso, humano,

apoyo firme de paternos lares,

huérfano los dejó, y entre pesares

a sus deudos, y suelo antequerano.

Cuando entre luz, y sombras aguardaba

a los umbrales del cercano templo

el sacrificio augusto, triste ejemplo

aún sin ver los aceros ya expiraba. 

Víctima horrenda del puñal aleve,

crudo fin le guardó fortuna impía,

lozana era su edad, y a sangre fría

matole inerme despiadada plebe. 

Eleva ¡oh pueblo! tu oración ferviente

al gran Jehová, que las alturas dora,

y su piedad sin límites implora,

en favor de esta víctima inocente.

A la buena memoria

de D. ANTONIO ROBLEDO Y CHECA

natural de Antequera

de estado soltero

sus Padres y Hermanos

1843

      Una vez sabido esto, empecé a buscar en la página de la Hemeroteca Nacional, encontrando la noticia tan solo en dos periódicos, El Católico y El Correo Nacional. Transcribo lo publicado en ambos periódicos, comenzando por el segundo:

   Un suceso doloroso ha venido el tercer dia de Pascua de Navidad à sembrar el luto y la desolación en una familia respetable de esta ciudad, y el espanto y la consternación en todos los vecinos honrados. 

   Don Antonio Robledo y Checa, hijo mayor de D. Vicente, encargado esclusivamente en la considerable labor de su casa, dispuesto à salir al campo, se dirigió aquella mañana á las seis menos cuarto á la iglesia parroquial de San Pedro para oir misa, acompañado de sus criados.

   Aguardaban en la puerta á que abriesen la iglesia cuando llegó al mismo sitio una turba de borrachos y mugerzuelas y empezaron à bailar al son de varios instrumentos. Sin motivo, sin provocación, principiaron à descargar sablazos sobre aquellos hombres indefensos; y los criados que fiaron su vida en los pies la salvaron; pero el malogrado D. Antonio que à un corazón bien puesto reunía la seguridad de su conciencia y la confianza de que respetarían su persona, fué cruelmente asesinado; resultando del reconocimiento practicado en el cadáver hallarse con seis heridas, una de ellas situada en la ingle, de esencia mortal.

La plaza en los años 40

   El efecto de horror y de indignación que semejante acontecimiento ha producido en esta ciudad es inesplicable: veíanse en todas partes corrillos y en ellos á hombres de calma y prudencia, producirse con el mayor calor: quién decia que la sociedad estaba disuelta: quién que la venganza debía tomarse por mano propia porque no habia tribunales que administrasen justicia ni autoridades á que demandar protección y amparo, y quién en fin, atribuía esta catàstrofe à la impunidad con que se hallan las leyes, y al premio que reciben los que atentan contra ellas, siendo los mejores medios de medrar siempre que los perpetradores se escuden con un dictado que debiera ser sagrado.

   Esta ciudad espera ansiosa el pronto castigo de este horrible asesinato, que hacen mas horroroso las siguientes circunstancias. Primera: Muerte alevosa y sin provocacion, hecha por mera diversión, como si se matase un perro. Segunda: Ser D. Antonio Robledo hombre pacifico, nacional de caballería desde la creación de esta, y muy querido y respetado por su posición, aplicación y conocimientos agrónomos. Tercera: Contarse entre los seis agresores cuatro milicianos nacionales. Y cuarta: Haberse repartido en noches anteriores no muy pocos palos por gente de la misma clase que deshonran el uniforme que visten, y que emplean el arma que llevan después de sus borracheras contra ciudadanos quietos é indefensos.

   Creemos que las autoridades no dejarán impune esta alevosa muerte para escarmiento, ya que el remedio es imposible. El pais ha perdido uno de sus mas útiles y laboriosos ciudadanos, y sus padres un buen hijo y un apoyo en su avanzada edad, quedándoles el triste y doloroso recuerdo de su desastroso fin.

   Esto decía El Católico:

   En la mañana del 27 de diciembre, hallándose acompañado de sus criados á la puerta de la parroquia de S. Pedro de Antequera esperando que la abrieran para oir misa D. Antonio Robledo y Checa, miliciano nacional de caballería, escelenle hijo y honrado ciudadano, se presentó en el mismo sitio una turba de borrachos y mugerzuelas, y empezaron á bailar al son de varios instrumentos.

   Sin motivo, y sin provocación alguna principiaron á descargar sablazos sobre los criados del D. Antonio, los cuales fiaron en sus pies su vida; pero aquel fue asesinado horriblemente, cuya catástrofe ha llenado de indignación á toda la ciudad.

   De los seis agresores cuatro son milicianos nacionales. Noches anteriores también repartieron no pocos palos hombres que deshonran el uniforme que visten y que emplean sus armas contra los ciudadanos quietos y pacíficos. ¡Bueno va todo!

