Historia Provincial Malagueña

Amigos visitantes, con estas páginas que siguen pretendo dar a conocer un poco de la riquísima y variada historia del paisaje y del paisanaje de la siempre sorprendente provincia de Málaga.

Espero que les aproveche y gracias por acercarse a estas líneas.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

TORRE LADEADA O DEL PORTICHUELO. ALGARROBO COSTA.

 Torre Ladeada o del Portichuelo


Lado Sur

   Esta torre formaba desde el siglo XVI parte del sistema defensivo de la costa del reino de Granada frente a los ataques y razzias llevadas a cabo por los piratas berberiscos. Parece ser que fue obra del arquitecto Luis Machuca, aunque parece ser que la obra se hizo sobre un anterior, probablemente de origen nazarí.

   Fabricada de mampostería más bien irregular y mortero de cal, que intenta formar hiladas pero que acaban desviadas, lo que se intentó corregir mediante hileras de lascas planas y alargadas de piedra, quedando el ladrillo solo para el interior y en un vano. A pesar del deterioro que presenta, se puede observar cómo queda una gran parte del mortero usado para el mampuesto, al igual que parte del revoco exterior.


Lado Norte

   De forma troncocónica, presenta en la base un perímetro de veintidós metros y una altura de ocho metros y setenta centímetros, constando de una cuerpo macizo sobre el que se sitúa el cuerpo superior o la cámara donde habita el torrero, el cual accede por una puerta orientada al norte, a unos seis metros del suelo, con jambas y arco de medio punto algo apuntado realizados en ladrillo y sobre ella, asomando por el pretil de la terraza se hallaba un matacán apoyado en dos ménsulas, de las que aún quedan algunos restos. Debió contar con cuatro de estos matacanes a tenor de lo que se puede observar, orientados a los cuatro puntos cardinales.

   Este cuerpo superior, con bóveda de casquete esférico, tiene una ventana a la que le faltan algunas piedras, amplia de metro y medio de alto por setenta centímetros de ancho, cuyo objeto debió ser la observación del mar. También presenta este cuerpo superior la escalera de caracol formada por escalones desiguales y que presentan un fuerte desgaste y bastante deterioro que permiten el acceso a la azotea o terrado.


Una fotografía de 1913. Lado Oeste

   En esta azotea tan solo ha llegado a la actualidad los escasos restos de una hilera de ladrillo dispuesto a tizón, no habiendo resto alguno del parapeto que tuvo, así como tampoco quedan restos del lugar donde se quemaban las ramas húmedas o se encendía el fuego para dar aviso de peligro.

   Como decía al principio, esta torre pudiera tener un origen musulmán, bien como torre, bien como estancia, lo cual lo confirma la Instrucción de 1497 cuando dice que

   Otrosy, en la Torre de la Mar ha de aver un cavallero atajador que cada mañana thenga cargo de atajar la costa del Rio de Velez hasta el çerro del primero portychuelo que esta antes de Lagos, a donde viene a dormyr por escucha uno de lso peones de la estançia de Lagos, y bolberse por la mañana a la dicha Torre; este cavallero a de poner la çibdad o quyen yo mandare, al qual se an de pagar treynta e çinco maravedys cada dia de la paga general de los moros.

   En 1571 se informa que estaba dotada con dos guardas, pero que no solían estar y no será hasta 1743 que se informe que su estado es defectuoso y que necesita reparos y una ventana y escala nueva para su uso, obras que se presupuestaron en ciento veinticinco reales de vellón.

   En 1752, en el informe presentado por Agustín Ibáñez, este dice que "...está fuera de plomo, por haber descarnado las aguas sus cimientos y no podía repararse, siendo precisa hacerla de nueva planta."  Dejó de estar de servicio al hacerse la llamada Torre Nueva, doscientos metros al norte.

