Historia Provincial Malagueña

Amigos visitantes, con estas páginas que siguen pretendo dar a conocer un poco de la riquísima y variada historia del paisaje y del paisanaje de la siempre sorprendente provincia de Málaga.

Espero que les aproveche y gracias por acercarse a estas líneas.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

EL REGIMIENTO DE CABALLERÍA DE MÁLAGA. 1706 - 1715 © ® (7ª PARTE)

   Año de 1713

   El tres de junio está todo o parte del Regimiento en la provincia de Toledo y una o varias Compañías al mando del Capitán D. Juan Manuel de Narváez Godoy recibe documento firmado por el Alcalde ordinario de la villa de Azután, D. Jacinto Rodríguez, por el cual se reconoce que tanto los Oficiales como los Soldados no dejan deudas pendientes, se ha obtenido los correspondientes recibos por las raciones que de orden del Provincial de Oropesa se les ha suministrado y que ningún vecino tiene queja alguna.

   El veintiuno de agosto Francisco Ignacio de Mendoza, Alférez del Regimiento de Caballería de Málaga, recibe certificado por el que se declara que estuvo alojado con su Compañía y otra más en el lugar de Amavida, entre Piedrahita y Ávila, sin haber provocado queja ni desorden y que el pan, forraje y demás con que se les suministró había sido abonado puntualmente.

   
Año de 1715

   Por correspondencia mantenida entre D. José de Cea Salvatierra y D. Juan Manuel de Narváez Godoy, sabemos que a fines de abril o primeros de mayo de 1715 parte del Regimiento marcha para Lérida, pasando por Zaragoza. Se habla de la reforma del Regimiento, y que si la hay se dará a quien lo solicite su licencia con fecha anticipada, aunque si no se reforma también se le concederá a quien la pretenda. Se abonan pagas a los subalternos, que no se hallan muy sobrados para comer durante la marcha. Capitanes Montúfar y Lara. José de Zea Salvatierra está en Talavera en 11-5-1715.

   El 2-8-1715, hallándose en Barcelona, el Regimiento es reformado, empezándose a otorgar las licencias a los soldados y oficiales que las habían solicitado. 

   En Noviembre de este año de 1715, el Regimiento se encuentra en Madrid comandado por D. Bernardo de Larrainzar, quien también comanda parte del Regimiento Pastor.
  
   El Regimiento queda definitivamente disuelto por la reforma, probablemente en la segunda quincena de Noviembre, aunque para el veintinueve de ese mes aun no tenían destino los soldados y caballos del regimiento que serían reformados.


Escudo de Málga en el siglo XVIII

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EL REGIMIENTO DE CABALLERÍA DE MÁLAGA. 1706 - 1715 © ® (6ª PARTE)

   Año de 1711

   1- Habiendo sido conquistada la ciudad de Morella por los austracistas el 14-12-1710 tras intenso asedio y bombardeo, partieron sus defensores camino de Castellón, a donde llegaron el siguiente 17-12-1710 y donde fueron informados de las malas noticias para el bando austracista que venían de Cataluña y de que las tropas de ocupación de Morella habían abandonado la ciudad para marchar a aquel Principado, dejando tan solo dos Compañías de Infantería, algunos caballos y voluntarios al mando de Boix, por lo que se unieron a las tropas felipistas que marcharon para recuperarla, iniciándose así el tercer sitio que sufrió la ciudad de Morella durante la Guerra de Sucesión.

   El día 30-12-1710 llegaron a Morella, donde se unieron a las tropas de Cayetano y se dirigieron a Cinctorres, lugar en el que se decidió esperar a la artillería que venía de Peñíscola y junto a la que venían las Compañías del Regimiento de Málaga y una vez unidas las tropas se procedió al asedio cañoneando sin cesar durante bastantes días, hasta que al final se abrió una brecha en la muralla, pero con la mala fortuna que en ese sitio tan castigado se encontraron los atacantes con una segundo, que era de la iglesia de San Miguel, que se procedió a derribar, pero la rápida actuación de los defensores consiguió con los escombros levantar parapetos, evitando el asalto que se intentó hacer el día 26-1-1711, en el cual se distinguió el Capitán de Caballos del Regimiento de Málaga D. Juan Antonio de Montúfar.

   Se mantuvo el fuego artillero, que produjo grandes destrozos en la ciudad, sucediéndose encuentros armados contra los defensores, debiendo emplearse la Caballería presente para despejar los puntos por donde acometían los enemigos austracistas, llegando un momento en que su situación se hizo insostenible y el 3-2-1711 capitularon, entrando los felipistas en la ciudad y poniendo fin con la toma de esa plaza a la Guerra de Sucesión en el Reino de Valencia.

   2- El 30-5-1711 andan por Valencia.

   3- Participó el Regimiento ese año de 1711 en más acciones, y al menos uno de los Escuadrones estuvo operando por la zona de Zamora.
  