   ¡Qué muerte tan inútil! 

Foto de año de 1942

   Continué indagando sobre el obelisco y encontré que se había realizado tomando como muestra el que preside la Plaza de la Merced de Málaga, bajo el que se encuentran sepultados los mártires que por defender la libertad de la Patria frente a la tiranía del felón Fernando VII, fueron fusilados en las playas malagueñas de San Andrés el infausto día once de diciembre de 1831: Torrijos y sus compañeros.

   En las mismas pesquisas me ocurrieron dos cosas más: por un lado averigüé que la oración fúnebre, o la elegía, inscrita en el obelisco había sido compuesta para la ocasión por el poeta, humanista y fraile exclaustrado en 1821 Juan María Capitán -nacido en Antequera en diciembre de 1789 y fallecido en Jerez de la Frontera en marzo de 1854-, quien había sido invitado a leerlo durante el acto de descubrimiento del monumento, pero le fue imposible asistir.

   Por el otro lado, la búsqueda me llevó a conocer y a leer una novela -mencionado más arriba- ambientada precisamente en esos años y que tiene como punto de partida el asesinato de este desgraciado joven. La novela, que recomiendo, se titula Un trienio en la sombra, escrita por el antequerano Antonio Jesús Pinto Tortosa y que narra lo sucedido en Antequera entre 1840 y 1843 usando de manera magistral los personajes principales de la Antequera de esa década y la situación político-social de la ciudad en esos días.

   NOTA: Fotos en blanco y negro:

      1ª- Archivo Histórico Municipal de Antequera. Signatura: DVD-667-502

      2ª- Biblioteca Cánovas del Castillo Colección Legado Temboury Archivo Fotográfico Signatura 410C

IHPMalagueñas

Málaga - 2021

FUENTE DE LA PLAZA DE SAN BARTOLOMÉ. ANTEQUERA.

La plaza en el primer tercio del siglo XX

   Se trata de una fuente que data como mínimo desde el siglo XIX y ha valido tanto para uso público como abrevadero de bestias.

Anécdotas: La verdad es que no es nada fácil encontrar anécdotas ocurridas en esta plaza o sucesos que tengan como protagonista la plaza o la fuente que ella está. No obstante, tras mucho escarbar, hemos logrado encontrar estas cinco que a continuación ponemos. Las hemos transcrito tal cual aparecen en los textos originales:

   1- Sobre el 24 de abril de 1926, una caballería desenganchada de un carrocuba que conducía Pedro León Luque, se espantó y atropelló a una anciana llamada Antonia Olea Rodríguez, causándole lesiones de poca importancia. 

   2- Sobre el cuatro o el cinco de octubre de 1929, el barbero de la plazuela de San Bartolomé Enrique Conejo Morales, denunció en la Jefatura de Policía que habían entrado ladrones en su casa abriendo la puerta del patio, y llevándose 175 pesetas en billetes que guardaba en una arquilla, más otras cuantas pesetas en metálico y una chaqueta caqui.

De la inspección ocular efectuada por la policía y los interrogatorios hechos por el señor Guirval, resulta que el asunto no .está claro, y que parece ser que el presunto autor del robo debía ser persona que sabía que en el arquilla guardaba una anciana, vecina del barbero, unas 600 pesetas, resto de una póliza de seguro de vida cobrado por muerte de su marido.

Pero hizo la providencia que la pobre mujer retirara 500 pesetas para guardarlas en otra parte y en el arquilla sólo quedaron quince duros suyos en unión de otros del barbefo, cuya arquilla estaba en una alhacena donde habú también casi a la vista algunas alhajas, relojes, herramientas de barbería, etc., y a nada de ello tocó el ladrón. La policía continúa sus gestiones para desentrañar el misterioso asunto. 

   3- En la noche del cinco de mayo de 1930,  se declaró un incendio en la casa que hace esquina de la plazuela de San Bartolomé a calle de la Estrella, propiedad de don José Ruiz Cano. El fuego se inició en el interior del establecimiento que en la planta baja tenía don Miguel González Reguero, quien con su familia pasaba la noche en el ventorrillo llamado del Abogado, propiedad de su suegro, y en donde dormían otras veces. Por esta circunstancia estaba la casa deshabitada, afortunadamente.

El fuego fué advertido por uno de los vecinos, y oportunamente llegó el guardacalle, que comunicó el suceso al señor Guirval, quien con fuerzas a sus órdenes cursó los avisos necesarios para que acudieran las autoridades y personal de incendios.

