Historia Provincial Malagueña

Amigos visitantes, con estas páginas que siguen pretendo dar a conocer un poco de la riquísima y variada historia del paisaje y del paisanaje de la siempre sorprendente provincia de Málaga.

Espero que les aproveche y gracias por acercarse a estas líneas.

sábado, 28 de enero de 2023

FUENTE DE LA PLAZA DEL ESPÍRITU SANTO. ANTEQUERA.

   La plaza, o más bien plazuela, del Espíritu Santa se encuentra en el antequerano barrio de San Miguel, en la cual podemos decir que confluyen no una, si no cinco calles.


Año de 1934

   Hasta no hará demasiados años -¿40?, ¿50?, ¿60? años- cumplía la doble función de pilar y de abrevadero, constituyéndose como fundamental punto de encuentro de las gentes del barrio, sucediéndose un constante ir y venir de personas con sus cántaros a por agua y con las bestias y/o ganados a darlas de beber, tanto antes de partir al campo o al regresar de el a la caída de la tarde.


Antes de empezar las obras (Foto de:  www.turismo.antequera.es)

   Cuando le he visitado, a finales de enero de 2023, estaba siendo reformada e informándome supe que las obras durarían unos nueve meses y que estaban presupuestadas en 509.507,55 euros. Lo que no sé es el tiempo que llevaba ya en obras, aunque por lo visto no creo que llevaran más de un mes. Desde luego, no surte nada de agua, como se puede entender.

   Se trata de una fuente-abrevadero del siglo XVI, labrada en piedra roja traída del cercano Torcal. Es de planta rectangular, de 4  2 metros, de cuyo centro emerge un obelisco o prisma rectangular también, de 50  50 de lado y de 1,30 metros de altura, rematado el todo por una copa.

   En dos de sus caras existen sendas inscripciones. La primera de ellas dice:

“ANTEQVERA SIENDO CORREGIDOR JOAN GVEDEJA HISO ESTA OBRA. AÑO 1597”

   En la opuesta, leemos:

“SE RESTAURO SIENDO ALCALDE EL E. S. Dn. FRANCco. GUERRERO MUÑOZ. 1901”

   Parece ser que el remate del prisma desapareció bastantes años atrás, siendo posteriormente sustituido por uno nuevo, que no es igual al original, sin realizado a partir de otros existentes en otros pilares-abrevaderos de Andalucía, en cuya base se añadió, en números romanos, la fecha de 1992.


IPMalagueñas

Málaga - 2023

lunes, 23 de enero de 2023

FUENTE DE CALLE CAZORLA. ANTEQUERA.

   Hay en Antequera unas cuantas fuentes públicas repartidas por la geografía de la ciudad y que voy a ir poniendo en este Grupo para conocimiento de sus miembros.

   Está esta fuente situada en la calle Cazorla, próxima a la plaza de Santiago. Sobre ella hay una pequeña capilla de las llamadas "callejeras", con un cuadro.
   

   No me atrevo a dar una fecha de su construcción, pero tras observarla, da la impresión de que podría haber sido hecha en el siglo XVIII.

   Está formada por una pileta de cuatro piedras de color rojizo abombada, lo que puede dar lugar a pensar que, efectivamente, es del siglo referido.

   Encima de la pileta, aparece un frontis plano, realizado en piedra de color ocre, aunque el paso del tiempo no permite verlo en su esplendor. Es convexo hacia fuera por arriba y convexo hacia adentro en los laterales

   Como se observa, el frontis está rodeado de ladrillo, lo cual me lleva a pensar que estos se han añadido actualmente.

   Por lo que al caño se refiere, este surge de la boca de un mascarón con rostro de león humanizado, el cual no está mal conservado, lo que es de agradecer.

IPMalagueñas

Málaga - 2023

lunes, 9 de enero de 2023

LA CASTAÑA: UNA FONDA Y UNOS MANTECADOS. UNA HISTORIA ANTEQUERANA 1790 - 2023

   Antes que nada, queremos hacer constar que nadie, ni persona física ni jurídica nos han animado ni pagado para escribir este breve artículo. Ha surgido fruto de que días pasados, a una amiga le regalaron un par de cajas de dulces navideños. Una de alfajores y otra de polvorones y como consecuencia de ello nos remite el siguiente artículo:

   ... La caja de mantecados tiene por marca La Castaña, elaborados en la ciudad de Antequera por una reconocida empresa de la ciudad y célebre por la variedad de sus productos y la calidad de estos, los cuales se venden en numerosísimos puntos de España y aun del extranjero.

   Se trata de una caja de cartón con una decoración sencilla pero muy atractiva, a dos colores, donde se puede leer lo siguiente:

La Marca de Polvorones más Antigua de España

Fonda Pastelería y Confitera

La Castaña

Antequera

Antiguos Proveedores de la Real Casa

Alfonso XII

Antiguo

POLVORÓN DE ALMENDRA

con Aceite de Oliva Virgen Extra

CASA FUNDADA EN EL 1790

   Bueno, ante semejante presentación abrí con curiosidad la caja y tomé una de las doce unidades que trae y empecé a comérmelo y, ¡pardiez!, sí que estaba bueno, sí. Estaba exquisito, por lo que procedí a comerme otro e irme de inmediato a investigar acerca de esta delicia.