Año de 1712

   1- El cinco de julio encontramos al regimiento en la localidad pacense de Bienvenida (34), formando parte del Ejército de Extremadura al mando del marqués de Bay 

   Ante la hostilidad de Portugal, que permitía el avance de los ingleses por su territorio para invadir las ciudades y pueblos fronterizos españoles, recibió orden el marqués de hostigar al enemigo cuanto pudiese y esta tesitura puso sus ojos el marqués en la plaza fronteriza de Elvas, pieza fundamental en los enfrentamientos hispano-lusos.

   Así, entre el veinte y el veintinueve de septiembre de este año se presentó ante la plaza con ocho mil caballos, diez mil infantes, tres mil gastadores, veintidós piezas de campaña y once morteros. Los españoles habían tomado posiciones el anterior día dieciocho, mandadas por los Generales Escovár, Mirabel y Caylus, uniéndoseles el marqués el siguiente veintidós, al amanecer, procediéndose a completar el círculo que cercaba la ciudad, pero tras muchos reconocimientos de las defensas de la ciudad y alrededores, comprenden el marqués y sus generales que a pesar de contar con un buen ejército y no haber podido tomar el cerro de la ermita de Nossa Senhora da Graça por  su dificultad orográfica y haber sido descubierto el intento por los portugueses, no era un buen momento para su asalto y que iba a resultar muy peligroso, por lo que el se decide levantar el sitio y desplazarse a la cercana Campo Maior.

   La plaza de Campo Maior contaba con una poderosa fortificación realizada con las técnicas modernas y ante ella llegó el marqués con sus tropas, el Regimiento de Caballería de Málaga entre ellas. Por circunstancias que este trabajo no da lugar a explicar, parece que las órdenes del Rey para hacerse con la plaza o no fueron bien obedecidas o la suerte no acompañó a la acción.

   El día cuatro de octubre dispuso el marqués sus tropas en semicírculo en vez de circunvalar la plaza y además lo hizo por la parte más fuerte de esta, a la vez que mandó a la Caballería -que se hallaba al mando de D. Baltasar de Moscoso- a que vigilasen los caminos para impedir la entrada de socorros en la plaza, pero el General portugués Mascarenhas puso en manos del conde Luis Manuel da Cámara trescientos granaderos y setenta caballos para romper el bloqueo y al ser sorprendidos los sitiadores se entabló una lucha entre la caballería que se hallaba de reconocimiento y los granaderos, momento que aprovecharon los portugueses para introducir mil hombres en la plaza.

   Desde este momento el cerco a la plaza se continúa en los días siguientes con un constante bombardeo sobre ella, cayendo en quince días unas once mil balas de artillería, unas mil trescientas bombas y alrededor de trescientos cincuenta proyectiles de mortero, amén de las balas de la fusilería, concentrándose el ataque español en la zona comprendida entre los baluartes de S. Crus y de S. João, y aunque las contrabaterías portuguesas realizaban una buena defensa, no consiguieron evitar la brecha que el bombardeo español había abierto en el baluarte de São João.

   El día veinticinco de octubre se hallan los españoles prestos al asalto de una plaza defendida por mil trescientos hombres, que empeñados en no dejarse asaltar, procedieron a formar una gigantesca hoguera en la brecha abierta por las bombas españolas, consiguiendo aguantar a pie firme hasta el veintisiete, día en que llegaron setecientos hombres de refuerzo, quienes mandados por el conde de Ericeira y el General Paulo Coetano se enfrentaron a los españoles y consiguieron entrar en la plaza.

   Tras dos intentos de asalto y habida cuenta las bajas que se estaban produciendo entre los españoles, que el invierno se aproximaba y que los sitiados podían ser avituallados, decidió el marqués levantar el sitio. Tos este fracaso se puede resumir en las palabras de Bacallar:

Cerco de Campo Maior, octubre de 1712


      “Batíase en brecha; pero asentada con error la batería, la abrió en paraje que era preciso asaltarla con escalas, ni era tan ancha que pudieran aplicar muchas, pero como las continuas lluvias en aquel paraje no solo incomodaban a los sitiadores, sino retardaba el conducir víveres, pues habían pasado los españoles dos ríos, era preciso levantar el sitio o dar el asalto. Contra el parecer de los más, le mandó dar el marqués de Bay, y aunque hicieron los españoles los mayores esfuerzos repitiendo los acometimientos, muchas veces fueron del valor de los portugueses rechazados. Allí recibió dos heridas el coronel Don Antonio Lanzós, conde de Taboada, que dio con todos sus regimientos grandes pruebas  de su brío. También brilló mucho el teniente general Don Pedro de Zúñiga, porque conducidos los españoles a una empresa imposible, en aquella forma dispuesta, perecerían lastimosamente los más alentados. Conociendo el error y no habiendo tiempo ya de enmendarlo, levantó el sitio el marqués de Bay”.