El vecindario contribuyó desde los primeros momentos a desalojar las casas inmediatas y a combatir el incendio, acarreando agua del pilón de la fuente existente en la plazuela, y ya con el personal del Ayuntamiento se intensificó el trabajo, consiguiendo localizar el fuego y extinguirlo en poco más de dos horas. Quedó destruida la tienda con todas sus existencias de comestibles y otros artículos, así como algunos barriles de vino y depósitos de aceite, y en el piso alto también se destruyó el mobiliario, más que por las llamas por el agua que se arrojó.

La bomba Dion Bouton, prestada por el señor Rojas Alvarez, como en el incendio anterior, no estuvo en condiciones de prestar servicio hasta última hora, pues agotó en un momento el agua del pilón y después no se hallaba casa con pozo donde pudiera entrar, hasta que por fin pudo ser instalada en un patio de la calle Santísima Trinidad, donde quedó en reserva por si se reproducía el fuego.

En el lugar del suceso se halló el señor Vidaurreta, alcalde accidental, dando las órdenes necesarias, así como otras autoridades, haciéndose, como es natural, los comentarios que sugiere la falta de elementos y organización adecuada para combatir los siniestros, y que puede dar lugar a que un día lamentemos una verdadera catástrofe, pues si un fuego se adueñase de una vivienda habitada por varias familias, como hay bastantes en Antequera, sería verdaderamente horrible la imposibilidad de prestar el auxilio necesario para un salvamento. 

   4- En la noche del domingo veinticinco de noviembre de 1934, fué cometido un robo en el establecimiento de comestibles situado en la plazuela de San Bartolomé esquina a calle Estrella, propio de Manuel Cortés Melero. Al llegar éste a la casa y abrir la puerta advirtió un ruido como de varias personas que huían hacia el interior, a los que no pudo ver, y al encender "la luz, observó que del cajón del mostrador habían desaparecido los billetes y la plata, que calcula sumarian unas trescientas pesetas.

El perjudicado dió aviso al Principal, personándose en su domicilio el sargento de la Guardia Municipal señor Porras y los guardias civiles Juan Montero y Juan Guerrero, y poco después los agentes de Investigación señores Cañizares y Ramos. Fué realizada inmediatamente una inspección ocular, que únicamente dió por resultado averiguar que el autor o autores del robo habían penetrado y huido por una casa trasera que está deshabitada y en obra.

La expresada pareja de la Benemérita tuvo sospechas de un individuo llamado José Povedano Burgos, de 65 años, casado, de oficio del campo, y habitante en calle del Sol y se personó en su domicilio. Dicho sujeto, al darse cuenta de la llegada de los guardias, se dió a la fuga saltando a la casa inmediata, donde pudo ser detenido y llevado al arresto municipal.

Según parece, el detenido se confesó autor de una sustracción de quesos, cometida en ta misma tienda hace tiempo, pero negó su participación en el último robo, aunque dijo que sospechaba lo hubiera cometido un tal Pedro el Perote. Averiguado por los guardias el paradero de éste, fué también detenido, resultando llamarse Pedro Roldán García, habitante en calle Taller y Hoya, peto el cual desde luego negó tener conocimiento siquiera del hecho que se le imputaba.

Ambos sujetos fueron puestos a disposición del juez de Instrucción señor Cabezas, quien en unión del oficial señor López realizó una visita de inspección en el lugar del robo.

   5- En la tarde del jueves cuatro de julio de 1935, la vecina de la calle de la Estrella Purificación Fernández Ledesma (a) la Romero, de 32 años, estaba a la puerta de su casa, cuando vió avanzar a carrera tendida una caballería, y viendo a su hijito de dos años Antonio Segovia Fernández, a punto de ser atropellado, salió corriendo, con tan poca oportunidad que entre las patas de la bestia cayeron madre e hijo resultando, ambos, lesionados.

Llevados a la Casa de Socorro, le fueron apreciados al niño una herida contusa en la región frontal y erosiones en la cara, y a la madre, erosiones en la cara, brazo izquierdo y muslo derecho, todo ello leve salvo complicación.

La bestia iba montada por el albañil Francisco Lara Gémar de 47 años, 'con domicilio en la calle Mármol, quien declaró que al pasar por la plazuela de San Bartolomé, el ruido de un camión espantó a la caballería que montaba que entró corriendo por la calle de la Estrella, sin que pudiera sujetarla. 

IHPMalagueñas

Málaga - 2021

FUENTE DEL TORO. ANTEQUERA.

    Buenos días.

   Hoy traemos a estas páginas las imágenes de una fuente que se halla en Antequera, situada en la calle del Rastro, próxima al Arco de los Gigantes, a la Alcazaba y a la Colegiata de Santa María y frente al mirador de las Almenillas, de la cual realmente no se sabe si existió o era más un cuento que una realidad. De ser real, es probable que fuera una fuente ya antigua a la que en algún momento se le puso una cabeza de toro por donde salía el caño por el que manaba el agua.

