Historia Provincial Malagueña

Amigos visitantes, con estas páginas que siguen pretendo dar a conocer un poco de la riquísima y variada historia del paisaje y del paisanaje de la siempre sorprendente provincia de Málaga.

Espero que les aproveche y gracias por acercarse a estas líneas.

martes, 18 de agosto de 2020

LA TORRE ALMENARA DE TORRE DE BENAGALBÓN

   Su geolocalización es 36º 42’ 43’’ N -  4º 15’ 21’’ O

      De origen árabe y erigida en el siglo XI -aunque otros autores sostienen que es de la época de Yusuf I-, se halla situada en un pequeño promontorio a poca distancia de la playa. No obstante esto, hay autores que postulan su origen ya en época cristiana dando un arco de fechas para su erección demasiado amplio, entre 1500 y 1699, lo cual nos hace creer que su origen es musulmán y que fue reconstruida en época posterior a la conquista cristiana.

   De forma troncocónica, tiene un perímetro de veintitrés metros, un diámetro de unos siete metros y una altura de unos nueve metros.

   Al igual que la torre vigía de La Cala del Moral, su fábrica es de mampostería de piedra caliza alternada con hileras de pizarra a tizón, a lo que posteriormente se le aplicaron sucesivos revestimientos (yeso, argamasa, ...)

      La entrada a la torre se halla situada a unos seis metros de altura, en el lado este de la misma, y está fabricada de ladrillo, tanto la base como las jambas y el arco superior. Dicha entrada da paso a una cámara abovedada, fabricada de ladrillo, donde se hallan una chimenea y una escalera por la que se accede al terrado, en el cual encontramos el tiro de la chimenea y un pretil de protección. Aunque no aparece, se supone que en su momento hubo alguna construcción para hacer el fuego por las noches, que actuaba a modo de faro y de señalización de cualquier peligro. Desconozco si tras la conquista de la torre por las tropas castellanas se siguió usando de la misma manera.

   Completan la torre una ventana orientada al sur, fabricada de mampostería revocada, y cuatro matacanes, mirando cada uno a cada punto cardinal, fabricados de ladrillo y apoyados en ménsulas de piedra. Parece ser que en su época contó con algunas aspilleras, pero en la actualidad ya no existen.

  A principios de noviembre de 1490, tras los repartimientos realizados al ser conquistada Málaga por los castellanos, le fue entregada en propiedad a Pedro Carreño junto a tierras, quien para 1492, año en que se ordena la reconstrucción de la torre, dicho Carreño había  fallecido.

   Mantuvo su operatividad hasta la desaparición de los peligros derivados de la piratería berberisca y los ataques de las armadas enemigas, perdiendo su utilidad y cayendo progresivamente en la ruina.

   Goza de la figura de Bien de Interés Cultural (BOE 29-6-1985 y BOJA 8-10-2008) y al igual que la torre de La Cala del Moral, está prácticamente rodeada de casas.   

Soldado Malagueño

Málaga - 2020 

lunes, 17 de agosto de 2020

CASA FUERTE DE BEZMILIANA. RINCÓN DE LA VICTORIA.


   Su geolocalización es 36º 4254’’ N  - 4º 1644’’ O    

     Hay constancia documental de que sobre una elevación del terreno un poco tierra adentro, aunque no demasiado alejado de la playa, ya hubo en 1492 un fuerte, que se hallaba algo retirado de la población y sin agua. Se tiene noticia también, que en septiembre de 1497, tras haber sido llevada a cabo la repoblación de la zona por cristianos, se confirió la tenencia de dicha fortaleza a Fernando de Anuncibay, quien era capitán de los peones malagueños cuando la conquista de la ciudad de Málaga, así como adjunto del tesorero real Ruy Lope de Toledo.

   La construcción que se conserva actualmente, se realizó cerca de la playa y vino determinada por la necesidad de proveer a la zona de una edificación defensiva eficaz y adaptada a las innovaciones técnicas del momento, pues la presencia de los barcos de la Armada británica, dotada una potente artillería, aconsejaba la modernización de estos baluartes defensivos. En base a esto, parece ser que se le encomendó su edificación a los ingenieros militares Francisco de Gozar y José Grane, quienes entregaron la obra ya finalizada en 1766.


   Aunque una publicación de entre 1786 y 1805 y existente en la Biblioteca Nacional nos habla de un castillo con foso, puente levadizo y tambor para cubrir la puerta, y formado por edificios para pertrechos, pólvora, capilla, guarda almacén y habilitado para cobijar quince hombres de infantería, cinco de artillería y trece de caballería, más ocho caballos y con habitáculos para colocar cuatro cañones de a veinticuatro, la realidad nos muestra algo muy diferente, debiendo ser la descripción de lo que en un primer momento se pensó construir y que, por la razón que fuera, no se hizo. Creo que esta descripción, se refiere a la del castillo del Marqués, en Valle Niza, distante catorce kilómetros al este y actualmente sede de una escuela de turismo.

   Esta fortaleza que nos ocupa, que es un magnífico ejemplo de arquitectura militar del siglo XVIII, presenta un muro exterior perimetral elaborado con mampostería pesada, maciza, realizada con piedras de gran tamaño situadas entre hileras de ladrillos, con refuerzos de sillares en los ángulos y con dos grandes garitas fabricadas de piedra, con bóveda de ladrillo y ocho aspilleras cada una, situadas una en el ángulo suroeste y la otra en el ángulo noreste.