   Una vez sentada ante el ordenador, empecé a buscar y mirando, mirando, descubrí que La Castaña es la marca de polvorones, mantecados, alfajores y roscos más antigua de España, y que, además, tuvo el honor de ser proveedor oficial de este tipo de productos de S. M. el Rey D. Alfonso XII.

   Siguiendo mirando, me enteré que fue a finales del siglo XVIII cuando una antequerana llamada María Hidalgo, dio comienzo a una larga historia que dura ya más de doscientos cincuenta años. ¡Quien se lo iba a decir a María!

   El origen y circunstancias de la marca ya lo había, más o menos, determinado, pero me quedaba satisfacer la curiosidad de porqué se convirtió La Castaña en proveedor de la Real Casa en tiempos de D. Alfonso XII, por lo cual empecé a investigar, enterándome que no solo había una fábrica de mantecados, sino que también había una fonda con ese nombre. 

   De modo que ya, me lancé de hoz y coz a investigar, siendo lo que sigue el resultado de mis pesquisas.


Antequera en 1852

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   No dispongo de pruebas que me lo justifique, pero probablemente este establecimiento comenzara su andadura como obrador de confitería especializado en la elaboración de productos típicos navideños como los mantecados, polvorones, roscos, alfajores y otros allá por el año de 1790 en un establecimiento regentado por una mujer llamada María Hidalgo.

   No solo elaboraría estos productos. Es probable que como obrador elaborara pan y otros dulces y, quizás, con el tiempo, empezara a dar comidas, de manera que prosperase y se lanzara -ella o sus sucesores- a abrir el negocio como casa de comidas primero y fonda después, todo ello sin dejar la elaboración de los productos navideños.

   Todo esto son conjeturas y lo cierto es que la primera noticia documentada que he obtenido de esta antigua posada de la ciudad de Antequera es que tuvo sus comienzos en la calle de Vestuario.

   La siguiente noticia procede de un libro titulado Castile and Andalucia, escrito por una británica, quien lo dio a la imprenta en Londres en 1853.

   Efectivamente, Luisa Mary Anne Anson Philips -hija de los condes de Lichfiled-, fue una escritora, pintora, fotógrafa y viajera británica, nacida en Colwich, Stafford, Inglaterra, el 7 de diciembre de 1819, que recorrió España entre 1850 y 1853. Lo hizo junto a su marido, el fotógrafo Edward King Tenison, dejando constancia de ello en el libro antes mencionado.

   En junio de 1852 recaló, procedente de la ciudad de Ronda y a través de Teba y Campillos, en la de Antequera, ciudad de la cual se quedó prendada y de la que dejó constancia de sus impresiones en el libro antes citado.

   Como no es el objeto de este breve trabajo, no entraremos en más consideraciones al respecto de lo que sintió y vivió en Antequera, pues para el objeto de este trabajo tan solo lo que nos interesa es la Fonda  de La Castaña y así, diré que para hospedarse eligió esta posada, que por aquel entonces debía situarse en la calle antes mencionada de Vestuario y no da, precisamente, una buena imagen de ella:

   ... Nos hospedamos en la Posada de la Castaña, que recomendaría a todos los futuros viajeros como una cuidadosamente para ser evitada, aunque no puedo prometer quela ciudad pueda ofrecer una mejor.

   El patio ofrecía el habitual bullicio, con los arrieros llegando o partiendo mientras algunos individuos dormían la siesta en los bancos, envueltos en sus mantas de alegres colores.

   Las habitaciones se veían limpias como de costumbre, pero las apariencias eran engañosas, pues el sueño de algunos de nuestro grupo fue perturbado por la aparición de “compañeros” no deseados. Criaturas ligeras y activas que saltan sobre uno sin dejarlo descansar, así como un constante conjunto de cosas que se arrastran lentamente, avanzando poco a poco y con tranquilidad. Sin embargo, pagaron muy caro por su temeridad, poco sabían del espíritu de quien tenían excitado; eran más perseguidos que perseguidores, y si se hace caso de los informes de proezas individuales emitido por un miembro de nuestra partida, a la mañana siguiente anunció que ochenta bichos, según su propio puntuaje, habían perecido en el conflicto.

   El comer era peor, si cabe, que la habitación de dormir. El aceite y el ajo parecían ser el alimento básico, productos de Antequera, y que adornaron los platos en un grado raro incluso en esta tierra, lo que hacía aún más desagradables los pollos, duros y fibrosos.

   La desesperación de parte del grupo llegó al punto más alto cuando se descubrió que ni una gota de vino bebible podría ser adquirido.