   No conocemos cual y como fue la participación del Regimiento de Caballería de Malaga en este asedio, lo que si conocemos gracias al plano del cerco de Campo Maior realizado por João Tomás Correia, es el lugar que ocuparon los dos escuadrones del Regimiento presentes, que fue junto a los de Pozoblanco y Quevedo, 
mandados los tres Regimientos por el Coronel Quevedo, hallándose situados en la margen izquierda del camino que de Campo Maior va a Elvas. Respecto del tercer escuadrón, no hay noticia de donde se hallaba, suponiendo se encontraba realizando labores de vigilancia en otros puntos próximos.

   2- En el último trimestre del año de 1712, la Caballería que había estado actuando en el Ejército de Extremadura participando en su defensa, va a ser distribuida por diferentes acuartelamientos, en prevención de nuevas operaciones militares o en espera de la firma de un tratado de paz con Portugal, recibiéndose órdenes  para que la Caballería de Extremadura se acuartele, con el menor desembolso y cargas para los pueblos que se les señale, tanto en Extremadura como en Castilla.
  
   3- Tras estos sucesos, los datos que del Regimiento disponemos son los siguientes.

   En el mes de noviembre:

- El día tres estaba al menos una Compañía en Campo de Budina (probablemente se refiere al actual Cuadros de la Mangada Budina, cerca de Saelices el Chico, en la provincia de Salamanca)

- El día once estaba al menos una compañía en el campo de Mérida,

- El día diecinueve estaba al menos una Compañía en Galisteo, Cáceres, 

- El estado del clima es de nieve y hielo, por donde tienen que marchar. Intendente de Extremadura paga a las tropas. 

 - Entre el veinte y el veintitrés estaba al menos una Compañía en Salamanca

   Estas Compañías que se mencionan son las del Capitán D. Juan Manuel de Narváez y Godoy.

 - José de Zea Salvatierra pasa por Antequera el día veintitrés camino de Málaga. De allí pasa a Madrid a solicitar señales en forrajes en Extremadura, en donde se halla el Regimiento, formando parte de ese Ejército. 
  
   En el mes de Diciembre:

 - Sobre el día diez estaba al menos una Compañía en Cáceres. Capitán de Caballos Juan Manuel de Narváez y Godoy

 - Sobre el día veinte el Capitán de Caballos Juan Manuel de Narváez y Godoy sale con 150 caballos para Zamora, pero recibe contraorden de volverse a su cuartel, que se haya en Peñaranda de Bracamonte, Salamanca. En estas fechas sale publicada la tregua negociada con Portugal, por lo cual cesan las salidas para vigilar y repeler los ataques que de Portugal viniesen y, así, se pensó que el Regimiento de Málaga y otros, pasaran a Cataluña, pues se hablaba de sacar mil hombres de Extremadura para ser destinados a aquella región, donde el duque de Berwik ya había entrado por Rosas al frente de treinta mil hombres para tomar Barcelona y Tarragona. 

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EL REGIMIENTO DE CABALLERÍA DE MÁLAGA. 1706 - 1715 © ® (5ª PARTE)

   Año de 1710


   1- En veinticinco de enero de 1710, el regimiento o parte de él, con su Coronel, se halla en Orihuela, provincia de Alicante.

   2- Entre el nueve y el trece de junio de 1710, alrededor de dos mil hombres del bando austracista realizaron un ataque sorpresa sobre la población tarraconense de Mora de Ebro, asaltándola, haciéndose con el control, tras la defensa realizada por las tropas borbónicas allí destacadas.

   Entre esas tropas se encontraban el Regimiento segundo de Guadalajara y algunas compañías de Caballería, entre las cuales una, al menos, era del Regimiento de Málaga, cuyo Capitán, Diego Antonio de Molina Miñano fue hecho prisionero junto a otro de su misma arma, dos de Infantería, algunos Subalternos y alrededor de sesenta soldados durante la defensa de la plaza.

   Los del Regimiento segundo de Guadalajara, que estaban de guarnición, consiguieron retirarse y atrincherarse en la iglesia y el castillo, realizando una buena defensa, conteniendo y haciendo retirar a los enemigos, pero ante la superioridad numérica de estos se retiró dos días después, habiendo antes procedido a la demolición de algunas de las fortificaciones del castillo. La plaza quedó después abandonada de ambos bandos y nuestro Capitán Diego Antonio de Molina Miñano, junto a los demás, quedó en poder de los austracistas, no siendo hasta primeros del año siguiente de 1711, cuando los borbónicos, tras la reconquista de Miravet, recuperen toda la zona y la guerra en la comarca se decante por ellos, que no recuperarán la libertad, pudiendo volver el Capitán Molina a ponerse al mando de su Compañía.

   3- El cinco de julio se halla el Regimiento de Caballería de Málaga en el campo real borbónico, en Ibars, desde donde junto al resto de la Caballería realizaban encuentros armados contra el enemigo por la zona de Bellacire, la Ribagorza, la plana de Urgell y otros, sobre todo la plaza de Balaguer.