   Una serie de aspilleras se encuentran en las cuatro caras de la muralla, seis en cada cara y las dimensiones de la muralla son de 23,80 metros de largo las paredes este y oeste y de 27,75 las que dan al norte y al sur.


   Por lo que al edificio se refiere, presenta unas dimensiones de 12,55 metros las paredes este y oeste y de 19,20 metros las paredes norte y sur, con una anchura del muro de 0,5 metros. La altura del edificio, pretil incluido, es de 5,15 metros, correspondiendo al pretil 1,00 metro.

   La distancia entre el edificio y la muralla es de 4,97 metros y las garitas presentan unas dimensiones de 1,95 metros de diámetro interior y de 2,51 de diámetro exterior.

   Así mismo, presenta la muralla dos puertas, la principal en la pared que mira al norte, con un portón de gruesos maderos guarnecidos con fajas de hierro y un escudo en altorelieve en el dintel; la otra puerta, en la pared sur, es de menores dimensiones y es por donde en la actualidad se accede a la fortificación, siendo de grandes y sencillos sillares rematada por un frontispicio.

   Rodeaba a la muralla un foso, del cual apenas queda vestigio alguno, y en el espacio existente entre la muralla y el edificio, en el lado este, un abrevadero, que actualmente se halla bastante deteriorado. En el exterior hay una fuente en forma de alcubilla con salida de agua a un abrevadero y lavadero.


  Tras traspasar esta puerta sur, pasamos al edificio a través de una puerta de entrada fabricada con grandes sillares y con una sencilla estructura neoclásica. Sobre ella se encuentra un matacán fabricado de ladrillo, con dos aspilleras, apoyado sobre tres ménsulas de piedra y rematado todo por un frontispicio triangular, liso y sin ningún adorno.

   Una vez dentro, vemos que consta de dos salas que están separadas por un muro, ambas con bóveda de medio cañón, de planta cuadrangular y fabricado todo a base de grandes piedras situadas entre hiladas de ladrillo, presentando reforzamiento de sillares en los ángulos.

   Lo primero que nos encontramos al traspasar la puerta, que se halla situada entre dos ventanas, es una sala alargada dirección este-oeste, destinada a caballerizas y de suelo empedrado, que conserva los pesebres -14- de los caballos y otros équidos. En el extremo este se halla una ventana y en el oeste, en el muro divisorio, hay una puerta que da paso a la otra sala.

    Esta segunda sala, que era donde se hallaba instalada la tropa, se encuentra actualmente enlosetada y que probablemente en origen sería de tierra apelmazada, en cuyo lado este se encuentran una puerta que da acceso a lo que fue el dormitorio del oficial al mando y la chimenea, que compartía tiro tanto para la habitación del oficial como para la sala de la tropa. 


   En el lado oeste de la sala, encontramos la escalera que sube a la azotea. Por último, en el lado norte de esta sala y entre dos ventanas, encontramos una puerta que da paso a un porche con tejado inclinado de tejas y tan largo como el edificio, soportado por tres columnas centrales de ladrillo y las dos extremas fabricadas de la misma obra y grosor que el edificio, que sale al espacio entre edificio y muralla, frente al cual se halla la puerta norte de esta.

   Por lo que a la azotea o terrado se refiere, a esta se sale a través de una caseta con techo de bóveda. Una vez en el terrado, vemos que está rodeado de un pretil de mampostería con las esquinas de piedra y lo único que encontramos es el tiro de la chimenea y el acceso a la escalera.

   Parece ser que esta casa fuerte estaba preparada para alojar a una guarnición de catorce individuos de caballería.   

   Una vez terminada su función militar y debido al importante incremento del contrabando que se estaba produciendo en las playas de la zona, tras la creación el nueve de marzo de 1829 del Real Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras para el resguardo de las rentas arancelarias y persecución del contrabando y el fraude, pasó a ser cuartel de este nuevo cuerpo, perteneciente al distrito de la quinta compañía de esta Comandancia, aunque no tenemos el dato exacto de la fecha de su traspaso a los carabineros.


   Fue habilitado en 1872 como aduana para el desembarque de la caña dulce, con autorización de la Aduana de Málaga,  y tras la disolución de ese cuerpo el quince de marzo de 1940, paso a ser ocupado por la guardia civil, que permaneció hasta el once de noviembre de 1978, cuando se construyó el nuevo cuartel, quedando convertido en corral y trastero hasta su restauración en 1985 por parte de la consejería de cultura de la Junta de Andalucía.

   En la actualidad, tras la nueva restauración llevada a cabo en 1992 por el arquitecto Álvaro Mendiola, se halla esta fortaleza en excelente estado de conservación, muy bien cuidada y en uso, siendo lugar de cita cultural del pueblo, pues su interior se usa como sala de exposiciones, presentaciones de libros, actos culturales del ayuntamiento e incluso conciertos durante el Noviembre Musical de Rincón de la Victoria.

   Está reconocido como Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento  (BOE 26-6-1985) y como Bien de Interés Cultural en la categoría de zona arqueológica (BOJA 27-5-2009)


IHPMalagueñas
Málaga - 2019

domingo, 16 de agosto de 2020

TORRE VIGÍA DE EL CANTAL

   Su geolocalización es  36º 42’ 51’’ N - 4º 17’ 35’’ O

   Se trata de una torre situada entre las localidades de la Cala del Moral y el Rincón de la Victoria, en una penetración de la montaña en el mar, sobre un acantilado y a treinta metros sobre el nivel del mar y desde donde se tiene una importante panorámica de una gran porción de mar.

