Historia Provincial Malagueña

Amigos visitantes, con estas páginas que siguen pretendo dar a conocer un poco de la riquísima y variada historia del paisaje y del paisanaje de la siempre sorprendente provincia de Málaga.

Espero que les aproveche y gracias por acercarse a estas líneas.

martes, 3 de octubre de 2023

EL ANGELOTE DE LA COLEGIATA DE SAN SEBASTIÁN DE ANTEQUERA


 La torre de la colegiata de San Sebastián

   Según he estado leyendo, parece ser que El Angelote -un ángel-veleta de casi tres metros de altura- que culmina la torre de la colegiata de San Sebastián de la ciudad de Antequera, fue colocado en el año de 1707.

   Se trata de una estatua diseñada por el alarife antequerano Andrés Burgueño, siendo realizada con pletina de hierro forjado y forrada con chapa de cobre, siendo una de las veletas más importantes de Andalucía y símbolo o icono de la ciudad de Antequera. Se dice que en su pecho se guarda una reliquia de Santa Eufemia, patrona de Antequera.


Vista aérea del Angelote

   En el año de 1772 se bajó de la torre para realizar una restauración del chapitel de la torre y  una vez en el suelo El Angelote, se aprovechó para dorarlo y una vez recolocado en su sitio, lucir con todo su esplendor y belleza. Aunque, desde luego, no fue esta la única vez que bajó de las alturas y tomar tierra. 

   El diez de junio de 1926 y como consecuencia de un cohete disparado durante la procesión de la octava del Corpus, se produjo un incendio en la torre y a consecuencia de ello El Angelote se vino abajo, no cayendo, de milagro, sobre la casa de la familia Bouderé, no causando daños personales. El Angelote, que resultó bastante dañado, fue llevado a Sevilla para su restauración.

   El periódico El Sol de Antequera narró así el suceso:

   "DESPUÉS DEL INCENDIO 

    Es preciso reparar la torre de San Sebastián 

    NUESTRA INICIATIVA

   Aun estamos, cuando escribimos estas cuartillas, bajo la fuerte impresión dolorosa y acongojada, que, como a todo el pueblo, nos produjo el fatal siniestro del jueves. ¡La torre de San Sebastián, la elegante y gentil, la más bella de nuestra ciudad, ardiendo! ¡El celebérrimo «Angelote», a punto de caer y destruirse! ¡La amenaza sobre nuestra histórica y artística Colegiata y su importante Archivo parroquial y el peligro para las casas inmediatas! 

   Fué una hora la primera del incendio, de emoción y temor: de esperanza, por que el Angelote resistiera al fuego, y de fuerte zozobra, al caer con la armadura de la techumbre envuelta en grandes llamas, que milagrosamente no cayó sobre el tejado de la casa de los señores de Bouderé. Al fin extinguióse el fuego, por fortuna, en el primer cuerpo de campanas, y no hubo que lamentar mayores daños, que hubieran sido terribles de propagarse a la iglesia o viviendas anejas. 

    Y ahí ha quedado la torre graciosa y simpática, truncada, rota, quién sabe Por cuanto tiempo...

   ¡Es ahora cuando nos damos cuenta que lo que amamos a esa torre, en la que se concentran amores locales recuerdos de la infancia, de la mocedad, de toda ja vida; esa torre, que descuella sobre todas las casas y asoma gallarda por todas las calles, y es en la lejanía, igual que el Papabellotas, como una mano Maternal que saluda al ausente antequerano cuando retorna...! ¡Y al Angelote, ese muñeco de cobre que tenía ser por por obra y gracia del pueblo que le había tribuido un carácter bonachón y simpático en sus cantares y decires! 

   Para darse cuenta de ese sentimiento que hacia la torre y su Angelote nos anima, basta saber sentir emoción por las cosas que nos rodean familiarmente, por el hogar, por el pueblo nativo, cuyas calles y cuyas piedras despiertan en nosotros íntimos recuerdos y sugestivas impresiones.

   Más sensible la mujer a estos sentimientos, o más expontánea para manifestarlos, en muchos ojos femeninos asomaron las lágrimas el jueves, viendo la destrucción del Angelote desde los balcones, tejados y azoteas de todas las casas. Hasta las monjitas claustradas rompieron sus reglas para ver el incendio desde sus altas torres... 