   En general, el buen vino es difícil de conseguir en el interior; el consumo es pequeño y se presta poco cuidado a la fabricación del mismo, mientras que la ausencia de toda demanda de mejores calidades y las dificultades del transporte, hacen que sea casi imposible conseguir los productos de Málaga o Jerez a cualquier precio(Traducción del autor del artículo)

   Repasando otros libros de viajeros extranjeros (Richard Ford, Henry O´Shea, …) que pasaron por Antequera, solo hacen referencia a la posada de La Castaña como información y no opinaban, siendo lo más probable que ni hubieran entrado siquiera en ella.

   La siguiente información que he obtenido me dice que para 1864 el dueño de la posada era Antonio Fontava, el cual solicitó ese año permiso municipal para proceder a realizar algunas reformas en el establecimiento, el cual siguió prestando sus servicios hasta que se cambió de emplazamiento, pasando a ubicarse en un edificio situada en la calle de Carreteros esquina calle Estepa, siendo desde 1875 propiedad de Manuel Burgos Rojas.


Un anuncio de 1927

  Dicho Manuel Burgos procedió a realizar una importante reforma en la fonda entre finales de 1878 y primeros de 1879, tras la cual quedó de lujo, ofreciendo un elegante salón en la planta baja, lujosamente decorado y alumbrado, y un bien provisto, rápido y esmerado servicio de excelentes y variados alimentos y bebidas, el cual fue a llenar un vacío en tan importante e industriosa ciudad y que con insistencia reclamaba la población.

   El documento manejado no nos lo dice, pero es de suponer que las habitaciones también sufrieron una importante reforma, así como elevó su importancia como centro confitero de la ciudad, afirmándose, según un documento, como institución hotelera y confitera.

   Desde años antes y probablemente debido a la posición social del propietario, empezó a ser punto de encuentro de la alta sociedad antequerana, aristocrática y altoburguesa, fundándose en 1879 la llamada Peña del 79, la cual, entre otras cosas, editó una Revista Semanal de Ciencias, Letras. Artes y Conocimientos Útiles llamada El 79, que vio editado su primer número el cuatro de enero de 1879.

   Esta peña la formaron, entre otros, Javier y Trinidad de Rojas, Manuel de Burgos, Rafael Chacón, Pepe Bores, Manuel Pérez de la Manga, Romero Ramos, Ovelar y Cid, Calvo Plaza, el alcalde Guerrero Muñoz, ..., quienes

   “…cuando llegaban las fiestas de agosto hacían suyo el mandato del Racionero cordobés Luis de Góngora y Argote: Carpe diem, esto es. Vive la Vida, Disfruta el Presente, Exprime el limón de la Feria hasta sacarle la última gota de su jugo”

   Así mismo, en estos mismos salones se reunían los llamados Boristas para sus charlas y encuentros políticos, a cuya cabeza se hallaba José Bores, cuñado de Romero Robledo.

   Según nos cuenta José Escalante Jiménez, archivero municipal y cronista de la ciudad de Antequera, el rey Alfonso XII era habitual consumidor de los productos elaborados por La Castaña, quizás introducidos en su mesa por algún político antequerano con influencia en su Casa. ¿Quizás fuera Romero Robledo?

   Sea como fuere, el caso es que este consumo dio pie a Manuel Burgos, apoyado supongo que por la buena sociedad antequerana, a solicitar el 15 de noviembre de 1881 a la Intendencia General de la Real Casa y Patrimonio que: 

   “…se digne por uno de sus infinitos actos de bondad, conceder al suplicante el nombramiento de proveedor de su Real Casa, por cuyo gran beneficio quedará eternamente reconocido…”

   Es bastante más que probable que la cosa estuviera ya más que hablada, pues el empresario antequerano recibió pocos días después oficio de Palacio con sello de 21 de noviembre, o sea, una semana después, en la cual la Intendencia General de la Real Casa y Patrimonio expedía credencial y titulo por el cual dicha Real Casa nombraba a Manuel Burgos Rojas proveedor de sus productos a Palacio. El documento reza así:

   Sr. D. Manuel Burgos.

                                                                Antequera

   S. M. el Rey (q. D. g.) se ha servido conceder a V., el título de Proveedor de la R. Casa, con el uso del Escudo de Armas Reales en la ------, ------- y etiquetas del establecimiento de pastas, ------ y -------, que sirve usted en esa ciudad.

De R. Orden lo digo a V. para su inteligencia y fines consiguientes.

  (No he conseguido descifrar las palabras que faltan) 

   Como es de suponer, a partir de la Navidad de ese año de 1881, todos los productos de La Castaña y los anuncios publicitarios, contaban ya con el timbre real y la leyenda autorizada.

   Sigue el señor Escalante Jiménez narrando que cuando la reina Isabel II visitó la ciudad en noviembre de 1862, tuvo la oportunidad de degustar los productos de La Castaña en la residencia de los marqueses de la Peña, donde se hospedó durante su estancia en la ciudad, y tanto le gustaron, que anualmente ordenaba, ella también, comprar este producto para su consumo en la Corte.