Mapa Batalla de Almenar
   Reforzaron los borbónicos la plaza de Lérida con el objeto de asegurarse la principal vía de escape en caso de necesidad y ante la tenaz resistencia de los sitiados en Balaguer, se decidió que algunas unidades, principalmente de caballería, se dedicaran a labores de vigilar y ocupar los caminos que pudieran conducir refuerzos y avituallamiento a esa plaza, a la vez que se devastaban los campos circundantes, a ver si así se conseguía tomar la plaza y despejar el camino a Barcelona, acciones que produjeron algunos frutos con la ocupación de algunas plazas de los alrededores.

   Julio se presentó caluroso en extremo, provocando la falta de agua y la insalubridad del lugar, lo que afectó a las tropas, obligándolas a retirarse el día veinticinco y posicionarse junto al puente de Lérida, precisamente cuando los austracistas recibieron los refuerzos que del Ampurdán y de Italia esperaban y pasando e inmediato el general Stanhope a ocupar las alturas cercanas a Almenar y tomando bajo su control el paso del Noguera a la altura de Albarrán.

   Mientras eso hacían los austracistas, las tropas del Rey Felipe, levantaban el campo para dirigirse a donde se hallaban sus enemigos, pero Stanhope, que iba un paso por delante, emprendió la marcha hacia Albarrán, cruza el Noguera alrededor de las seis de la mañana del día veintiseis y se hace con la plaza  unas cuantas horas antes de que las avanzadas de los borbónicos se posicionaran en Almenar, esperando al resto del Ejército, mientras que en esos mismos instantes los aliados se encontraban perfectamente formados y, lo que es más importante, muy descansados, esperando a sus enemigos.

   El grueso del ejército borbónico, que llega cansado, empieza a tomar posiciones y a formar sus líneas de batalla el el llano del Sas, enviando el marqués de Villadarias a la Caballería y a algunos batallones de Infantería a las alturas cercanas, dividiendo a estas fuerzas en dos líneas: la primera con veintidós escuadrones y la segunda con veinte, situando a la infantería diseminada entre esos escuadrones.

   Los tres Escuadrones del Regimiento de Málaga se prepara para actuar junto a los otros cuarenta y uno. Se acerca la hora decisiva y el rey Felipe avanza a ponerse al frente de sus soldados.

   A las siete de la tarde, los austracistas reciben la orden de atacar y aprovechando que los Escuadrones borbónicos aun están en marcha, diez y seis de los enemigos se lanzan en tromba sobre ellos, quienes logran contener la embestida y ponerlos en fuga y lanzarse a la carga, pero la infantería aliada, al mando de Staremberg, logra contener el ataque borbónico, permitiendo que la caballería aliada se reponga, de media vuelta y contraataque y aunque se trató de poner orden en las líneas de batalla borbónicas, la izquierda cedió de inmediato ante el arrollador empuje austracista, resistiendo tenazmente la derecha, aunque en vano, pues acabó cediendo y batiéndose en retirada, lo que fue aprovechado por Staremberg ordenando un furioso ataque a la segunda línea borbónica, consiguiendo ponerla en fuga acosados por la caballería aliada.

   Aunque algunos Escuadrones -de Osuna y de Vallejo- retrocedieron para socorrer a la infantería y cargar contra el enemigo, fue inútil y lo único que consiguió fue conseguir que aquella se uniera al Ejército.

   A las poco más de dos horas de combate todo estaba decidido: los austracistas eran dueños del campo y su victoria indiscutible y los borbónicos, tras conocer la retirada del rey Felipe a Lérida, se pusieron en huida desordenada, desembarazándose de los bagajes y municiones, revuelta la Caballería con la Infantería y dejándoles a los austracistas trescientos prisioneros y un botín rico en armas, municiones, bagajes, algunos cañones y ocho estandartes y, lo que es de lamentar: la bien conceptuada Caballería borbónica cayendo en el descrédito.

   Pero la guerra no había terminado y tras este desgraciado combate marcha de nuevo el Regimiento a la provincia de Castellón. 

CONTINÚA

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EL REGIMIENTO DE CABALLERÍA DE MÁLAGA. 1706 - 1715 © ® (4ª PARTE)

Año de 1706

   1- Se levantan en Málaga tres Compañías, de las que dos lo fueron por diferentes vecinos de la ciudad, estando formadas y equipadas enteramente para el veintiuno de agosto y para la restante ofreció un particular indiano treinta y dos caballos montados y equipados en todo menos en los trajes y armas de los soldados que los montaban, lo que correría por cuenta del Gobernador, el Mariscal de Campo D. Juan Antonio Hurtado de Amezaga, quien había sido Maestre de Campo en Flandes.

   Tras la visita en el mes de julio al Obispo de Málaga, Francisco de San José Mesía de Portocarrero (1705 - 1713), que se hallaba en Antequera, de los corregidores malagueños Luis de Velázquez y Juan de Vergara para pedir su colaboración en la formación de Compañías y arreglo de fortificaciones, consiguen que el Obispado levante dos compañías y participe en las obras de restauración de las fortificaciones de la ciudad. En total, el Obispo, o sea la diócesis, aportó a la causa felipista 10.000 ducados.