   Pero, ¿será posible que quede así la torre de San Sebastián por mucho tiempo? ¡No! Es preciso que los antequeranos, que todos sienten igual cariño por sus cosas, acudan a remediar el daño para que nuestros descendientes no tengan que recriminarnos por el abandono de la torre mutilada.

   Nosotros, sin reparar en nuestras modestas fuerzas, no vacilamos en lanzar la iniciativa de hacer una suscripción popular a la que esperamos contribuirán todos, altos y bajos, cada cual con el óbolo que le sea dable, seguros de obtener en breve plazo, con este esfuerzo de los antequeranos y personas amantes de este pueblo, la cantidad necesaria para la reparación. 

   Para ello solicitaremos la autorización necesaria de las autoridades eclesiásticas y civiles, y esperamos contar con la colaboración de cuantos sientan cariño por esta idea.


La torre con el chapitel y Angelote en llamas

   Parece ser que tiempo más tarde, se soltó la flecha de la veleta, cayendo al suelo, sin causar, tampoco esta vez, desgracias personales.

   En 2010, fue de nuevo bajado de su privilegiada atalaya para ser sometido a un proceso de restauración, durante el cual  se desmontó en sus piezas y se sustituyó el zinc por chapa de cobre, siendo posteriormente dorado con pan de oro de 22 quilates, esto sufragado por la entidad bancaria CAJAMAR.

   Para que quedara constancia de este hecho, decidió el Ayuntamiento introducir en uno de los brazos del Angelote un documento en el que se recuerda que la bajada y restauración de la veleta se produjo durante el año de 2010, año precisamente que coincide con la celebración del sexto centenario de la incorporación de Antequera a la corona de Castilla.

   En la mañana del doce de enero de 2011, no obstante, fue cuando El Angelote volvió a ocupar su lugar centenario. 

   Bien, ahora quiero comentar una cosa respecto a desde cuando está la figura del Angelote en lo alto de la parte más alta de la colegiata.

   Sabemos que la iglesia de San Sebastián se comenzó a levantar en 1548 en estilo renacentista y que en 1692 fue elevada a la categoría de Insigne Colegial, sufriendo desde entonces una profunda transformación y embellecimiento, comenzándose a levantar el primer cuerpo de la actual torre de la mano de Ignacio de Urzueta y continuada a partir de 1701 por el antequerano Andrés Burgueño. En 1722, Nicolás Mejía sustituyó el chapitel primitivo por uno nuevo, que fue el que se quemó en 1926.

   Mirando por ahí, he visto una litografía o dibujo titulado Antequera según se hallaba en 1679, al pie de la cual hay un texto que dice los siguiente: 

   "Vista tomada del cuadro original que existe en la iglesia de Sto. Domingo de la misma"

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Málaga - 2023

sábado, 23 de septiembre de 2023

CEMENTERIO INGLÉS DE MÁLAGA. GEORGE GUELPHS BARRELL. CÓNSUL DE ESTADOS UNIDOS 1818 - 1838.

    Nació en Massachusetts, Estados Unidos de América, el 14 de noviembre de 1780, aunque en otros sitios se dice que nació en Maine. Era hijo de Nathaniel y Sara Sayward.

   De él se conserva un diario, que es un relato encuadernado titulado "Diario de un viaje de Boston a Málaga en el bergantín Venus y regreso en la goleta Luisiana", donde refleja la vida de un marino y sus observaciones tanto escritas como dibujos de lo que veía en las costas españolas, fundamentalmente, para lo que nos interesa en nuestro caso, de la ciudad y costas malagueñas y de Gibraltar.

   Comienza su diario-relato en el día 13 de julio de 1806, cuando embarca en el bergantín Venus con destino, vía Azores, a la península ibérica, dando cuenta del estado de la mar o de su encuentro con corsarios españoles e ingleses, que en algunas ocasiones intentaron abordar su barco.

   Arribó a Gibraltar a mediados de agosto, plaza que describió con detalle: la plaza, la gente, el clima, la comunidad judía, los oficiales británicos, los edificios, ... Permaneció casi mes y medio en esa plaza, tras los cuales el bergantín puso rumbo a Málaga, donde llegó un par de días después y de la que también tomó numerosas notas e hizo algunos dibujos, permaneciendo en esta ciudad hasta el siguiente veintiocho de septiembre partió de regreso a Nueva York, aunque esta vez lo hizo en la goleta Luisiana, teniendo en este viaje de retorno el mar en contra, con tormentas y vientos contrarios, que hicieron que dicho viaje se alargase algunos meses.