   En la fuente primitiva, si creemos en su existencia, parece ser que había una inscripción que decía Enfrente del toro encontrarás el tesoroleyenda que dio lugar a que más de uno cavase frente a la fuente buscando el susodicho tesoro... sin encontrar nada.

   Sobre esta primitiva fuente, tenemos una historia que relata su destrucción, narrada por Washington Irving en sus Cuentos de la Alhambra y que reproducimos a continuación:

   "... Al regresar a la posada me encontré a Sancho en animada conversación con el posadero y dos o tres colegas suyos. Acababa de contar una maravillosa historia de Sevilla, que mi posadero se esforzaba en superar con otra, también maravillosa, de Antequera.

   -Había una vez -decía- una fuente de una plaza pública; se llamaba la Fuente del Toro, porque el agua salía de una cabeza de toro hecha de piedra. Debajo de ella se leía esa inscripción: 

                              En frente del toro 

                              se halla un tesoro            

   Muchos cavaron frente a la fuente, pero en vano, porque no hallaron nada. Por fin, uno que se las daba de entendido descifró el enigma: "En la frente del toro -se dijo- es donde está el tesoro y soy yo quien lo va a encontrar." Y así, avanzada la noche, vino con un martillo e hizo la cabeza mil pedazos. Y ¿qué creéis que encontró?

   -Un montón de oro y diamantes-, gritó Sancho vehemente.

   -No encontró nada -dijo el hostelero con frialdad- y destrozó la fuente.

   Los amigos del posadero reventaban de risa, burlándose de Sancho, con lo que me figuro que era una de las bromas favoritas de mi patrón." (Ver nota al final)

   Es evidente que el vecino destructor no entendió, como nadie en la ciudad, el significado de la frase, que no era, y es, otro que el tesoro es la misma ciudad de Antequera.

   Sea como fuere, en la actualidad se llama del Toro porque el agua mana de una cabeza de toro. En realidad habría que decir manaba, pues lo primero que hay que hacer notar es que siendo un monumento emblemático de la ciudad, se encuentra en estado de abandono y que desde hace al menos cinco años se está esperando a que sea rehabilitado por parte del Ayuntamiento de Antequera, encontrándose en la actualidad vallada. A esto hay que añadir el apuntalamiento sobre la casa que se ubica esta fuente, en el callejón que hay a su izquierda, apuntalamiento que, además, está creando perjuicios en las casas aledañas.

   Este monumento conjuga de forma armónica elementos de evocación tanto renacentista como barrocos, en el cual el sol central, que se halla situado en la parte superior de la fuente, responde a los ritmos naturales de la agricultura mediante el cual se guiaban en épocas pasadas. 

    En realidad, lo que en su día hubo, era una fuente con la cabeza de un toro por la que manaba el agua, pero no la que hoy podemos ver.  La actual fuente fue diseñada en el año de 1987 por Jesús Romero Benítez, quien usó una portada manierista con almohadillado bicolor del siglo XVII que desmontada de una casa demolida en los años setenta en la calle Carrera y que comprada por Ayuntamiento antequerano el año de 1986. A dicha portada se le añadió el pilón y los demás elementos que en la actualidad la configuran: el sol, las leyendas, el toro y demás elementos. Sobre el todo se añadió una réplica de una ara romana que en su día se hallaba en el Arco de los Gigantes y que hoy se puede admirar en el Museo de la ciudad.

   El pilar parece ser que procede del desaparecido matadero municipal que se hallaba en la calle Belén, próximo a la Puerta de Granada.

   Labrada en la piedra de la fuente encontramos una leyenda: Que nos salga el sol por antequera, leyenda que hace alusión a las palabras pronunciadas por el infante D. Fernando, el de Antequera, cuando junto a sus hombres se puso en movimiento para la conquista definitiva de la ciudad en 1410.

   No se puede dejar de comentar el gran parecido que existe entre las jambas de la puerta del convento de Nuestra Señora de Loreto y las de esta fuente.

   Para una detallada descripción del monumento, pueden remitirse a la siguiente dirección de internet: https://www.viajerosencortomalaga.com/015021009c22t03.html

   No podemos evitar terminar este trabajo, trayendo el cartel que se editó para la feria de Antequera de año agosto de 1995, el cual presenta una acuarela de José González Bueno. Ojalá la fuente se encontrara en tan buen estado de salud y sin coches que impidan su contemplación y ser fotografiada en condiciones.

Nota: Cuentos de la Alhambra. páginas 41 y 42. Washington Irving. Miguel Sánchez Editor. Madrid, 1982.

IHPMalagueñas

Málaga - 2021