El Obispo de Málaga en esos momentos
   2- La ciudad de Antequera y su nobleza se aprestan para la formación de cuatro Compañías de Caballos, poniendo los nobles diez mil ducados para ello, a lo que se añadirá una ayuda del Obispado de Málaga de seis mil ducados, más la ayuda de dinero y caballos por parte de los vecinos y caballeros capitulares, y tras las correspondientes órdenes se forman las dichas cuatro Compañía, siendo nombrados por Capitanes a fecha de veintisiete de septiembre de 1706, D. Rodrigo de Flores, D. Juan Manuel de Narváez, el marqués de Villanueva del Castillo de Cauche y D. Diego Chacón de Rojas.

   También se procede a nombrar a los Oficiales, de los cuales constan los nombres de D. Fernando de Carvajal, D. Luis de Morales, D. Manuel Correa, D. D. Juan de Villalba, D. Alonso Trujillo, D. Alonso Francisco de Aguirre, D. Gerónimo Canales Casasola, D. Fernando Manuel de Narváez Godoy, D. Rodrigo de Cobos y D. Juan de Lara.

   Pocos días después se “cae” de la lista D. Diego Chacón de Rojas, siendo sustituido por Don Gracián de Aguayo y por fallecimiento de D. Rodrigo de Flores, pasa a ser Capitán de su Compañía D. Baltasar de Arrese.

   Así pues, para el treinta de Noviembre los Capitanes definitivos son D. Baltasar de Arres, Don Gracián de Aguayo, D. Juan Manuel de Narváez y el marqués de Villanueva del Castillo de Cauche, que con sus Compañías partieron el día veinticinco de octubre de 1706 de Antequera con destino a Málaga, donde estaban consignadas.


   3- El cuatro de Diciembre recibe D. José de Cea Salvatierra autorización para levantar tres Compañías a su costa, su patente de Coronel y las patentes de los Oficiales de estas, encargando el veintitrés de diciembre los uniformes y el calzado.

   Año de 1707

   1- Equipadas, armadas y montadas las tres Compañías que levanta D. José de Cea, se unen a las otras nueve, quedando definitivamente compuesto el Regimiento para el veintiséis de abril, falto tan solo de treinta pares de pistolas, las cuales correrían por cuenta de las rentas propias del cabildo malagueño, pasando probablemente su primera revista durante el mes de abril de este año de 1707 y durante la cual se le haría entrega de la bandera coronela, que corresponde a la adoptada por Real Disposición de veintiocho de febrero de 1707, que es de fondo blanco con el aspa de borgoña, 2 leones y dos castillos en los triángulos y con la corona en los extremos de los brazos de la cruz   

   Así mismo, los Escuadrones reciben sus correspondientes banderas, que son blancas y la cruz en rojo, con la corona en los extremos y el nombre del regimiento en la parte superior.

   2- El 19-9-1707 y por Orden superior pasan ocho Compañías a la ciudad de Murcia -una de ellas la del Capitán D. Juan Manuel de Narváez.- que debieron llegar a la capital murciana el siguiente día once. 

   Ante esta llegada, el Ayuntamiento se aprestó a prepararles el acuartelamiento y todo aquello que se necesitaba para su estancia, y al siguiente día doce se escribió carta al Obispo de Cartagena, Luis Antonio de Belluga y Moncada, que era el Virrey y Capitán General de Murcia y Valencia, acerca de si dichas tropas debían permanecer en la ciudad o si por el contrario se las despachaba a algún otro punto donde fueran más necesarias.

   A esta pregunta, respondió el Obispo mediante carta que envió el siguiente día al Coronel D. José de Cea, por la cual le comunicaba que debía pasar de inmediato a la cercana ciudad de Orihuela, para ponerse a disposición del Mariscal de Campo conde de Mahony. Suponemos que, cumpliendo órdenes, dispuso el Coronel lo conveniente para  marchar a esa ciudad, donde una vez llegados quedarían las Compañías de cuartel a la espera de lo que dispusiera el conde de Mahony.

   3- El 22-12-1707 el Gobernador de Málaga D. Juan Antonio Hurtado de Amezaga, recibe orden de S. M. de enviar socorros a la plaza de Orán, que se hallaba sitiada por los moros. Se pedía que de Málaga partieran cuatrocientos soldaos, los cuales se unirían los enviados desde Cádiz. Entre los hombres de Málaga iba el Teniente de Caballería de Málaga D. Salvador Milla Suazo, quizás con algunos hombres de ese Regimiento. Era D. Salvador natural de Orán y en aquellas tierras había empezado su carrera militar luchando contra los moros

   Como los turcos tenían cortadas las comunicaciones de la plaza de Orán con el puerto de Mazalquivir, el ejército recurrió a D. Salvador Milla por ser nativo de Orán, conocedor del país por haber combatido a los moros en aquellas tierras, poniendo de inmediato en práctica sus conocimientos y pericia militar, consiguiendo introducir en la plaza el socorro de hombres, armas y avituallamiento con total éxito.