   La siguiente noticia de importancia que he encontrado, me remite al año de 1911, cuando en el periódico antequerano El Heraldo de Antequera del once de febrero, en su página 2, aparece insertado un anuncio por el cual Manuel Burgos Rojas pone en conocimiento de los antequeranos en general y del los inversores y empresarios en particular lo siguiente: 


   Desconozco el motivo que llevó al Sr. Burgos a tomar esta decisión, pero sé que traspasó la fonda a Francisco Martínez, quien la renombró como Hotel Colón, establecimiento que hoy día sigue ofreciendo a los antequeranos y a cuantos visitan esta ciudad un bar-restaurante y habitaciones para hospedarse, aunque con el nombre de Hostal Colón.

   Sea lo que fuere, a partir de ese momento pasó a dedicarse de lleno a la industria de los productos navideños, como los polvorones, mantecados, roscos, alfajores, … Por la documentación manejada, creo entender que la producción de estos productos ya se venía realizando en la calle Camberos y comenzó la exportación de estos a gran escala y, desde luego, patentando su marca La Castaña.

   A la edad de 74 años y víctima de achacosa enfermedad que le tenía recluido en su domicilio desde hacía ya algún tiempo, falleció las once de la mañana del domingo cuatro de enero de 1925, pasando a hacerse cargo de la empresa su viuda y su hijo José Burgos García.


   Ya con su hijo José al frente de la empresa, fue reconocido por el Estado como exportador de productos, y para septiembre de 1938 tenía asignado el número 541 del Servicio Nacional de Comercio y Política Arancelaria, dependiente del Ministerio de Industria y Comercio.

   Para 1946, abrieron un nuevo establecimiento en el número 19 de la calle Infante Don Fernando, cuyas instalaciones fueron bendecidas se celebró en la tarde del domingo 2 de abril, por el M. R. P. Rafael de Antequera, Provincial de los Capuchinos, acompañado en el acto de los Padres Javier y Andrés.

   Después de esto, no he conseguido obtener más información que la que sigue.

   En 2014 o en 2015 el empresario Juan José Sancho Paredes, del grupo Sancho Melero, propietaria de la marca, la registró nuevamente, pues tenía la intención de volver a lanzarla al mercado en 2016, como así ocurrió, y en palabras del Sr. Sancho

   “… El mantecado que se hacía en la recordada y carismática ‘La Castaña’ es prácticamente el mismo que está fabricando desde el grupo Sancho Melero, sólo habría que cambiar algún detalle y probarla en alguna gran cadena con la que trabaja el grupo.”

   Y así, hasta que la casualidad ha querido que llegara a mi paladar una caja de mantecados de esta antigua marca, de lo cual me alegro no mucho, sino muchísimo, porque están más que buenos y, ahora que lo sé, por la larga historia de más de doscientos años que arrastra.

Anuncio de 1902


Anuncio 1958

IHPMalagueñas
Málaga - 203

domingo, 30 de octubre de 2022

SALVADOR MARÍN CRIADO

    Nació en  el pueblo de El Borge, en la Axarquía, provincia de Málaga, alrededor de 1867. En su pueblo era conocido como Bizco el Pucherero.

   La primera noticia que de él he encontrado es, según la prensa, que siendo joven salvó la vida a un niño secuestrado por el bandido Melgares. Efectivamente, según se narra en la prensa, formaba banda con el Melgares, haciendo sus fechorías por la comarca. Un día que Salvador iba buscando nidos, entró en una casa una casa de campo en ruinas en la que en una habitación encontró a una niño "...hijo de familia..." al que estuvo durante varios días llevando comida y agua, manteniéndolo vivo hasta que su familia lo rescató. Salvador recibió por ello una gratificación por parte de los padres.

   En el segundo sorteo de quintas del año de 1885, fue Salvador llamado a filas, siendo destinado al regimiento de Saboya N.º 6, en Madrid, alojado en el antiguo convento de San Fernando, que había sido reconvertido en cuartel.

   La noche del quince de mayo de 1886, hallábase nuestro hombre prestando el servicio de imaginaria en el dormitorio de su compañía, entrando durante su servicio el sargento de su compañía Villanueva, al cual se acercó Salvador para darle el parte, dejando su puesto. El sargento le reprendió por ello y al intentar disculparse, el sargento le arreó un bofetón, ante lo que Salvador echó mano de un machete de los que había en las perchas intentando agredirle, pero el sargento le golpeó en la cabeza hiriéndole. En algunos sitios se dice que Salvador logró asestarle dos puñaladas.

   El sargento denunció a Salvador, siendo este preso, sumariado y condenado por un consejo de guerra a una cadena temporal militar, la que pasaría a cumplir en Ceuta, en el regimiento fijo de esa plaza, donde pasaría los siguientes seis años y cuatro meses, hasta que estalló la guerra de Melilla, momento en el cual el gobierno un decreto por el cual los que quisieran pasar voluntariamente a prestar los servicios militares en esa campaña, serían indultados del resto de su pena, si observaban buen comportamiento, claro.