   El veintiséis de febrero de 1869 salió a subasta para su venta a particulares. Se anunciaba de la siguiente manera:

   "Por disposición del Sr. Gobernador Civil de esta provincia, y en virtud de las leyes de 1.a de Mayo de 1855 y 11 de Julio de 1856 é instrucciones para su cumplimiento, se saca á pública subasta en el dia y hora que se dirá las fincas siguientes: 

   REMATE para el dia 36 de Febrero de 1869, ante el Sr. Juez de la Alameda y Escribáno D. Antonio Orosco,el cual tendrá efecto en el mismo dia á las doce de la mañana en la interina casa capitular de esta ciudad, y en los Juzgados de primera instancia que se espresarán.

 BIENES DEL ESTADO. 

Terrenos inútiles para el servcio de guerra. 

Rústicas.—Mayor cuantía*

   ... 190. Otra torre ruinosa y terreno de riego, nombrada Ladeada de Algarrobo, en el sitio de Trayamar, término de la villa de Algarrobo, de igual procedencia que la anterior, que linda Norte tierras de D. Francisco Baeza, Este el rio de dicha villa, Sur la playa y Oeste tierras de los herederos de D. Alonso Ramos: bajo estos límites comprende 8 fanegas del marco de esta capital (483 áreas, 7 centiáreas y 6912 centímetros cuadrados) de riego, que se enagenan, con la torre ruinosa, 3 higueras, 1 moral, pencas-chumbas y casita de piedra: que todo se ha tasado en 4330 escudos en venta y 216 con 500 milésimas en renta, produciendo esta una capitalización por la causa de la precedente de 4871 escudos 250 milésimas, siendo esta cantidad el tipo de la subasta. - 

   No le resulta censo, atravesando á este prédio el camino de Málaga. Ha sido tasada por los peritos Don José María Ruiz y Fernandez y D. Estóban Portillo Barranco. 

   Queda esceptuada de la venta la torre y caseta de los Carabineros, inmediata á la destruida con 6 áreas de zona."



1962. Una imagen difícil de ver hoy: la Torre Ladeada y detrás la Torre Nueva

   Está inscrita como bien de interés cultural (BOE 25 de junio de 1985) y se halla emplazada en unos jardines en medio de unos edificios, a cien metros de la playa, en la margen derecha del río Algarrobo y junto a la carretera nacional 340, a doscientos metros se distancia al sur de la llamada Torre Nueva.

   Su posición ladeada es debida a que se hizo sobre la arena y con pocos cimientos, lo que permitió que la influencia del mar la fuera ladeando poco a poco hasta alcanzar los 18º de inclinación que presenta, mayor, y con diferencia, que el de la famosa Torre de Pisa.

   Su geolocalización es 36º 44’ 45’’ N 4º 3’ 8’’ O y no tiene ningún uso aparte del ornamental. Se echa en falta algún panel explicativo de su arquitectura e historia.


Detalle de la entrada a la torre

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martes, 22 de septiembre de 2020

TORRE NUEVA O TORRE DERECHA. ALGARROBO COSTA.

    Fabricada de mampostería de piedras y ladrillos, utilizando también cantos rodados traídos del río, fue levantada en el siglo XVIII, dentro de la política de mejora de la defensa de la costa del Reino de Granada. Su construcción estuvo dirigida por el ingeniero Juan Zahoras, aunque parece ser que en ese emplazamiento hubo desde el siglo XVI una torre o  fortín. Las obras se entregaron a final de 1755.


1-9-1755. Plano y perfil del primer cuerpo de la torre nueva que se construye en el partido de Velez. 

   Ocupa una extensión superficial de 180 metros cuadrado y presenta una altura de doce metros, midiendo el cuerpo superior, que es cilíndrico,  cinco metros y ochenta y cinco centímetros de altura y el inferior, en forma de revellín y troncocónico, seis metros y quince centímetros. En cuanto al diámetro, el cuerpo inferior mide en la base trece metros y el superior nueve metros.


19-11-1755. Plano y Perfil del estado actual que se halla la Torre nueva. 