   Permaneció destacado en aquella plaza, pero al final el resultado de las armas fue adverso para las armas españolas, pues a primeros de 1708 Orán fue evacuada, saliendo las tropas con sus Generales y volviendo D. Salvador Milla a Málaga junto con los hombres de su Regimiento a su mando.

   Años de 1708 y 1709

   1- Una o varias Compañías, entre ellas la Coronela, se hallaban emplazadas en la ciudad de Elche, desde donde vigilaban, formando piquetes, la comarca, para prevenir y abortar cualquier intento de agresión por parte del enemigo, en particular de las partidas de migueletes que merodeaban por el reino de Valencia estorbando las acciones defensivas de los felipistas a la vez que procuraban causar daños en sus vías de comunicación, aprovisionamientos o robo de ganado, como por ejemplo los caballos.
  
   2- La ciudad de Alicante había sido sitiada y ocupada por tropas inglesas partidarias del pretendiente austriaco el ocho de agosto de 1706 y el castillo el siguiente día seis de septiembre.

   El veintiocho de noviembre de 1708, el Regimiento de Caballería de Málaga se halla entre las tropas que al mando de D. Pedro Ronquillo se sitúan delante de Alicante con el objeto de recuperar la ciudad y su castillo para Felipe V.

   El primero de diciembre se trazaron las líneas que circunvalarían para su asedio y se abrieron  las trincheras frente al castillo, pero las tropas borbónicas, en su impaciencia por recuperar la plaza, no esperaron a que la artillería abriera el fuego contra las fortificaciones enemigas y el castillo, atacando en masa, siendo tan brava la acometida a la bayoneta que se apoderaron de las posiciones enemigos, de manera que el siguiente día dos penetraron en los barrios de San Antón y San Francisco y ello a pesar de que las tropas inglesas habían realizado labores de tapiaje en las calles que daban al campo, con la intención de evitar la penetración de los borbónicos.
Silla de montar con los colores del regimiento

   Una vez superados estos dos barrios, llegaron a las murallas de la ciudad, atrincherándose en el convento de las Madres Capuchinas, atacando con tal furia y arrojo -no siendo los menos valientes los de Málaga- que el Gobernador de la plaza, D. Juan Richard, temeroso de ser derrotadas y aniquiladas sus tropas, pactó la suspensión de las hostilidades y la entrega de la plaza, a cambio de poder abandonarla con honor.

   D. Pedro Ronquillo, tras haber deliberado con su Estado Mayor y el General Ashfeld, aceptó la proposición y los vencidos abandonaron la ciudad el siguiente día siete de ese mes de diciembre, saliendo por sus puertas los tres Regimientos de que se componían las fuerzas al mando de Richard, haciéndoseles los honores de la guerra que se usaban en esos casos, pudiendo partir con sus banderas y pertrechos.

   No abandonó, sin embargo, Richard Alicante, sino que se retiró al castillo, donde una fuerte guarnición inglesa se hallaba bien posicionada y avituallada y que no estaba dispuesta a rendirse, logrando permanecer allí durante algunos meses, decidiendo el General Ashfeld que se hicieran las obras necesarias  a los pies del castillo para colocar una mina que echara abajo uno de los lienzos de la muralla, llevándose los trabajos a efecto bajo la eficaz supervisión de D. Pedro Ronquillo, que tras recibir la orden de Ashfel, hizo explotar la mina el veintinueve de febrero de 1709, explosión que echó abajo la muralla por la parte del mediodía, pereciendo bastantes sitiados, entre ellos el Gobernador Richard y el Gobernador del Castillo Silburch -inglés-

   No obstante esto, los restantes defensores, de acuerdo con el Coronel, decidieron seguir resistiendo, pues tenían esperanzas en que los barcos de guerra ingleses que bombardeaban Alicante lograran proporcionarles auxilio, cosa que no ocurrió debido a la fuerte defensa que de la playa hicieron los alicantinos y los soldados y a haberles hundido un navío de alto bordo, tras lo cual, los seiscientos ingleses del castillo, convencidos por los fracasos y capitulación de los ingleses de los barcos, rindieron la fortaleza el veinte de abril de 1709, abandonándola con honores de guerra simples, llevándose tan solo dos cañones. 

   3- En septiembre y octubre de 1709 el regimiento o parte de él, con su Coronel, se halla en el Campo de Alguaire, provincia de Lérida. 

   4- El 22-10-1709, y por Real Orden de 15-9 recibida a través del marqués de Grimaldo, el Regimiento debía enviar  al Teniente D. Salvador Milla Suazo con algunos hombres a su mando  a pasar al Orán en un barco francés para que a través de su conocimiento del país y de su gente solicitara al Alcaide de esa plaza y al Rey de Argel el establecimiento de relaciones comerciales con vistas a la compra de una importante cantidad de trigo para abastecer a las tropas felipistas que se hallaban combatiendo en la Península.