   Parece ser que sus orígenes se remontan al siglo XIV, durante el reinado de rey nazarí Yusuf I (1333 - 1354), y que tras la conquista de la zona por parte de los Reyes Católicos, al igual que otras muchas torres, se dio orden de derribarla por su mal estado, debido a que su restauración y conservación supondrían una carga extra para el erario del cabildo de Málaga, a la vez que se estimaba que no facilitaba el sistema militar de defensa de ese sector del reino granadino conquistado.

    Otro de los motivos apuntados para su derribo -al igual que otras que se mandaron derruir-, era evitar que fuera usada por el señor al que se le entregó junto a tierras en los repartimientos tras la conquista de Málaga en 1486, como fortaleza desde la que defenderse frente al poder del concejo al que pertenecía -Málaga-, es decir, evitar un peligro señorial para la ciudad, pues no hay que olvidar que eran bastantes las torres y otras fortificaciones que rodeaban al municipio malagueño por los tres puntos cardinales.

   Sin embargo, ocurre que vistas las necesidades militares de la zona, en 1492 se le planteó a su propietario, Diego de Alcaraz, levantar a su costa una torre vigía en sus tierras, por lo cual solicitó éste en compensación que se le cediera alguna extensión más de tierra que añadir a sus propiedades para ponerlas en explotación.

   Debido a las negociaciones entabladas al respecto, no se erigió de inmediato la torre y hubo que esperar a julio de 1496 para que los reyes accedieran a sus pretensiones, acabando por cederle trescientas fanegas de terreno, pudiéndose así empezar la construcción.

   Es decir, que aunque la torre vigía de El Cantal tuvo su origen en época nazarí, la que actualmente vemos es de factura posterior a la conquista de la zona por parte de Castilla, que mantuvo desde entonces su operatividad, habida cuenta las sucesivas razzias que durante casi trescientos años realizaron los piratas berberiscos en estas costas con la secuestro de personas destinadas a la esclavitud, así como la rapiña de bienes, a lo que añadir las realizadas por holandeses, británicos y franceses, sufriendo las necesarias reparaciones motivadas por el paso del tiempo.

   Precisamente, para combatir esos mismos motivos, en tiempos de Carlos III se llevó a cabo otra importante restauración, permaneciendo en actividad hasta la desaparición de estos peligros, perdiendo poco a poco su objetivo, cayendo en desuso y su consiguiente abandono y ruina. 

   Se trata de una torre de planta circular troncocónica, con veintitrés metros de diámetro en la base, la cual es maciza, y con una altura máxima de diez metros.

   Está fabricada de mampostería sin revestir, con puerta de acceso de arco rebajado, de jambas también de mampostería y travesaño superior o cabio de ladrillos, situada a siete metros del suelo y que da paso a una cámara con bóveda fabricada con ladrillo y donde se hallaba una chimenea.  Sobre la puerta de acceso existe un matacán fabricado también de ladrillo, el cual se apoya sobre dos ménsulas de piedra. En el lado sur, y prácticamente a la misma altura que la puerta, hay un ventanuco cuadrado, todo el de mampostería.

   Desde esta cámara abovedada se accede, a través de una escalera cubierta con bóveda a modo de cañón, todo fabricado con ladrillo, a la azotea o terrado, donde se halla el tiro de la chimenea por el que salía el humo de la madera que se quemaba cuando había que realizar señales avisando de algún suceso o peligro.

   La azotea está circundada de un pretil terminado con una hilera o cordón de ladrillos a tizón que hace las veces de imposta y donde es posible observar los restos de los otros matacanes que tuvo la torre.

   Actualmente se encuentra restaurada y protegida con la figura de Bien de Interés Cultural desde el 29 de junio de 1985 (BOE de 29 de junio). El lugar donde se encuentra está muy urbanizado, quedando dicha torre rodeada de casas por tres de sus lados.

 IHPMalagueñas

Málaga - 2020

jueves, 30 de julio de 2020

ANTIGUA TORRE DEL RÍO


 En el plano podemos ver señalada donde se hallaba la Torre del Río

   Ya hemos visto que la torre parece ser que se construyó en 1506 por mandado del obispo de Málaga.

   No será hasta 1571 que no tengamos otra noticia y es la que nos dice que en la visita realizada ese año por Luis Machuca y Antonio Berrio, estos hablan de una estancia y no de una torre, posiblemente debido a que la torre estuviera en estado defectuoso o hubiera sufrido alguna fractura en su fábrica, por lo cual se ordenó su reconstrucción a Gaspar de Avendaño, quien cobró por las obras mil cien ducados, la cual para diciembre de 1575 se hallaba a la mitad de la bóveda, lo cual sugiere que se terminaría en los meses siguientes

   Habrá que esperar a 1726 para volver a tener noticias de este edificio, cuando Bartolomé Amphoux informa que necesita reparos, recalzar una parte, hacerle un suelo de hormigón, revocarla por fuera, ponerle una puerta, etc., presupuestándolo en cuatrocientos veinte reales de vellón.

   En un informe anónimo de 1759 se indica que necesita de un lugar común, algunos repellos y diversos recalzos, presupuestándolo en doscientos reales de vellón.

   En 1762, Antonio María Bucarelli dice en el informe que realizó que estaba a un cuarto de legua del mar y que no interesaba mantenerlo porque lo consideraba inútil, de modo que aconseja su abandono y proponía construir una nueva en la playa habilitada para soportar dos cañones de a veinticuatro libras, lo cual presupuestó en ocho mil escudos.