Dos supuestos retratos del cónsul

   En este viaje, como ya se ha dicho, hizo notas y dibujos sobre sus observaciones de las costas, barcos, oficiales, paisajes, edificios, ... españoles, por lo que es posible que esto influyera para que en 1817 fuese designado como cónsul de los Estados Unidos en Málaga por James Monroe, presidente de ese país americano. Llegó a Málaga en 1818.

   Entre la poca información que de él tenemos, aparte de lo dicho sobre su viaje a Málaga, se sabe que era aficionado al arte y en su casa se podían encontrar un buen número de estas y de diferentes estilos y formatos. Se tiene conocimiento de    

- un óleo de San Gerónimo de medio cuerpo, en ademan de estar traduciendo la Biblia, de José Ribera,  llamado el Españoleto.

- doce cuadros que representan varios hechos de la Vida de San Pablo: son de 1,67 x 1,25  metros, ejecutados por Antonio Palomino.

- un San Antonio de igual tamaño, de Donoso.

   Las demás pinturas que se exhibían en las paredes de su casa, eran también muy escogidas, encontrándose, además,  muchos cobres y algunas tablas flamencas de buen estilo.

   Entre las piezas de arte que poseía, se hallaba un gran biombo de diez hojas, que por un lado representaba la conquista de México y por el otro una vista de esta ciudad.

   Según se dice, este biombo fue realizado por un nativo americano, que pasó a propiedad de la casa de los duques de Veraguas, obteniéndolo el cónsul del duque del momento, con quien mantenía una gran relación de amistad.

   Sobre él, se sabe que era una persona de carácter enérgico, vivo y franco, trato agradable y con un gran sentido de la caridad y con severidad en sus principios, siendo reconocido por cuantos ciudadanos estadounidenses que reclamaron sus servicios como un hombre firme y gran defensor de los derechos de sus compatriotas.

   Amigo de las Bellas Artes, sabía apreciar el mérito no solo de las obras, sino también de los artistas, prestándoles apoyo y aprecio cuando la situación lo aconsejaba y permitía.

   Aquejado por la enfermedad, se le recomendó un cambio de aires para ver si le sentaba bien a su salud, por lo que se trasladó a la ciudad de Barcelona, pero sin los resultados deseados, pues falleció en esa ciudad a la edad de 57 años, el 12 de noviembre de 1838, siendo sus restos trasladados a Málaga a bordo del vapor Mercurio, acompañados por su sobrino Guillermo Barrell.

   Su sepelio y traslado al Cementerio Inglés de Málaga el 17 de diciembre, fue seguido por una gran multitud de personas, que lloraron sentidamente la pérdida de este cónsul que supo hacerse un hueco entre los malagueños de su tiempo.

   En el Cementerio, su tumba se halla, o hallaba, en la Sección A, Tumba 16.

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Málaga - 2023

lunes, 4 de septiembre de 2023

CEMENTERIO INGLÉS DE MÁLAGA: ROBERT BOYD

    Es bien conocida, porque se ha estudiado en el colegio en la asignatura de Lengua y Literatura cuando se trataba sobre el movimiento conocido como Romanticismo, la figura de Lord Byron, ese británico aristócrata, revolucionario, soldado y poeta lírico que llevado de un generoso sentimiento preñado del romanticismo de su tiempo, se halló luchando al lado del pueblo griego cuando este se levantó contra el imperio de los turcos por su independencia, cayendo muerto en el empeño a la edad de treinta y seis años.

   Lo que muchos ignoran es que otro aristócrata y militar británico, quizás igual de revolucionario que el anterior pero no menos impregnado hasta el fondo de su alma del espíritu del Romanticismo, ligó su suerte a la de los emigrados revolucionarios españoles que desde Londres urdieron entre 1830 y 1831 un plan para acabar con el régimen despótico y cruel que imperaba en España, régimen encabezado por un monarca vil y traidor a su pueblo, y prendado Robert de los ideales de esos españoles, uniéndose a ellos, cedió generosamente su hacienda y su vida para contribuir a la libertad y restauración de la Constitución de los españoles, pisoteada aquella y anulada esta por aquel ser vil y despreciable llamado Fernando VII y de sus despreciables colaboradores.

   Hablamos del irlandés Robert Boyd, quien murió fusilado por los sicarios del más despreciable de los absolutismos un once de diciembre de 1831, en la playa de San Andrés de Málaga.