   Como ayuda en su cometido, portaba unas cartas del Gobernador de Málaga y de los Cónsules de Francia en Orán y Argel, todo lo cual, cartas y conocimiento del país y sus gentes, dieron por resultado la adquisición de cincuenta mil fanegas de trigo, lo cual fue certificado el 8-12-1709 por Fray Roque Jaén Romero, Trinitario calzado y Administrador de los Reales Hospitales de la ciudad de Argel, y el 14-12-179 por D. Juan de Calatrava, cautivo en Argel y Oficial segundo de la Veeduría que fue de la plaza de Orán.

   Estuvo D. Salvador Milla desempeñando esta comisión durante cuatro meses y nueve días, tras los cuales volvió con los hombres a su mando a la ciudad de Málaga. 
   
   4- En el año de 1709, una o varias de las Compañías estuvieron operando y participando en alguna de las acciones que este año se hicieron en Cataluña. 

CONTINÚA

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EL REGIMIENTO DE CABALLERÍA DE MÁLAGA. 1706 - 1715 © ® (3ªª PARTE)

    El estandarte
   Las banderas de Caballería reciben el nombre de Estandartes.

   Los estandartes, a diferencia de las banderas, se construían con dos paños, por lo que anverso y reverso eran diferentes. En el anverso, se bordaba las Armas Reales y en el reverso el escudo del Regimiento.
  
   Usaron uno por Escuadrón, y podían ser de distintos colores, hasta que en 1728 se ordenó que todos fueran rojos, pero en la época de que tratamos, estos podían ser blancos, carmesí, azules o verdes, aunque desconocemos el color del de nuestro Regimiento, pero dado que la bandera de Málaga desde 1486 tiene el color verde, es posible que este fuera el color de los estandartes que usaron nuestros escuadrones malagueños, y como escudo bien pudo ser el de una imagen religiosa, quizás la Virgen, pero bueno, solo es una conjetura.

Algo así era el anverso del estandarte de nuestro Regimiento
 
   Esta era la silla de montar de un soldado del Regimiento

   Un soldado de de nuestro Regimiento


      Formación del regimiento y hechos de armas conocidos.


   Al existir muy poca información acerca de este Regimiento, se hace muy difícil poder describir la formación  y las acciones y tareas realizadas por el y lo que se detalla a continuación es lo obtenido en documentos encontrados en diferentes archivos, tanto estatales como municipales.

   Algunas noticias provienen de las contadas hojas de méritos y servicios localizadas o en algunas cartas manuscritas que dan noticia de hechos, circunstancias y personas del Regimiento. Otras han sido obtenidas en libros y en páginas de internet de crédito, bien de particulares, bien de ayuntamientos o instituciones públicas y privadas. Las actas municipales dan también noticia de acciones militares.

   Lo que más extrañeza causa, es la imposibilidad, hasta la fecha, de no haber podido hallar en ninguno de los Archivos consultados una hoja de servicios militares o de méritos posteriores a 1705 del Coronel de este Regimiento, D. José de Zea Salvatierra, lo cual dificulta sobremanera el reconstruir las circunstancias y acciones por la que este Regimiento pasó, o al menos la Compañía Coronela. Sencillamente es que en ningún Archivo existe esa documentación, a tenor de lo consultado en ellos.

   A partir de la documentación hallada y estudiada se puede describir de forma aproximada su vida orgánica y nombres de personas que en el sirvieron.

CONTINÚA

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EL REGIMIENTO DE CABALLERÍA DE MÁLAGA. 1706 - 1715 © ® (2ª PARTE)

   Las armas 


      Según nos informa el conde de Clonard en su Historia Orgánica, tomo 5, páginas 119 y 318, el armamento que se usaba por la Ordenanza de 10 de abril de 1702 era el arcabuz del calibre de 10 a 12 balas en libra, suprimiéndose el uso del mosquete, fabricándose los anteriores en las fábricas reales, para que se hicieran según el modelo remitido por el Ministerio de la Guerra.

   En el año de 1703, el recién nombrado Comisario General de Infantería, D. Francisco Fernández de Córdoba, pasó a modernizar el armamento usado por el Ejército y, así, decidió que se dejase definitivamente de usar el mosquete, el arcabuz y la pica y que en su lugar se usara desde entonces el fusil y la bayoneta para la infantería y la carabina rayada o el mosquetón para la caballería de línea.

   Así pues, en el caso que nos ocupa, cada soldado del nuevo Regimiento de Caballería de Málaga debía contar con un fusil con su carabina rayada o mosquetón, un par de pistolas y una espada, siendo esta de doble filo con gabilanes, así como un porta mosquetón o portacarabina, una cartuchera o cacerina -que iría ceñida a la cintura-, una bandolera de ante y un frasco de asta para cebar pendiente de una correa.



   En esta época, en Málaga, como en las demás ciudades, los vecinos varones tenían que contribuir a la
defensa de la ciudad ante cualquier peligro que se presentase, ya fuese invasión, desembarco de enemigos o ataques de los berberiscos, y por lo tanto tenían permiso para tener y portar armas, pero en el caso que nos ocupa, lo más probable es que las armas para las nuevas Compañías fuesen compradas a los almacenes reales, pues no todos los alistados tendrían armas ajustadas a las nuevas ordenanzas y era preciso equiparlos lo mejor posible y con el armamento reglamentario.