   La escalera cuenta con veinticinco peldaños y no estaba en origen unida a la torre, estando separada de esta un metro y medio, pudiéndose acceder al interior a través de la puerta que hacía de puente levadizo. Hasta la década de los sesenta del siglo XX, se conservaban la quicialera  y las poleas para subir el puente, que eran de bronce, manteniéndose las troneras por las que circulaba la cadena.

   La puerta, situada a casi seis metros de altura,  está formada por una arco escarzano ciego, sobre la cual hubo un cuerpo voladizo o matacán que se apoyaba sobre cuatro ménsulas, hoy desaparecido.

   La puerta daba paso al cuerpo superior rematado en una cúpula realizada por hileras concéntricas de ladrillos que se rematan en una clave en forma de cruz. En el lado de poniente se hallaba la escalera que accedía a la terraza y en cuyo trayecto existe una ventana para iluminar; la chimenea, situada en el lado de levante,  y en el suelo un escotillón para acceder por medio de una escalera de madera al cuerpo inferior, donde se hallaba el almacén de pólvora, sobre el que había un zócalo para resguardo del mismo y un par de respiraderos.

   En la azotea u hollado era desde donde se vigilaba la costa y donde se realizaban las humaredas de aviso de peligro. El acceso a ella es la escalera que ya he mencionado, la cual está en su salida por un pequeño casetón. Así mismo, encontramos una garita y un pretil que coronaba toda la circunferencia, que en su parte sur ofrece un pequeño rebaje para colocar las piezas de artillería, probablemente dos.

   Parece ser que pudo albergar a ocho soldados de infantería, cuatro de caballería y dos de artillería, aunque eso sería en caso de guerra.

   Al año de ser entregada la obra y puesta en uso, se hace notar la necesidad de hacerle dos canales para despedir el agua de la batería, así como construir un lugar común, obviado en su construcción.

   En 1763, Juan de Urbina informa que tiene dos torreros, dos cañones de a 4 libras y tres fanegas de tierra de regadío para su subsistencia, aunque por el nuevo Reglamento de 1764 se informa que su dotación debe ser de un cabo y tres torreros.

   En 1765, Esteban de Aymerick informa que es capaz de albergar dos cañones de a 16 libras y que habría que hacerle una sobrebóveda y otras pequeñas reparaciones, lo que es confirmado en el Plan General de Obras redactado por José Crame de 1767.

   En 1830, Mauricio Rodríguez informa que contaba con dos culebrinas, pero en ese momento solo contaba con un cañón de 18 libras arrumbado en la batería, sin dejar espacio para acoplar un segundo cañón: que su guarnición era de un cabo y tres torreros, pero que sería conveniente dotarle con un artillero.

   En 1857, Francisco Herrera García la describe de la siguiente manera:

   "Colocada en un Mogote á la desembocadura del Río mismo nombre, y en su margen derecha. Dista de la Torre anterior [torre d Lagos] media legua. Su forma, de planta circular, presenta un solido compuesto de un cono truncado desde los cimientos hasta la mitad de su altura, desde cuyo punto, hasta su remate, es ya un cilindro.

   Tiene 45 varas de circunferencia inferior y treinta y cinco en la parte superior. La escalera es de fábrica, aislada, y se comunica por un puente levadizo.

   Ademas de la bateria que ocupa la parte superior, tiene esta Torre dos estancias: la principal, en que habitan los Torreros, subdividida con un suelo cuadrado para dormitorio de la Tropa, y en el piso bajo está el repuesto.

   Tiene por objeto esta Torre, ademas del de vigilancia, defender a Levante la desembocadura del Rio y la playa contigua y por Poniente la playa de la Torre del Mar en todo su alcance, su posicion es propia para su objeto. Necesita varios reparos"

   Esos reparos se llevaron a cabo, pues esta torre era de las útiles para la represión del contrabando.