   Esta idea se vio ratificada en 1765 cuando Esteban de Aymerick señala un nuevo emplazamiento donde ubicar la nueva torre, a la que se la dotaría con dos cañones de a veinticuatro libras, obras que Juan de Urbina presupuestó en cien mil reales, aunque parece ser que este proyecto no llegó a buen puerto, pues en 1773 vemos como se propone uno nuevo, según informa Ramón de Navas, en el cual ahora se habla de construir una torre-reducto, dándole el contrato  a Santiago de Tarsis.

   Todo debió quedar en agua de borrajas, pues al año siguiente Francisco Gozar dice que la torre debe demolerse y edificar una nueva habilitada para dos cañones de dieciséis o de veinticuatro libras, volviendo a nombrar a Santiago de Tarsis como constructor.

   Desconozco si se llevó a efecto la construcción, pero por una noticia de diciembre de 1781 se sabe que estaba en buen uso y que en 1783 necesitaba una buena mano de cal y una  para la puerta.

   El 1803, Felipe de Paz la define como torre solo apta para hacer señales y después de esto ya no hay más noticias de relevancia hasta 1857, que Miguel Herrera García expone que no era necesaria para formar parte como estación de la red de telégrafos que se estaba proyectando implantar.

   Por este Herrera sabemos que en ese momento se hallaba situada a más de medio cuarto de legua, es decir como a un kilómetro y medio de la playa y que esa distancia la inhabilitaba para ejercer la función para la que fue construida, aparte de que se hallaba en mal estado. Añadía que era forma cilíndrica y con una circunferencia de treinta varas, es decir, 27, 077 metros, prácticamente ocho metros de diámetro, teniendo posiblemente entre diez u once metros de altura.

   El paso del tiempo y los cambios en la defensa de las costas determinó que fuera poco a poco cayendo en el abandono, aunque no obstante todavía en 1945 apareció un informe sobre ella. Es probable que fuera vendida cuando el Estado puso en venta inmuebles de este tipo en el último tercio del siglo XIX.

    La fuerte presión urbanística en la zona y las modificaciones realizadas en la desembocadura del Guadalhorce acabaron definitivamente con ella, quedando tan solo su recuerdo en los libros y periódicos.

Noticias sobre su dotación

   La primera noticia que he encontrado sobre esta torre está fechada en 1511 y habla sobre donde deben ir a dormir los torreros:

   "Otrosy en la torre de los Molinos a de aver tres ombres el uno que este contino estante por atalaya en la dicha torre y el otro que baya a dormir cada noche por escucha, a la torre bermeja con la otra guarda que viene de torrequebrada y otro dia de mañana buelba vuelva haziendo su atajo hasta la dicha torre y el otro que vaya a dormir cada noche por escucha a la boca del rio Guadalquibilejo y otro dia de mañana vuelva haziendo su atajo hasta la dicha torre de Molinos; estos a de poner la çibdad o quien yo mandare; aseles de pagar veynte e cinco maravedies cada dia a ada uno de ellos la paga de los moros.

   En 1571 la torre o estancia contaba con una dotación de dos guardas.

  En noviembre de 1763, Juan de Urbina dice en su informe tras su visita de inspección que contaba con dos torreros y que estos disfrutaban de seis fanegas de tierra de secano. Al año siguiente, se publicó un Reglamento por el cual se determinaba que debía tener un cabo y tres torreros de dotación.

   En 1803 había un cuerpo de guardia en los alrededores.

   En 1830, Mauricio Rodríguez de Berlanga informa que la torre cuenta con una dotación de un cabo y tres torreros, a lo que añadir que según Miguel de Santillana en 1849 disfrutaban estos de catorce fannegas de tierra para su consumo.

Noticias en torno a la torre

   La única noticia que he encontrado una noticia data de 1886, la cual se desarrolla en un cortijo llamado Torre del Río, donde el sábado diecisiete de abril ocurrió un enfrentamiento entre carabineros, guardia civil y contrabandistas, siendo apresados siete de éstos últimos y aprehendidas varias cargas de tabaco después de sostener un intenso tiroteo.  

   El llamarse el cortijo  Torre del Río sugiere que la torre entonces se hallaba en una propiedad.

NOTA: La imagen de la torre es a modo de ejemplo, solo para ilustrar el artículo, no es la torre en cuestión. Ha sido tomada de internet y es una pintura original al óleo sobre papel especial. Torre vigía nº 4. No se puede usar la imagen con fines comerciales, económicos, de propaganda ni para ningún fin crematístico.

IHPMalagueñas 

Málaga - 2020 

viernes, 10 de julio de 2020

JUAN DE OVANDO SANTARÉN. MILITAR Y POETA. 1624-1706.

   Juan de Ovando Santaren Gómez de Loaisa y Rojas nació en la ciudad de Málaga el año de 1624, siendo bautizado el dieciocho de enero, al parecer en la iglesia parroquial de Santiago. Era hijo de Esteban de Ovando.

   De su aspecto físico, sabemos que era de mediana estatura y rubio, de frente bastante despejada, párpados caídos, nariz median a y gran boca, cuello normal, grandes bigotes, entrado en carnes, piernas normales, no zambas, diestro.

   Estudió Latín y Humanidades en la Universidad de Granada y a lo largo de toda su vida fue un gran lector y estudioso, no solo de autores españoles, sino que también portugueses, italianos, latinos y franceses, pues dominaba todos esos idiomas. Fue un hombre de su época, donde se combinaban las armas con las letras, la sangre con la religión.