   Ni que decir tiene que Salvador se acogió a ese decreto, pasando a prestar sus servicios en la segunda compañía del batallón disciplinario.

   En este nuevo destino, se halló en diferentes acciones contra los moros que atacaban a ciudad. En la acción sostenida el dos de octubre de 1893, por su comportamiento, fue agraciado con una Mención Honorífica.   Pocos días después, el veintiocho, volvió a enfrentarse a ellos, siendo herido de un balazo en la pierna izquierda, pasando a curarse en el hospital militar de Málaga, donde permaneció por espacio de treinta y nueve días, al cabo de los cuales disfrutó de dos meses de licencia para pasar la convalecencia, la cual pasó en Málaga, en casa de su padre y su madrastra, en la calle Hurtado, 10.

   Tras esto, volvió a incorporarse a su batallón y al cabo de diez meses obtuvo el pase de licenciado a la segunda reserva, con lo cual quedaba exento del servicio de las armas.

   Tras ser licenciado, solicitó permiso para trasladarse a Santander donde creía encontrar trabajo, pero al no ser así, pidió permiso al gobierno militar el pase a Bilbao, donde comenzó a trabajar al puerto de la ría, de donde tras trabar amistad con un paisano, se trasladó a Castro Urdiales, donde estuvo trabajando un año como guarda, al cabo del cual pasó a trabajar de fogonero de máquinas durante dos años, pero debido a un encontronazo que tuvo con el sobrestante de las obras, se despidió y volvió a Bilbao, donde trabó amistad con un cabo de carabineros recientemente licenciado y al no encontrar trabajo, ambos decidieron volver a engancharse en el ejército.

   Se engancharon en uno de los cuerpos expedicionarios que partían a Filipinas, lugar donde permaneció hasta la pérdida por España de la soberanía de aquellas provincias ultramarinas, regresando a España después de haber pasado diecinueve meses prisionero. Parece ser que durante su estancia en Filipinas fue condecorado, pero no he logrado encontrar información sobre ello.

   Tras su regreso, pasó a Málaga, marchando después a La Línea de la Concepción a trabajar en las obras del dique que se estaba construyendo allí, ocupación que compaginaba con la siega en la campiña sevillana y la recolección de pasas en varios lagares malagueños. Dicen que en un altercado laboral, desarmó a dos empleados de la Tabacalera.

   En La línea conoció a la que sería madre de su hija, quienes se vinieron a vivir a Málaga, estando Salvador a partir de entonces trabajando incluso como vendedor de pescado y marisco recorriendo diferentes pueblos de la provincia malagueña, en uno de los cuales, Fuente de Piedra, conoció a un teniente retirado de la Guardia Civil, José Casado, quien le ofreció trabajar en su finca.

   Hay un periódico que dice que e regreso otra vez en Málaga, pasó a trabajar en una finca llamada El Tarajal, propiedad de los señores Vals, en la cual se puso al frente de una huelga forzosa allí promovida, infundiendo con su actitud el suficiente miedo entre los trabajadores, que consiguió retenerlos allí hasta que se logró lo que se pedía.

   En 1904, su padre falleció arrollado por una vaca en el Paseo de los Tilos.  

   Hallándose sin trabajo, en febrero de 1905 se marchó en busca del mismo, pasando por Gibraltar, La Línea, Sabinillas, San Martín del Tesorillo o San Pedro de Alcántara, sin hallarlo, por lo que tuvo que regresar a Málaga adonde llegó el dieciséis de marzo.

   El dieciocho, vagando por la noche por la calle Larios, se topó con Antonio Jiménez Astorga, administrador de la casa Hijos de M. Larios.

  Según unos, Salvador Marín era un trabajador despedido de la empresa y según otros que era un parado que le estaba pidiendo trabajo, respondiéndole el administrador “Ve y roba que tienes cara de ladrón”, a la vez que intentó sacar una pistola, pero Salvador fue más rápido y lo navajeó.

   Según el periódico La correspondencia de España, en la página primera de su número del veinte de marzo de 1905, Salvador fue guarda jurado de la Casa Larios y en el momento de la agresión contaba con treinta y ocho años de edad.

   Tras el juicio, fue condenado a muerte, siendo confinado en prisión a la espera de su muerte, pero en la madrugada del veintisiete de septiembre de 1906 se fugaron seis presos de la cárcel malagueña, entre ellos él. Por supuesto, la Guardia Civil inició de inmediato su búsqueda, logrando encontarlo y volver a encerrarlo.

   El diez de julio de 1906, solicitó el indulto por medio de la siguiente carta:

   Sr. D. Rodrigo Soriano.

   Presente.