   Afortunadamente, al día de hoy se encuentra en bastante buen estado de conservación, aunque sin uso de ningún tipo, así como tampoco se puede visitar. Está rodeada por una pequeña zona ajardinada y de esparcimiento, con un pequeño parque infantil.

   Sería interesante poner a su lado un panel informativo sobre la torre y algo sobre su historia.


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domingo, 20 de septiembre de 2020

TORRES DEL ANTIGUO CASTILLO DE MARBELLA

    Marbella era una ciudad amurallada, dentro de la cual se encontraba el castillo-alcazaba, de cual queda hoy algo más de la mitad de su perímetro y varias de sus torres, cuyos nombres son:

- Torre de la Campana, de Santa Catalina o del Puente Levadizo,


- Torre del Homenaje o Torre del Chorrón,


- Torre del Cubo o Torre de Santa María, que sirvió como almacén de pólvora,

- En esta foto, podemos ver la Torre de la Santísima Trinidad, que en su construcción, los árabes emplearon algunos capiteles de columnas de época romana, como pongo a continuación de la primera foto,




La siguiente foto, muestra la Torre Blanca, que sirvió como almacén de pólvora. Al fondo la de la Sta. Trinidad,


- Por último, la Torre del Reloj,


- Torre de la Puerta del Hierro. Esta aun no he averiguado cual es.

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sábado, 12 de septiembre de 2020

EL NAUFRAGIO DEL VILLE DE MALAGA. 1885.

   Si, ya sabemos que este artículo ni se desarrolla en la provincia de Málaga ni las personas que en el aparecen son malagueñas, pero el protagonista, un barco mercante francés, llevaba por nombre Ville de Málaga, es decir, Ciudad de Málaga, de modo que, aunque sea como curiosidad, lo traigo a estas páginas.


   "Esta es la crónica del hundimiento de un barco mercante llamado Ciudad de Málaga en 1885, no puedo precisar más, tan solo que la noticia y la lámina la encontré en un periódico francés del mes de septiembre de ese año.

   Este vapor, comandado por el capitán Penelsi, perteneciente a la compañía insular de navegación a vapor F. Morelli et Cie., Partió de Nápoles y Livorno con destino Marsella, llevando ochenta y tres personas a bordo, incluyendo diecisiete tripulantes.

   El domingo, probablemente el trece de septiembre de ese año, tomó un cargamento de ciento cuarenta bueyes y una gran cantidad de cestas con aves de corral. Los bueyes estaban alojados parte en cubiertay parte en la parte inferior de la bodega.

   El mar estaba embravecido y el siroco soplaba con intensidad, desatándose una tempestad que sorprendió  al Villa de Málaga a ocho millas al sur del cabo Noli, escorándose de flanco y amenazado de hundimientos, provocando que el ganado de cubierta lograra romper sus ataduras y salir corriendo hacia el puente con gran desorden y pánico.

   El capitán, no solo tuvo que realizar ímprobos esfuerzos por mantener el buque derecho y a flote, vio que la tormenta iba a acabar con su barco y hundirlo, de modo que cesó en ese empeño y pasó a intentar poner orden entre la tripulación y pasajeros, que presos de la confusión y del pánico querían hacerse a toda costa con las barcazas de salvamento, no pudiendo evitarlo, sonando entre aquella multitud el sálvese quien pueda.

   Diez niños, todos calabreses, acabaron en el mar barridos por las olas que, furiosas, barrían el puente.

   La confusión impidió arriar la barca más grande, con la que se podían haber salvado la mayor parte de los náufragos y los botes pequeños estaban ya llenos, algunos demasiado llenos, lo que hizo que volcaran, ahogándose la mayoría de sus ocupantes.

   El capitán, cumpliendo con su  juramento, abandonó el barco el último, justo a tiempo, pues al poco el barco se hundió.