   No sabemos con qué edad ingresó en el ejército, pero si sabemos que se halló con el empleo de capitán en Nápoles cuando este reino se alzó contra Felipe IV, suceso que ocurrió en 1647 y conocido como revuelta de Massaniello. Estuvo a las órdenes del virrey y capitán general de Nápoles Íñigo Vélez, conde de Oñate, a quien le dedicó un soneto, en el que le denominaba Alcíades, en elogio a sus proezas.

   En 1650, es recibido por caballero de la Orden de Calatrava.

   Es posible que tras cesar el conde de Oñate, pasara a estar a las órdenes de Juan de Mauleón, conde de Castrillo, al ocupar este la capitanía general. Al parecer, regresó a España en 1652, pues para 1653 le vemos concurriendo a unas fiestas literarias aquí en la Península.

   En 1656, al cesar en el cargo de capitán de la compañía de milicias de la ciudad de Málaga D. Martín de Moxica, fue propuesto por parte del alférez, sargentos y cabos de dicha compañía nuestro Juan de Ovando, propuesta que fue aceptada por Felipe IV. Ocurría su nombramiento en momentos en que la compañía debió acudir frecuentemente a situaciones de adversidad desempañando Juan, al parecer, la capitanía con bastante acierto y eficacia.

   Se tiene constancia de una de las ocasiones en que demostró sus dotes militares en la defensa de Málaga, cuando el veintiuno de julio de 1656 -otras fuentes hablan que fue en marzo- se plantaron frente a la ciudad cinco buques y un brulote ingleses, los cuales consiguieron prender fuego y dejar fuera de combate a tres barcos, dos galeras -una genovesa y otra siciliana- y un barco de menor tonelaje.

   Rompieron el fuego los ingleses contra la ciudad con un fuerte y constante bombardeo, consiguiendo dañar algunas casas y a la catedral, tras lo cual, ante la pasividad del gobernador, el marqués de Mondéjar, consiguieron entrar en el puerto y procedieron a desembarcar, entablándose una recia lucha entre invasores y los defensores al mando del Capitán Diego García Montañés, quien tuvo la mala fortuna de ser herido con resultado de muerte, logrando los ingleses  avanzar en su intento de invasión por algunas de las calles de la ciudad, logrando clavar cinco cañones e inutilizar bastante munición.

   No obstante esto, la ciudad se batió heroicamente, logrando rechazar el ataque, siendo el capitán Juan de Ovando de los que más se distinguió en la defensa y expulsión de los piratas. No obstante esto, lo que se puso de manifiesto fue lo mal defendida que estaba Málaga, falta de recursos -y los que había eran de pésia calidad- y de tropa entrenada.

   El año de 1659, contrae matrimonio con Agustina Rizzo Méndez de Sotomayor, la cual era  sobrina-nieta del que fuera secretario de María Estuardo, David Rizzi. Al parecer, el matrimonio tuvo tres hijas, falleciendo Agustina en 1664.   


   En 1670, vuelve a contraer matrimonio, en Antequera, esta vez con Rosa María de Negro y Lomelín, rica dama descendiente de la familia de los duques de Génova y con quien, al parecer, tuvo dos hijos.

   Al unísono con su profesión militar, corre pareja su afición a la poesía y la literatura, creando varias obras de interés que publicó en años sucesivos. Al parecer, su primera poesía dada a conocer al público, la realizó el año de 1642, dedicada al rey Felipe IV y en la cual celebraba la maestría de este monarca en el arte ecuestre.

   También se conocen buen número de versos latinos suyos, sobresaliendo de entre ellos  uno á San Ignacio, otro titulado A la presencia de Nuestra Señora de la Victoria, un Elogio á una obra que en honor de la Purísima compuso D. Pedro Gómez de Molina, otro a Ntra. Sra. de la Soledad y varios epigramas.

   El año de 1663, publica Juan la que sería su obra cubre como poeta, titulada Ocios de Castalia en diversos poemas, dedicados al Excmo. Sr. D. Juan Gaspar Enriques de Cabrera, Grande Almirante de Castilla, Duque de Medina de Rioseco, etcétera, compuestos por don Juan de Ovando Santaren Gómez de Loaysa, Caballero de la Orden Militar de Calatrava, capitán de infantería por Su Magestad, (q. D. g.) de una, de las compañías de la milicia de la ciudad de Málaga.

   En 1665 publicó la elegía en memoria de su esposa fallecida Poemas lúgubres.

   Concurrió a bastantes certámenes poéticos y literarios a lo largo de su vida, obteniendo en más de una ocasión reconocimiento y laureles a su producción escritora. Algunos de sus escritos realizados ya en la madurez de su vida son los siguientes:

   - Dignissimo panegyrico que canta Apolo al Muy Excelente Señor D. Juan Francisco de la Cerda... Duque de Medina-Celi etc, de 1681,

   - Villancicos para la festividad de la Concepción, de 1682, que tuvieron continuación en dos nuevos tomos en 1684 y 1685.

   - Orfeo Militar cuya belicosa música celebra los felices triunfos que en la segunda guerra de Viena y Buda, han alcanzado contra el Sultán del Asia, las Imperiales Armas del César Leopoldo Primero, Rey de Romanos, Bohemia, Ungria, Dalmacia, Croacia y Esclavonia y Grande Emperador de Alemania, de 1688, una sentida exaltación al heroísmo del ejército cristiano durante el cerco de Viena y Buda por los turcos.

   Desde entonces hasta su muerte, escribió algunas obra de variada temática, la inmensa mayoría borradores, de entre las que destacaremos las siguientes:

-  Afectos contritos de un soldado en la hora de la muerte.