   Muy respetable señor mío: La presente no tiene otro objeto que poner en su conocimiento y en el de los que lean su digno periódico, que, con motivo de la causa que se ve ahora en esa Audiencia por motivos de la muerte del apoderado de la Casa de Larios, D. Antonio Jiménez Astorga, y puesto que en este correccional es un periódico para nosotros preferente por su campaña en nuestro favor, no ha podido menos que de admirarme la equívoca y farsante noticia en que se ha dignado comunicar su corresponsal con respecto á la causa que se ve. Los hechos son los que siguen;

   1.º Que yo no he sido criado de la Casa Larios, pero sí he trabajado quince días ganando siete reales, y viendo tal explotación huí buscando trabajo por el cual poder proporcionarme mejor medio de vida.

   2. Que no encontrando trabajo por el cual poder atender mis necesidades, procuré avistarme con el interfecto y rogarle colocación.

   3.º Que en una de las calles más transitadas de te capital encontré á dicho señor, y acercándome, como se merece un señor de su cargo, le imploré trabajo; él no escuchaba mis súplicas, si me oía, y todo para burlarse de mi humillación; imploré, rogué, y viendo que por ninguno de los medios pude enternecer su corazón, terminé esperando contestación. De súbito, mirándome con desprecio, me dijo: Carezco de recursos, te encuentras abismado, pues solo te resta un camino: ello es, el robo; si quieres comer, roba.

   4.º ¿Merece esta respuesta el que suplica trabajo? No. Pues bien; al oir tal respuesta, pronunciada de labios de quien podía mitigar mi apurada y desesperada situación, no fui dueño de mis actos, me desesperé, mi vista se cegó, y en un momento de arrebato y obcecación me decidí á vengar la injuria; él sacó de su bolsillo un revólver con ademán de atentar contra mi vida; me defendí, y con un cuchillo le asesté varios golpes, por los cuales falleció; las heridas inferidas fueron hechas en su pecho, no como el asesino que hiere por la espalda.

   ¿Se me puede calificar de asesino, yo, que lucho por la vida, que quiero ganar el pan con el sudor de mi frente? No; en vez de asesino seré una víctima de la más vil explotación; una víctima añadida al libro de los inmortales.

   Respecto á la residencia que he visto insertada en el periódico, es un puro absurdo, genio del mal, pues existe que cuando me arrancaron del hogar paterno, un sargento trató de ponerme su mano en mi rostro, y yo me defendí, por lo que el Código militar me condenó á cadena perpetua, cuya cadena me fué imputada por mi comportamiento en la guerra de Melilla; eso sin contar los diecinueve meses de cautiverio en Filipinas.

    Sin otra cosa se reitera de usted su más atento seguro servidor, q. s. m. b.,

                                                                                         Salvador Marín criado

                                                                                        Cárcel Málaga 10-7-906

   En vista de la ley de 18 de junio de 1870, que reguló el ejercicio de la gracia de indulto, se acogió a ella y el siguiente diecisiete de mayo de 1908, el Consejo de ministros conmutó la pena de muerte por la de cadena perpetua.

   Ignoro la fecha de su muerte y donde ocurrió.

IHPMalagueñas

Málaga - 2022

miércoles, 24 de agosto de 2022

CASTILLO DEL MARQUÉS O DE VALLE NIZA.

   En la carretera nacional 340, entre los núcleos de población de Benajarafe y Almayate, cerca del camping de Valle-Miza, encontramos un edificio militar, un castillo o fuerte, hoy reconvertido en la Escuela de Hostelería Castillo del Marqués, un centro de enseñanza público dependiente del I.E.S. María Zambrano de Torre del Mar, donde más de doscientos alumnos estudian Servicios de Restauración y Cocina.

   La historia de este edificio militar se puede resumir de la siguiente manera:

   Entre los años de 1506 y 1507, los moriscos que aun quedaban viviendo en Almayate, quizás intuyendo que el futuro no les iba a ser simpático, decidieron abandonar el lugar y marchar a Berbería, ocasión que aprovechó Íñigo López de Mendoza, II conde de Tendilla, I marqués de Mondéjar y, además, capitán general del reino de Granada, para solicitar a la Corona que le cedieran el lugar, merced para su explotación.

   Los reyes accedieron a ello y se lo cedieron, pero no como señorío, sino como, digamos, en usufructo siéndole otorgado el veintiocho de octubre de 1508. Una vez recibidas las tierras y las casas de los morisco, López de Mendoza obtuvo autorización para repoblar la zona con sesenta nuevos vecinos, curiosamente moriscos.

   A la vez que repoblaba la zona, López de Mendoza mandó construir una pequeña fortificación en la playa de Almayate, torre que recibió el nombre de Torre del Marqués, pues aunque en sus extremos estaban la Torre Nueva y la Torre del Jaral y la villa de Almayate contaba con una fortaleza, había que tener en cuenta que las torres solo lo eran de señales y no defensivas y la fortaleza (de la que no quedan restos) se hallaba demasiado retirada de las huertas y del camino de Málaga a Vélez-Málaga y era, además, bastante birriosa como emplazamiento defensivo, pues

   " La fortaleza, que posiblemente fuera una torre de alquería rodeada por un muro o cerca de albañilería, “una fortalezuela […] tan poca cosa que en la una pared no tiene sino un ladrillo de gordo”, donde se acogían “los christianos viejos quel conde enbía allí”, y tenía en su interior las ruinas de una mezquita cuyos materiales habían sido aprovechados por los vecinos mudéjares para construir la torre costera a la que se habían obligado..."

   tan birria que López de Mendoza la destinó a almacén de los productos que se recolectaran en las huertas y cultivos, por lo tanto la construcción de la nueva torre era necesaria.