   Los barcas con los náufragos permanecieron alrededor de tres horas en el lugar del siniestro, haciendo grandes esfuerzos el capitán por reunirlos a todos y poder continuar la ruta a algún puerto, siendo recogidos  a unas tres millas por unos pescadores, quienes condujeron al puerto de Savona a los treinta y cinco supervivientes, de los cuales diez eran de la tripulación.

   Después de este, la compañía sufrió otro naufragio, que la dejó imposibilitado para seguir prestando el servicio postal entre Córcega y el continente"

Fuente: gallica.bnf.fr / Bibliothèque nationale de France 

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Málaga - 2020

miércoles, 9 de septiembre de 2020

ANTIGUO CASTILLO DE SAN CARLOS, EN LA CALETA DE MÁLAGA.

   Hay noticias que en el lugar donde se alzó el castillo o fuerte hubo primero una estancia militar de vigilancia de la playa. 

   Efectivamente, en la visita de inspección que en 1571 realizó Antonio de Berrio, informa que en la llamada Caleta del Marqués había una estancia con dos guardas pagados por la ciudad de Málaga. Esto nos indica que debía ser una zona de especial vigilancia debido a posibles desembarcos enemigos.

   No he encontrado más noticias sobre esta fortificación hasta el siglo XVIII, cuando la documentación manejada me informa de que en la misma zona existía un castillo, fuerte o batería -depende de quien lo trate- construido durante el reinado de Carlos III, en un principio como lazareto donde confinar a los marineros sospechosos de contagios, hasta que en 1776 y a iniciativa de la ciudad de Málaga, se acometieron obras de reforma por un valor de 4896 reales, poniéndole algunas piezas de artillería, probablemente de a 24. 

   En 1801, el gobernador militar ordenó habilitarlo para acoger un destacamento de caballería, aunque poco a poco dejó de ser operativo para la artillería y también para usarlo para custodiar presos 

   En la visita que realizó Felipe de Paz en 1803, este informó que se trataba de un fuerte en buen estado y con casi todos sus edificios nuevos, que disponía de ocho cañones de a 24 para la defensa del fondeadero exterior y del camino a Vélez Málaga, además de contar con parrilla para enrojecer balas.

   Debía de estar en buenas condiciones de conservación, aunque en enero de 1821, en el informe realizado por Juan Pérez, se recomendaba realizar algunas obras de restauración, obras que se presupuestaron en algo más de cinco mil doscientos reales. 

   En el informe redactado por Mauricio Rodríguez de Berlanga en 1830, aconseja que aunque estaba en buen estado, sería conveniente que se le realicen algunas reparaciones y viendo que solo contaba con un cañón de doce libras orientado a levante, informó que tenía capacidad capacidad para montar ocho cañones de gran calibre en tiempo de guerra, pudiendo quedarse en cuatro en época de paz. 

   Por lo que a la guarnición se refiere, al observar que solo contaba con un sargento de artillería y dos soldados de infantería, aconseja que ese número en tiempo de paz debería ser de un sargento, ocho soldados de infantería y dos artilleros y en época de guerra aumentarlo a un oficial, doce soldados de infantería y tres de artillería y dotarlo con ocho soldados de caballería para patrullar la costa.

   En una visita de inspección realizada veinte años después, en 1849, por Miguel de Santillana, este pone de manifiesto que lo considera apto para acoger hasta cuarenta soldados de infantería y artillería, a los que añadir otros veinte de caballería, viéndole también capacidad para almacenar veinte quintales -diez mil kilos- de pólvora.

   Lo veía pequeño, por lo cual consideraba oportuno que se ampliase y dotarle de mayor capacidad de fuego por el lado de levante, así como elevar la altura de los edificios que cerraban la gola para desenfilarlo de las alturas que tenía por el norte.

   En 1851 se en encontraba sin artillería, al igual que otras baterías de la ciudad. 