- Catálogo Real Genealógico de España y de casas antiguas solariegas y otras hazañas dignas de memoria.

- Historia de los Geseones.

   Otorgó testamento el dieciséis de octubre de 1702 y el 11 de mayo de 1706 muere a la edad de ochenta y dos años. Aunque no se tiene la documentación que lo confirme, es bastante probable que fuera enterrado en la iglesia de la Victoria, en la bóveda de la capilla del lado de la Epístola, donde tenía enterramiento propio.

   Su hija Rosa María Ovando y Negro contrajo matrimonio con el coronel José Carranque Bustillo y Aranda, malagueño.

   Quien desee ampliar conocimientos sobre su estilo y producción literaria, lo puede hacer en la siguiente dirección de internet:


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Málaga - 2020

sábado, 6 de junio de 2020

BRIGADIER SALVADOR DE TORO. 1740 - 1803.

   Nació Salvador de Toro en la ciudad de Málaga en torno al año de 1740. 

   Suponemos que no debía ser de familia hidalga, pues ingresó en el ejército en calidad de artillero el primero de noviembre de 1752, ascendiendo a cabo segundo el siguiente dieciocho de octubre de 1754.

   Desde 1752, los moros estaban hostigando la plaza de Ceuta, rechazando los españoles todos los embates, consiguiendo a finales del año siguiente destrozar de manera contundente este asedio, y aunque a finales de diciembre de 1753 los moros se rindieron, estos continuaron realizando incursiones contra la plaza, hallándose nuestro hombre en la defensa a partir del año siguiente de 1754.

   En febrero de 1757 asciende a cabo primero y el siguiente veintiocho de octubre de 1760 promociona a sargento y con este empleo se halló en la campaña de Portugal, teniendo parte en la rendición de Miranda del nueve de mayo de 1762, en la toma de Almeida del siguiente veintisiete de agosto y en la sorpresa de Mirabella.

   El veintisiete de diciembre de 1775 asciendo al empleo de subteniente y tras varios años de buen y continuado servicio, asciendo el tres de septiembre de 1774 teniente de artillería, tras veintidós años de servicios.

   En el desempeño de este empleo, en febrero de 1775 se halló en la defensa del Peñón de Vélez de la Gomera, que estaba siendo sitiado por fuerzas marroquíes. Puesto a las órdenes del gobernador del Peñón, Florencio Moreno Sabala, cumplió a la perfección con su cometido, acompañado de una numerosa tropa de infantería, alguna de marinería y más de cien confinados agregados a las armas, además de la compañía fija del Peñón y los individuos de la artillería allí desplazados, como nuestro Salvador del Toro, quien permaneció en la plaza hasta 1776, probablemente hasta julio.

Peñón de Vélez de la Gomera (Archivo General de Indias)
   Tras estos acontecimientos, en 1778 se le confiere la tenencia de una compañía de artillería en La Habana, recibiendo permiso de embarque para aquella plaza el seis de mayo de 1778, lo cual hace en junio del año siguiente en la fragata comercial San Rafael, acompañado de un criado.

   Una vez en La Habana, es de los que son destinados a ponerse a las órdenes del ejército de Bernardo de Gálvez para las operaciones que se iban a desarrollar en el sureste de los actuales Estados Unidos, y a pesar de sufrir el incidente de un naufragio, se halló en las trincheras y baterías que ayudaron a poner sitio y tomar la ciudad de Mobile, que cayó entre el seis y el nueve de marzo de 1780.

   Después de esto, pasó a la ciudad de La Habana, desde donde el dieciséis de octubre zarpó rumbo a Pensacola en una armada compuesta por siete navíos de línea, cinco fragatas y varios barcos más, pero con la mala suerte de que se desató un tremendo temporal, hundiendo la nave en la que nuestro hombre se hallaba, aunque consiguió salvarse nadando hasta la costa.

   Formada una segunda expedición, a finales del mes de febrero de 1781 y hallándose encuadrado en la división de artillería del mando del Teniente Coronel Vicente Risel, se procedió a la conquista de Pensacola, lo que felizmente se consiguió, y por sus excelentes servicios y profesionalidad, el veintinueve de agosto de ese mismo año obtuvo su ascenso a capitán de artillería.

   En agosto de ese mismo año, recibe su patente de capitán.

   No acabó ahí su acción militar en América, pues poco después formó parte de la expedición destinada a asediar y tomar las plazas de Natchez, cuya población se había rebelado contra la guarnición española, Batón Rouge y Apalache y tras estos acontecimientos, en febrero de 1782 pasó a La Habana y de ahí al Guarico, donde Bernardo de Gálvez estaba organizando un ejército con la idea de recuperar para España la isla de Jamaica, lo que no pudo ser por falta de los hombres necesarios para esa empresa, a lo que sumar que los franceses que iban a acompañar en la expedición se retrasaron y la escuadra que debía participar en la empresa se topó con otra escuadra inglesa y fue derrotada. Si a esto le sumamos la firma de la paz con Inglaterra, pues se acabó la aventura de recuperar Jamaica, regresando a La Habana a mediados de mayo y de ahí a España.


   Una vez en España, continúa desempeñando su trabajo con actividad y buen hacer, lo cual le vale para que primero en abril de 1791 sea graduado de teniente coronel y que exactamente dos años después, en abril de 1793, se le ascienda a teniente coronel vivo de artillería.