   

   A mediados de ese siglo XVI, se realizaron una serie de transformaciones en la torre, ampliando sus dimensiones y estructura, pasando a ser fortaleza, denominándose a partir de entonces Castillo del Marqués.

   En la década de 1760, el castillo se hallaba en un estado de ruina lamentable, tanto que fue abandonado, siendo reemplazado por otro de nueva planta, una fortificación que recibió el nombre de Fuerte del Marqués, y que fue levantada no en el terreno del castillo antiguo, sino algunos cientos de metros al oeste del mismo,  entre la playa y el complejo de las canteras de Almayate.

   Dicho fuerte, se construyó siguiendo el prototipo de fuerte con batería para cuatro cañones de a 24 libras  proyectado por el ingeniero-director José de Crane, según el cual se construyeron todos los de su especie previstos para la costa del reino de Granada.

   La construcción de este fue costeada por el capitán Gaspar Álvarez de Sotomayor, pero claro, teniendo en cuenta la venalidad existente en el ejército -mal común en todos los ejércitos europeos- puso el dinero siempre y cuando recibiera a cambio de su dinero la concesión del grado de capitán para sus dos hijos.

   Una vez soltados los cuartos comenzó la obra, encargándose de la ejecución del proyecto el arquitecto Antonio Ramos, que era a la sazón el Maestro Mayor de la Catedral de Málaga, dando comienzo las obras  comienzos del otoño de 1766, dándose por concluidas en diciembre de 1767.

   El coste fueron 242.168 reales de vellón y 26 maravedís.

   Añadir que los terrenos donde se levantó el nuevo Castillo del Marqués fueron cedidos a la Corona por los descendientes de López de Mendoza.

   Hacia 1830 dejó de usarse para lo que fue concebido, siendo entregado al Cuerpo de Carabineros de la Real Hacienda, quien con el tiempo lo acabó convirtiendo en casa-cuartel, teniendo este uso hasta que debido a su deterioro se proyectó una reforma en 1913, la cual se llevó a cabo en 1919, añadiéndosele un cuerpo superior sobre el terrado para dar cobijo a las familias de los carabineros, entregándose las obras en marzo de 1922.

   Entre 1938 y 1939, durante la Guerra Civil, fue reconvertido en cárcel-campo de concentración del bando nacional, siendo en 1940, tras la guerra, ocupado por la Guardia Civil, convirtiéndose en casa-cuartel, aunque debido al avanzado estado de ruina que progresivamente fue cogiendo fue abandonado a los diez años de ser ocupado por  la Benemérita.

   Tras esto, el ayuntamiento de Vélez-Málaga inició gestiones ante el Ministerio con la idea de hacerse con la propiedad, con la idea de instalar en él un centro cultural y de exposiciones, objetivo que al final logró en junio de 1984, aunque antes de esto fue sede de Proyecto Hombre de la Axarquía y en la actualidad alberga la sección de Hostelería del I.E.S. “María Zambrano” de Torre del Mar.

   El interior está caracterizado por su distribución alrededor de un patio rectangular, como patio de armas. Con una escalera subida al baluarte y una rampa para bajada de cañones.

   La descripción más completa que tenemos de esta nueva fortificación es la que hace  José Herrera García:

      Situado en la playa de Almayate. Dista del mar ciento cincuenta varas y un cuarto de legua de la Torre anterior (Torre del Jaral)

   Su forma consiste en una batería semicircular para cinco cañones, cerrado por la gola con una obra más alta, formando el todo un polígono irregular de ocho lados.

   El que da frente al mar, y depende de la batería, es el mayor, y está redondeado en los angulos adyacentes formando dos Torreoncillos semicirculares para fusileria, que flanquean la bateria y los dos lados colaterales y paralelos del poligono que pueden considerarse como alas de un hornabeque simple que cierra la gola por la parte de tierra.

   A la entrada de este fuerte hay un puente levadizo, cubierto con un Tambor aspillerado, que saca su defensa de las caras de los medios baluartes del hornabeque. Corona todo el perimetro de la obra alta un muro aspillerado, formando el interior una plaza de armas, debajo de la cual estan los alojamientos abovedados para el Gobernador, Tropas, Caballos, &a, como tambien un cuarto de pertrechos, el repuesto de polvora, almacen capilla, sacristia, cuarto del capellan &a, que tienen sus entradas por un patio cuadrado que ocupa el centro del castillo.

   El Cuerpo de Guardia, Cuarto del Oficial y Calabozo se comunican por el cañon de entrada al Castillo.

   Ademas de las aspilleras altas, ecsisten algunas bajas en las alas, flancos, casas y cortina, para acer fuego desde el interior de las habitaciones.