   La mejor descripción que tenemos de el es la que en 1857 hizo José Herrera García. Por ella sabemos que se hallaba situado a 110 varas de la orilla del mar era de forma rectangular, con 55 x 35 varas de lados. También nos informa que en esa época era capaz de montar ocho piezas de artillería de grueso calibre y que  cruzaba sus fuegos con los del castillo de Santa Catalina al este y con los de las baterías del llamado Muelle Viejo de Málaga por el oeste. 

   Su construcción consiste en una barbeta en línea recta de cincuenta y cinco varas por el lado que mira al mar y en el ángulo que forma ese muro con el de poniente se hallaba colocada una garita. 

   Los edificios interiores se hallan colocados junto a las paredes sur y oeste, consistiendo estos en uno para el comandante, otro para el repuesto de pólvora, otro para el sargento de los artilleros, una cuadra con capacidad para veinte caballos, dos cuartos para los artilleros, una cuadra para la tropa, dos pequeños cuartos, más, una cocina y otro para el común.

   Se hallaba a mil varas del castillo de Santa Catalina. A pesar de ser un buen fuerte, tenía tres defectos: que solo tenía, en ese momento, una y media varas de altura respecto al exterior, que se hallaba dominado por los cerros del norte y que podía ser asaltado por el sur, por el mar.

   Aconsejaba demolerlo y reemplazarlo por una batería casamata.

   Después de esto último, no he encontrado más información sobre él, ni siquiera he encontrado datos sobre cuando fue demolido ni anécdotas ocurridas en el o que lo tengan como protagonista, lo cual espero encontrar habida cuenta la cantidad de archivos y de documentación que me falta por estudiar. 

   Tan solo he encontrado una que tiene al castillo como convidado de piedra, pues no es protagonista y es la que cuenta que de 1832 fueron ajusticiados con garrote frente a la calle del Puente, en el río Guadalmedina, en Málaga capital, los liberales José Mateos y Juan José Rumí, catedrático del colegio de Santiago de Granada, y junto con ellos también lo fue Antonio Román Álvarez, aunque este por motivos diferentes.

   Los liberales tuvieron un entierro, llamémosle normal, no así el tercero que resulta que por no haber muerto en el seno de la fe católica, se le negó el entierro en campo santo, siendo conducido su cadáver a la playa, cerca del castillo de San Carlos, donde fue enterrado.  

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Málaga - 2020 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

UNA LEYENDA DEL CASTILLO DE SANTA CATALINA.

    Investigando para realizar un trabajo sobre ciertas fortificaciones defensivas del municipio malagueño, me topé por casualidad con una pequeña historia sobre un suceso ocurrido en el castillo de Santa Catalina, suceso, por supuesto ficticio.

   Dicha historia la encontré publicada en un antiguo periódico malagueño llamado La Unión Ilustrada y que por ser poco común encontrar historias -ficticias o reales- que giren entorno a este antiguo castillo, hoy  solo el recuerdo en sus escasos restos, no he podido evitar transcribirlo tal cual apareció en el periódico a estas páginas.

   De modo que ahí va.


   "Málaga, es un país ideal; es decir, ideal para los poetas, para los artistas, para los que admiran la naturaleza tanto más, cuanto más accidentada es; en cambio, Málaga tiene graves inconvenientes, para los comerciantes, para los industriales, para los que prefieren las dilatadas llanuras atiborradas de mieses y la uniformidad del horizonte, á los precipicios, á las rocas, á los bosques y á los arroyuelos murmuradores.

   Yo prefiero la primera á la segúnda; y es mi mayor delicia, contemplarla desde cualquiera de los montes que la rodean. Vista desde la altura, todo es hermoso, El cielo parece que sonríe, el agua tiene más brillo. Las gaviotas oscilan lentas en el aire con tranquilo aleteo. Las olas besan la costa con rumor de carcajada y mi espíritu, libre por unos momentos, de las preocupaciones que constituyen la cotidiana lucha por la vida, se espansiona y sueño.