   No terminó la actividad guerrera de nuestro malagueño, pues tras esos diez años de tranquilidad en la Península, al iniciarse en marzo de 1793 la Guerra del Rosellón, fue destinado al ejército de aquella región y con él y al mando de la artillería de vanguardia, asistió a la batalla de Masdeu, librada el diecinueve de mayo, a la toma de Argeles tres días después, así como en el ataque dado sobre las baterías situadas en Puig de Oriol el siguiente treinta de junio y en la contención del ataque general que realizaron los franceses a finales de julio y que culminó en el ataque a Perpiñán del ocho de agosto, donde nuestro hombre, Salvador de Toro, se distinguió de forma sobresaliente, pues junto al Capitán Vicente Ortuza, y los Tenientes Manuel Quitos, Manuel Sánchez y Joaquín Acosta sirvieron el fuego de cañón y obuses con un enorme acierto, demostrando su celo, profesionalidad y pericia.

   Lo malo es que hallándose defendiendo la plaza de Figueras, tuvo la mala suerte de ser hecho prisionero por los gabachos al capitular dicha plaza a final de noviembre de 1794, recobrando la libertad al año siguiente, para encontrarse con que sería sometido a un consejo de guerra en Barcelona, ordenado por Real orden de Fernando VII, con fecha de ocho de septiembre de 1795, para depurar responsabilidades entre los oficiales -entre ellos Salvador- que participaron en la junta que el anterior veintiséis de noviembre decidieron la capitulación y entrega de la fortaleza de San Fernando.


Castillo de San Fernando, Figueras.
   Tras el consejo de guerra, fue arrestado y encarcelado, permaneciendo en prisión hasta el cuatro de enero de 1799, que fue puesto en libertad  y reintegrado al ejército con su empleo de teniente coronel. Tenía entonces nuestro Salvador del Toro alrededor de cincuenta y nueve años.

   Pasado el mal trago de su acusación y arresto, tiene la felicidad de ver que no solo sale de prisión, sino que en ese mismo mes de enero recibe la patente de coronel de artillería y con ella, pasa a Málaga en calidad de comandante de la artillería de esa provincia, donde ya en octubre de 1802 recibe el ascenso a brigadier, asumiendo el mando del tercer regimiento de artillería, con destino en Sevilla, donde le sorprendió la muerte al año siguiente, el cuatro de julio de 1803.

   Estaba casado con Teresa García y Toro, probablemente su prima.

IHPMalagueñas
Málaga - 2020

lunes, 1 de junio de 2020

BRIGADIER FRANCISCO JAVIER DE LLAMAS MOLINA.

   Nació en la ciudad de Antequera alrededor del año de 1770.

   El nueve de febrero de 1786 ingresa en clase de cadete en el regimiento de infantería del Príncipe, promocionando a subteniente el veinticinco de octubre de 1790.

Escudo del regimiento del Príncipe

  
En diciembre de 1792, pasa con su regimiento a formar parte del ejército de Navarra, marchando en abril de 1793 con destino a los puestos avanzados de la frontera, obteniendo el día veintidós de ese mes su ascenso a primer teniente.

   Con sus compañeros, se halló el primero de mayo en el ataque al campamento de Sara, pero a fines de ese mes de mayo y encuadrado en el segundo batallón,  se le destina al ejército del Rosellón, y en ese destino concurre a la defensa de Millas, a las tomas de las baterías de Cornellá -30 de agosto- y Ribes Altes, a los ataques dados a Perpiñán -3 de septiembre-, Peyrestrotes -8 de septiembre-,  Vernet -8 de sepitiembre-en el socorro a Argeles y defensa de las alturas de Villelongue y a la batalla de Truillas -22 de septiembre. Asiste también al sitio de Bellegarde, ocupando el Coll de Portell,

   En mayo del año siguiente -1794-, el batallón de nuestro hombre, dirigido por José Llegat, cubre la retirada de nuestras tropas defendiendo el puente de Cerat, tras lo cual, los día 7 y 19 de julio tuvo enfrentamientos con el enemigo en Pons de Molins y por su valor y constancia en la acción, el primero de agosto obtiene el ascenso a teniente.

   El diecinueve de noviembre pasa con su batallón a defender las baterías de Serramitxana y Pedrera y debido a la presión de los enemigos se encierra junto a otras fuerzas españolas en el castillo de Figueras, para al finar capitular dicha fortaleza el siguiente día veintinueve de ese mes, quedando nuestro hombre prisionero de los franceses.

   Una vez acabada la guerra y firmada la paz, regresa a su batallón, el que junto con los otros dos marcha a dar guarnición a la plaza de Ciudad Rodrigo, de donde pasó en 1797 a dar guarnición a la plaza de Badajoz, deambulando entre 1797 y 1800 entre Andalucía-Valencia-Andalucía. En el interín, promociona en juio de 1799 a segundo teniente de granaderos y en julio siguiente a primer teniente graduado de capitán.

Escudo del regimiento de Zamora
   Hallándose en la ciudad de Sevilla, forma su regimiento un cordón sanitario, debido a la epidemia de fiebre amarilla que se había desatado en la ciudad.

   En 1801 y debido la guerra con Portugal, su regimiento pasa a formar parte de la vanguardia de la cuarta división, del mando de Francisco Javier Negrete, situándose en la plaza de Badajoz y rotas las hostilidades, avanza la división a Évora, desde donde se dirigen a la plaza de Campomayor, que tras las acciones habidas entre el veinte de mayo y el seis de junio, se rinde, tomando parte activa nuestro hombre en esta acciones.