   La bateria esta separada de la obra alta por un foso de seis pies de ancho, el cual se dilata hacia el centro en forma de asa de circulo, y se comunica las dos obras por medio de una Cajonera cubierta. Por delante de la bateria corre tambien un foso.

   Tiene por objeto este castillo impedir la aprocsimacion de embarcaciones enemigas á la playa, que es espaciosa y propia para desembarcos, defenderla, proteger nuestros buques, e impedir el contrabando. Su posicion es propia para el objeto. Su estado bueno aunque necesita varios reparos.  

   Es decir, tenemos un edificio de planta poligonal irregular de ocho lados, que presenta su ingreso protegido por un reducto esquinado dotado de adarve y troneras, situándose dicho ingreso por la parte nordeste. Un pasadizo cubierto por bóveda de medio cañón conduce al patio que da acceso a las distintas dependencias y cuarteles, así como a la escalera que conduce a la planta alta que primitivamente era sólo azotea con parapeto aspillado.

   El lado que mira a la playa es un hornabeque formado por dos medios baluartes que baten flancos y se hallan trabados por una gola o cortina.

   Los materiales usados para su construcción son muros de mampostería y sillares.

   José Herrera García no nos lo dice, pero por otras fuentes sabemos que los cañones era de veinticuatro libras, tenía un pozo de agua propio y que se hallaba habilitado para una guarnición compuesta para entre doce o quince soldados de infantería, ocho de caballería -cuyo cuartel ocupaba el torreón occidental- y cinco artilleros. La guarnición disponía de una extensión grande de huerta.   

   Está registrado como Bien de Interés Cultural en el BOE con fecha de 29 de junio de 1985.

Foto de 1946

Foto de 1962


- Foto de 1946: www.castillodelmarques.com/

- Foto de 1962: Biblioteca Cánovas del Castillo. Colección: Legado Temboury. Archivo Fotográfico. Signatura: 5896B

- Planos: Archivo General de Simancas. Signatura: MPD, 30, 044. Signatura anterior: SGU, 03689. Nº de registro: AGS00652

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domingo, 14 de agosto de 2022

PARTIDA DE NACIMIENTO DE EMILIO THUILLER MARÍN.

    Emilio Thuiller Marín fue un primer actor y empresario de teatro que nació en Málaga el 4 de agosto de 1864.

   Esto que aquí os dejo es su partida de nacimiento, la cual se halla inserta en uno de los Libros de Nacimientos/Bautismos que podemos encontrar (y ver) en el Archivo Histórico Municipal de Málaga.

   Que la disfruten.

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lunes, 8 de agosto de 2022

JOSÉ LUNA BARRANCO: RECTOR DEL SEMINARIO DIOCESANO DE MÁLAGA.

   Natural de la Villa de Coín, donde nació un veintiocho de enero de 1908.

   El veintiocho de septiembre de 1919, ingresó en el Seminario Diocesano, donde cursó los estudios eclesiásticos y donde recibió el sagrado Orden del Presbiterado el cinco de Junio de 1930 y ya, como sacerdote, fue enviado a Roma por el obispo malagueño a continuar sus estudios en la Universidad Gregoriana, en la que se doctoró en Sagrada Teología. Así mismo, estuvo también estudiando en el Pontificio Instituto Bíblico, en la cual se licenció en Sagrada Escritura.

   Hacer notar que ambas disciplinas las superó con notas brillantísimas y que su tesis doctoral llevó por título El Mesianismo de Arragel en el salterio de la Biblia de la Casa de Alba, tesis que posteriormente fue publicada en extracto en 1938 por el Seminario de Málaga.

   De vuelta a la diócesis malagueña, pasó a desempeñar los cargos de coadjutor de la parroquia de San Juan, en Coín y, posteriormente pasó a ser primero profesor de Teología Moral en el Seminario, luego vicerrector del mismo y, por último, Rector y Prefecto de estudios de éste desde primeros de 1940, y en el desempeño de sus funciones le sorprendió la muerte.

   Era tenido por hombre virtuoso y muy docto, reputado de amable pero recto en su proceder, enamorado de su Seminario y entregado a sus discípulos, por lo que su fallecimiento causó honda impresión entre el clero malacitano, en el Seminario y entre aquellos que lo conocieron y lo trataron.

   Fue tan intensa su labor en el Seminario, abarcaba tanto, que al obispo se le planteó el problema de encontrar a otro director.

   Por disposición del obispo,  secundado unánimemente por el Cabildo Catedral, los funerales por su alma se celebraron con toda solemnidad en la Catedral al tercer día del fallecimiento, asistiendo y tomando parte activa en ellos, como era de rigor, los alumnos y superiores del Seminario y la Schola, acompañado de todo el clero catedralicio y bajo la presidencia del mismo obispo.

   Nuestro rector pertenecía a la Hermandad Sacerdotal de Sufragios.

   Falleció en la ciudad de Málaga, el veintisiete de abril de 1941

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