    Un dia al atardecer regresaba de mi paseo por las alamedas del Limonar entre tenues celajes, brillaba en el cielo, con reflejos de plata, el lucero de la tarde. La luz y la sombra se confundían, repartiéndose por el espacio, y de entre la sombra y la luz, nacía el crepúsculo. A mi izquierda, se veía el mar con su dilatada superficie, ora risueña, ora tempestuosa; con sus abismos, que lo mismo pueden encerrar preciados tesoros, que monstruos horrorosos; mar fascinador como una sirena; gigantesco como el poder más formidable de la naturaleza; traidor y tenebroso como el alma negra y taimada de un criminal; y cómo sirviéndole de marco, una sinuosa línea, frágil unas veces, por estar formada de menuda y movediza arena, de dura roca, otras freno que no por fuerte é inamovible, deja de ser constantemente roído y tascado por el mar iracundo, bañándolo, como el corcel de espuma.

   A la derecha, la ciudad; con sus casas blancas, semejantes á una bandada de palomas descansando de las fatigas del día, y en frente, un castillo, el de Santa Catalina.

   Durante unos minutos contemplé los penachos de helechos que se elevaban airosos, para caer después lánguidos por sus esquinas; la yedra que adornaba las derrumbadas paredes; los bloques de piedra que yacían esparcidos por el suelo; los arcos de las puertas inclinados por el peso de los años; los pilares de la terraza derruidos por el tiempo y los agentes atmosféricos; los restos de las ventanas colgando de sus quicios. Había en este castillo un tinte tan misterioso, que decidí entrar en él, por si encontraba entre los fragmentos de piedra y argamasa, alguna extraña leyenda.

   Apenas había avanzado algunos pasos en su interior, abrióse una puerta por la que apareció un anciano, que con una energía impropia á sus años, preguntó:

— ¿Quién vá?

— ¡La paz! — le contesté.  

— ¿Qué busca usted?—preguntó de nuevo lanzándome una terrible mirada.

— La historia de este castillo.

— Dicen que estas ruinas no tienen historia, tal vez, porque es muy triste, pero si quiere usted escucharla... .

—Es mi único deseo — interrumpí.

   —Pues oidla.

   "Solariego y extraño señor —comenzó diciendo el viejo— llamado don Diego de los Monteros, audaz y atrevido, vivía en esta torre, acostumbrado á mandar y á ser siempre obedecido. Echado una mañana de bruces sobre el alféizar de su ventana, contemplaba el embravecido mar, cuando quiso el demonio que su vista se posase en una joven bella y sencilla, hija de cierto señor, cuyo nombre no recuerdo.

   Desde aquel instante, no pensó más que en la posesión de la doncella, sin reparar en los medios, porque el tal Don Diego, no era muy escrupuloso; el caso es, que, un día no se sabe si por fuerza ó por astucia, robó y se hizo dueño de la anhelada mujer.

   Herido en lo más honde de su ser quedó un mozo de estas cercanías.

   No vivía; vagaba como un loco por el valle, y su pensamiento estaba tan lejos de la tierra, que tan indiferentes le eran los escarnios de los muchachos como las palabras compasivas de las mujeres.

   Así pasaron algunos meses; alegre don Diego y desesperado el mozo, cuando, cierto día, llegó éste al castillo, subió hasta la torre, burlando la vigilancia de los servidores. Con los pies descalzos corría por las habitaciones, sin producir ruido, buscando al miserable D. Diego.

   Por fin le halló en el mismo aposento y en la misma posición que cuando vio por primera vez á la robada doncella. El loco, se aproximó silencioso, y con agilidad y fuerza sobrehumanas, se lanzó sobre él, sujetó el cuerpo de D. Diego contra la piedra del alféizar de la ventana y le hundió una y otra vez, un puñal en la garganta.

   Los caminantes que pasaron por las inmediaciones del castillo, se estremecieron al percibir un ronco gemido, estertor de la muerte, y se horrorizaron cuando al fijarse en la ventana, vieron á D. Diego colgando medio cuerpo hacia afuera, convulso y bañado el rostro por la sangre que manaba de horribles heridas."