   En la fecha que hablamos, 1706, Málaga, junto a otras ciudades de Andalucía, como Antequera, estaban comprometidas en la defensa del rey Felipe V, y por haberse formado las Compañías de este Regimiento en plena Guerra de Sucesión, lo más probable es las armas se adquirieran en grandes cantidades y depositadas en los almacenes reales, en donde las adquiriría cada Compañía, es decir los Capitanes de cada una, y en el caso de las tres levantadas por D. José de Zea, por este.


      Vestuario y calzado

   En cuanto al vestuario y calzado, y siguiendo lo que nos informa Clonard en la Historia Orgánica, T. 5, pág. 315, por las Ordenanzas de Flandes se dispuso que los soldados de Caballería de los ejércitos españoles vistieran de manera uniforme, es decir, el mismo tipo de traje para todos, clasificándose por colores las divisas de los Regimientos, que en el caso del de Málaga fue encarnada.

   Así, se ordenó que el pelo, que habitualmente llevaban largo y suelto, fuese recogido en una bolsa de baqueta, determinándose que se proveyera a cada soldado de casaca, chupa, calzón, medias, un par de botas con espuelas, boca botín, corbata, un par de camisas, una maleta, guantes de ante y un sombrero apuntado con galón al canto, presilla y una cucarda o escarapela.

   En el tema del vestuario, una parte importante de el salía de los almacenes de la Corte, aun cuando no todas fueron verificadas en dichos almacenes y aunque la entrada de los tejidos y complementos y la posterior salida de los uniformes ya confeccionados se solían  registrar, no ocurría lo mismo con el regimiento a que iban destinados. El uniforme se constituye, pues, como una característica identificativa de cada regimiento, aunque sean sus hechos de armas los que le den su singularidad mas representativa.






      Para el caso del Regimiento de Caballería de Málaga, tomaremos como ejemplo a su Coronel, D. José de Zea Salvatierra, para ver como era el uniforme de este Regimiento, mediante el  contrato que firmó con el maestro de sastre malagueño D. Luis Gómez el veintitrés de Diciembre de 1706 ante el Escribano D. Marcos Trujillo:

“…a entregar al Coronel D. Jose de Zea Salvatierra…noventa y tres vestidos que se componen de casacas, calzones y¿roclo? De paño azul de Cabeza de Buey de la calidad y forma y según un vestido que se les ha entregado para muestra asi en lo que toca al paño como al corte de la casaca y la casaca y los calzones forrados en bramante crudo y las vueltas de la manga de paño encarnado ojalado de seda azul y botones de estaño y en el hombro un cordon de capullo rosado con sus cavetes de laton en la forma que lo usan los soldados de a cavallo y asi mismo otro cordon para la espada. Chupa de sempiterna encarnada forrada del mismo bramante ojalada de seda y los botones de la misma sempiterna, rocloes con las vueltas forradas con la dicha sempiterna encarnada. Sombrero negro de arespi con rivete de plata falsa. Medias encarnadas de estambre de bilure y zapatos de cordobán con tres suelas y tapas con sus hebillas de laton. Una camisa de crea gresiana y dos corbatas de bocadillo, todo lo cual que compone un vestuario en precio de doscientos cincuenta reales vellón cada uno y los treinta y uno de dichos vestidos que han de servir para una Compañía se obligan a entregar en todo el mes de enero próximo venidero del año de mil setecientos y siete y los sesenta y dos restantes que han de servir para otras dos Compañias para fin de Febrero que vendrá de dicho año reciben la mitad del monto de dichos noventa y tres vestidos y el resto a la entrega de…” 


   Para las botas, ajustó con los maestros zapateros malagueños D. Francisco Gálvez y D. Domingo Fuerrer ante el mismo Escribano y el mismo día:

“…a entregar al Coronel D. Jose de Zea Salvatierra noventa y tres pares de botas sin espuelas. Los zapatos de ellas de baqueta de Moscovia los cañones de suela de Zelanda y las rodilleras de baqueta de Moscovia. Los treinta y uno pares de ellos…se obligan a entregar en todo el mes de enero próximo venidero del año de mil setecientos y siete y los sesenta y dos restantes que han de servir para otras dos Compañias para fin de Febrero que vendrá de dicho año…en precio de cada par de setenta y cinco reales vellón y por quenta de su importe declaran aver recibido de parte de dho. Coronel Don Joseph de Zea tres mil reales vellón y el resto a la entrega…” 
   
   Obsérvese que aunque las Ordenanzas determinaban que se proveyese a cada soldado de dos camisas y dos pares de botas, nuestro hombre fue un poco tacaño y solo les proveyó de una camisa y un par de botas. Es de suponer que a lo largo de la vida orgánica del Regimiento, el Estado, como así lo indicaban las Ordenanzas y Decretos, proveería vestuario y calzado conforme estos se deterioraban.

CONTINÚA

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