Historia Provincial Malagueña

Amigos visitantes, con estas páginas que siguen pretendo dar a conocer un poco de la riquísima y variada historia del paisaje y del paisanaje de la siempre sorprendente provincia de Málaga.

Espero que les aproveche y gracias por acercarse a estas líneas.

jueves, 4 de octubre de 2018

OBISPOS DE MÁLAGA: PEDRO DÍAZ DE TOLEDO

      Pedro Díaz de Toledo y Ovalle nació en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, en torno al año de 1425, hijo de Fernando Díaz de Toledo. Entre sus parientes encontramos a su primo, el humanista Pedro Díaz de Toledo, señor de Olmedilla.


   Por su elevada posición social, se le facilitó una excelente educación, la cua concluyó con los estudios eclesiásticos, que realizó en el Colegio de San Bartolomé, de Salamanca, donde realizó los estudios de Derecho Canónico y Derecho Civil y de Teología.

   Posteriormente e introducido en la corte por Hernando de Talavera, alcanzó los cargos de Canónigo de Sevilla y Vicario General por el Arzobispado de Toledo, llegando a ser capellán y Limosnero Mayor de los reyes Católicos.

   Al incorporarse Málaga a la corona de Castilla, fue propuesto para Obispo y tras recibirse la bula del Papa Inocencio VIII dando su conformidad, por Real cédula de trece de junio de 1488, los Reyes Católicos le confirman como Obispo de la diócesis de Málaga.

   Sus primeras disposiciones tras la toma de posesión fuero el gobierno del Coro y el de las iglesias dependientes de la diócesis, así como reforzar las enseñanzas del Evangelio, la transformación de la mezquita en catedral y la parroquialidad del sagrario de ella, erigió varios hospitales, ermitas, cofradías y conventos, así como que dividió la ciudad en las cuatro collaciones o parroquias: Santiago, Mártires, San Juan y Sagrario. 

   Ordenó las procesiones del Día de la restauración y del Corpus, cuidó de las casas Tercias, donde se recogía el vino y se halló, acompañando a los Reyes Católicos, cuando la conquista de Granada.

   El veinticinco de junio de 1490, inició las obras de la iglesia parroquial de Santiago. también, en estas fechas, dio su autorización para que los franciscanos pudieran establecerse en la diócesis, lo cual ocurrió en 1497, llegando dos años después los trinitarios, órdenes que le ayudaron enormemente en su tarea, estableciéndose en Vélez Málaga, Antequera, Ronda y la capital.

   Las monjas clarisas también se asentaron en la capital en estas fechas. 

   El quince de junio de 1492 firma los primeros Estatutos del Cabildo catedralicio, en los cuales, entre otras cosas, se ordena la celebración de San Luis como patrón de Málaga en los primeros Estatutos de la Catedral: 

   “...Ordenamos e mandamos que de aquí adelante perpetuamente se faga en la çibdad de Malaga e en todo el obispado fiesta muy solepne el dia de San Luys, Obispo, hijo del Rey de Sicilia... pues que en su vispera e dia se entrego esta çibdad. 

   Por ende mandamos a vos los sobredichos estados eclesiástico e seglar que asi lo guardeys, fagays e cumplays, según que aquí se contiene”

   El motivo de ser san Luis patrón de la ciudad es que el 19 de agosto, en 1487, celebración del santo, los Reyes Católicos entraban en la Málaga recién conquistada.

   Ese mismo año de 1492, se establecieron las bases para la erección del santuario de Nuestra Señor de la Victoria, patrona de la ciudad de Málaga. 

   Desde 1494 se esforzó en repoblar con cristianos las localidades costeras de Mijas, Bezmiliana y Fuengirola. 

   Junto con mercedarios y trinitarios, colaboró activamente en la redención de cristianos cautivos de los sarracenos, mediante la compra o trueque, destacando, para ello, personas de su confianza a la ciudad de Orán para gestionar dichas redenciones.

   Así pues, fue enorme la tarea que hubo de realizar, pues a todo lo anterior se añade que tuvo que buscar suficientes sacerdotes para atender una diócesis nueva y de una considerable extensión geográfica y preparar un Sínodo Diocesano -que se celebró en 1497-, así como recorrer incesantemente toda la diócesis para su correcto funcionamiento.

   Sintiendo próxima su muerte, otorgó testamento en 1499, nombrando como albaceas a Hernando de Talavera, Arzobispo de Granada, y al Licenciado Gonzalo Fernández de Ávila, quien fue después Chantre de la catedral malagueña. 

   Falleció el quince de agosto de ese mismo año, declarándose el siguiente día veintitrés la Sede vacante y nombrándose por Provisor de ella a Francisco de Melgar.

IHPMalagueñas
Málaga - 2018

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