   Calló el anciano, y después de un corto silencio me despedí.

   ¿Será cierta la historia del viejo ó será pura fantasía?

   No lo sé. Pero esa torre, hoy despoblada, se halla cubierta de flotantes pabellones de plantas trepadoras, y del alféizar de una de las ventanas, bajan negros rieles estampados en la piedra.

   ¿De qué proceden esas señales? Tampoco lo sé. Quizás sean rastros de las lluvias, pero ¿no podrían ser también producidos por la sangre vertida por D. Diego de los Monteros?

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sábado, 29 de agosto de 2020

ANTIGUA TORRE GORDA O DEL CLAMOR

Málaga musulmana. En primer plano la Torre Gorda. Por E. de la Cerda.
Tomada del blog: http://malagaysushistorias.blogspot.com/2010/10/planos-de-malaga.html

    Se hallaba frente a la parte occidental de las Atarazanas, donde hoy está la esquina de calle Panaderos con Torregorda. Estaba muy próxima al mar, tanto que este lamía sus muros cuando subía la marea e incluso cuando había oleaje, la batían las olas.

   Construida en la época de Abderramán III, tenía planta circular y un aspecto como de fortaleza, sin ninguna decoración, siendo posteriormente unido por una muralla con las atarazanas. Estaba considerada entre los árabes como una fortaleza casi inexpugnable, aunque no evitó que Málaga cayera ante el empuje de Castilla, siguiendo utilizándola sus nuevos propietarios como almacén de pólvora y batería avanzada.

   La fachada que daba al mar era de forma redonda, mientras que la que miraba a tierra tenía forma cuadrada y el tres de agosto de 1667, en base a un informe presentado por el corregidor de la ciudad Fernando de Rivera, se ordenó que se cortase por la mitad en altura y se ensanchara para acoplarle artillería.

   Sobre el tejado se hallaba como una garita que debía ser la salida de la escalera que accedía a la azotea o terrado. En la base de la torre, por el lado del mar, había una escarpa o plano inclinado contra el que batía el mar. Así mismo, montaba cañones que asomaban sus bocas por troneras.

   Ocurre que con la ganancia de terrenos al mar, perdió poco a poco su razón de ser, pues al alejarse la línea de costa, sus cañones no servían para batir los barcos enemigos, ejerciendo esas funciones el fuerte de San Lorenzo que se construyó más adelante, en la línea de playa, así que fue demolida totalmente al finalizar el siglo XVIII, ocupando su terreno nuevas calles junto con el terreno ganado al también demolido (1801) fuerte de San Lorenzo.

   Era llamada por los moros Borchs Hayta o Torre del Clamor, pues desde ella llamaba a la oración el alfaquí de la mezquita, que se hallaba próxima a ella. Incluso el militar y poeta malagueño Juan de Ovando y Santarén le dedicó un poema y la menciona en otro:

"Del mar la Torre Gorda por divisa,

cuanto es en nuestras costas celebrada,

es un Etna del bárbaro precisa,

y teniendo a sus sombras abrigada

tanta canalla, que en su arena frisa,

presumida en su trato de alentada,

de atrevidos Gigantes es su puerta

porque a los vicios, la ha tenido abierta."

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"... Que nos viene a vender Bulas

quando sabemos sus mañas

pues solo en la Torre Gorda

le buscan mugeres flacas..."

   Hacia finales de la década de 1880, se demolió el edificio que ocupaba el solar en el que en su día se ubicó la torre, erigiéndose en su lugar uno de nueva planta en el que abrió sus puerta en 1893 el teatro-circo Rahden, pasando después a llamarse teatro Lara, hasta marzo de 1945, que fue demolido, erigiéndose en su lugar uno de estilo neorracionalista diseñado por Joaquín Jáuregui Briales.

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