   En 1805, se acantona el regimiento, y nuestro hombre con él, en Galicia y desde la plaza de El Ferrol parten al año siguiente de nuevo a Portugal, entrando por Valença do Miño y llegando hasta las cercanías de Oporto, donde quedó de guarnición y donde obtuvo su patente de capitán de fusileros el siguiente ocho de abril de 1808.

   Al estallar la Guerra de la Independencia, su regimiento retrocedió a Valença do Miño, junto a la frontera con Galicia y desde ahí declaró la guerra al invasor francés, pasando a la acción, teniendo el primer encuentro con ellos en Medina de Ríoseco el catorce de julio, donde nuestro hombre recibió una herida de consideración e una pierna, debiendo abandonar la acción y el regimiento, marchando, probablemente a Antequera, a iniciar su recuperación.

   Estando recuperándose, recibe la documentación por la cual se le comunica que es graduado de teniente coronel, con fecha de cuatro de julio de 1809.

   Una vez repuesto, retorna al ejército, pero esta vez destinado a la compañía de granaderos del regimiento de Zamora, con el cual pasa a tomar parte a mediados de mayo de 1811 en el sitio de Badajoz y en la batalla de la Albuera, pasando a embarcar el veintiséis de junio para Cádiz, donde pasaron a dar guarnición al arsenal de La Carraca, desde donde embarcados, pasan a Niebla, donde combaten a los franceses.

   El veinticinco de abril de 1812, es nombrado segundo sargento mayor, pasando de nuevo al regimiento del Órdenes Militares, formando parte del ejército de Andalucía, con el cual parten el veinticuatro de abril de 1813 hacia Navarra, a través de Extremadura y Castilla, participa en el bloqueo y sitio de Pamplona del siete de julio, para pasar después a las operaciones militares de la batalla de Sorauren de los siguiente veintinueve y treinta, en Sara el trece de octubre y, por último, se halló en el bloqueo de Bayona, de donde el ejército pasó a acantonarse en la navarra plaza de Tafalla.

   En marzo de 1815 recibe su nombramiento como coronel del regimiento de Órdenes Militares y con él, el quince de abril embarca en Cádiz rumbo a Nueva España, formando parte de la brigada que mandaba Fernando Miyares.

Escudo del regimiento de Órdenes Militares
   Arribaron al puerto de Veracruz el siguiente trece de junio y sin apenas descansar marcha a Jalapa, sosteniendo el primer encuentro armado con los rebeldes en el paso de la Antigua, manteniendo el diecinueve otro combate en Plan del Río, el veinticuatro en Puente del Rey, el veintiséis en San Juan, hasta alcanzar Jalapa. Su regimiento se distribuye por el país, manteniendo encuentros bélicos con los rebeldes, con saldo positivo a nuestro favor y hallándose nuestro hombre en los habidos de nuevo el cuatro de julio en Puente del Rey, el siete y el ocho en el Paso de la Oveja, el dieciocho de septiembre en las alturas de Alcucingo, el veintinueve de ese mes en Santa María de Tlacocula, teniendo que retornar al Paso del Rey, pues los rebeldes lo habían recuperado y fortificado, lugar que tras intenso combate se logra recuperar a finales de noviembre.

   Tras estos sucesos, continuó el regimiento con nuestro hombre al frente operando por el país, prestando apoyo a cuantos operaciones llevaron a cabo las tropas reales, participando el regimiento en numerosas acciones, unas con resultado positivo y otras adverso, hasta que llegó y se introdujo en la ciudad de México, donde tomó parte en la defensa que se hizo de ella, pero al final, el imparable y arrollador empuje de las tropas rebeldes da como resultado la rendición de las tropas españolas en septiembre de 1821.

   Antes de que esto ocurriera, sabiendo la tarde del cinco de julio de 1821, que había malestar entre las topas en el cuartel, fue a informarse de ese malestar  y a tranquilizarlas, pero comprobando atónito que se le faltaba el respeto por parte de la tropa y algunos oficiales, les llamó al orden, pero en vez de lograrlo, obtuvo que los soldados se insubordinaran e incluso intentaran agredirle, logrando zafarse  de ellos, pero no evitó que lo hicieran preso y conducido a una cuadra, donde permaneció preso un tiempo.

   Esto le ocasión un enorme enojo, tal que una vez libre, no quiso saber nada del regimiento ni recibir a los oficiales hasta que las aguas volvieran a sus cauces y los insubordinados fueran amonestados, acttud que redundó en su buen nombre y reputación.

   A partir de ese momento, México proclama su independencia y los nuestros parten para España, no sin antes tener un último encontronazo con los rebeldes el tres de abril de 1822, encuentro en que tras una feroz y encarnizada defensa por parte de los nuestros, acaban siendo hechos prisioneros.

Escudo del regimiento de Saboya
    Una vez acabada definitivamente la guerra para nuestro regimiento, embarca en Veracruz el veinte de junio, poniendo rumbo a La Habana, de donde parte para la Península el siguiente veintiséis de junio de 1822, arribando al puerto de Cádiz el siguiente siete de agosto.

   A su llegada a la Península recibe la orden de agregarse al regimiento de la Reina, pasando luego coronel al quinto de línea o regimiento de Saboya, obteniendo el ascenso a brigadier el dieciocho de marzo de 1825.

   En julio de 1829, es nombrado coronel del regimiento de Borbón, aunque cesó poco tiempo después, pues en 1830 es relevado por el coronel Antonio Madera y Guzmán.

   El catorce de agosto de 1830, hallándose en su ciudad natal de Antequera, otorga testamento, falleciendo tres días después.


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Málaga - 2020