Nació Robert el 7 de diciembre de 1805 en Templemore, condado de Londonderry, Irlanda. Fue el tercero hijo de Archibald Boyd, tesorero de Londonderry, y de Anne McNeill, nacida en Dunmore (Escocia), quienes contrajeron matrimonio en el año de 1792. Era, por tanto, hijo de una familia de importante posición social y económica de Derry.

   Si atendemos a la descripción que de nuestro biografiado hizo su sobrino William Boyd basándose en un retrato que al parecer había en el domicilio familiar de Robert Boyd, su aspecto respondía a estas características

   "...Sus ojos son azules, su tez clara, sus rasgos irregulares, pero no insignificantes. Su rostro, bien afeitado, está coronado por una abundante mata de pelo castaño claro. Mira a uno con una mirada de modesta audacia, no exenta de humor y sentimiento."

  Bien, la primera noticia que de Robert he encontrado es que el 2 de noviembre de 1814 es internado en el Foyle College-en un recién construido y bien proporcionado edificio de estilo georgiano, ubicado fuera de las murallas de la ciudad-, donde recibió una esmerada educación, propia de un individuo de su clase social.

   En 1824, con diecinueve años, ingresa en el ejército, siendo nombrado cadete por William Elphinstone, director del ejército de la Compañía Británica de las Indias Orientales, a propuesta de Sir Charles Macdonald Lockhart, jefe del regimiento nativo de infantería de Bengala, Nº 65 en la escala, consiguiendo el nombramiento de teniente en 1825 -en otras fuentes se dice que obtuvo el despacho de teniente el 9 de abril de 1826-, siendo su destino la ciudad de Mutra, tras lo cual, y por necesidades del servicio, se trasladó a la ciudad de Agra.

   Tras cuatro años de servicio en el ejército colonial, el 9 de noviembre de 1828 y por causas que no están claras, renunció a su cargo, aunque se especula que quizás fuera porque acabó harto o decepcionado de la Compañía de la India Oriental, íntimamente relacionada con su regimiento. Quizás su carácter rebelde, romántico y aventurero le hicieron ver que no era la India el destino que creía debía tener.

   Sea como fuere la cosa, parece ser que se desplazó a Filipinas, donde el día 14 del mismo mes, quizás días más tarde, el gobernador español aquellas islas, Mariano Ricafort Palacín, le expidió un pasaporte en Manila para que pudiera embarcar rumbo a Europa, haciéndolo en el bergantín holandés Luisa Augusta.

   Debido a su espíritu inquieto y aventurero e imbuido de los ideales propios del Romanticismo imperante en su época, se desplazó a Grecia para participar en la guerra que los griegos libraban contra los turcos por su independencia, aunque también, todo hay que decirlo, luchaba por mantener los intereses comerciales británicos en aquel país, que no todo es romanticismo. Parece ser que en Grecia obtuvo el empleo de teniente coronel, aunque ha pasado a la historia como un simple teniente.

   Finalizada la contienda heleno-turca en febrero de 1830 con el reconocimiento internacional de Grecia como estado independiente, Boyd retorna al Reino Unido, donde a través de un primo suyo, John Sterling, quien junto a otros había organizado un grupo llamado “Los Apóstoles de Cambridge” o “Los Doce Apóstoles”, cuyo objetivo era la ayuda a los españoles, que en torno a José María de Torrijos y Uriarte trabajaban para volver a España y combatir el absolutismo del tirano Fernando VII.

   Precisamente Torrijos, debido a su elevada capacidad intelectual, a su fino talento, a su porte elegante y distinguido, prestancia, elevadísima educación y superlativo amor a su patria, hizo volar la imaginación y elevado entusiasmo de aquellos jóvenes británicos de corazones generosos y románticos, quienes se lanzaron a ayudar a nuestros compatriotas con ayuda personal y económica.

   Animado por su primo, Boyd ingresó en dicho grupo, donde entabló relación de amistad con Torrijos y con quien se comprometió a prestarle su ayuda, tanto económica -4000 libras esterlinas, un pastón-como personal, embarcándose así en esta aventura que al año siguiente le llevó a través de Gibraltar a las cercanías de Málaga, donde el grupo de Torrijos, y Boyd con ellos, tras ser traicionados y detenidos, fueron llevados a la ciudad de Málaga, donde el 11 de diciembre de 1831 fueron fusilados por las fuerzas al mando del gobernador militar de Málaga, Vicente González Moreno.

   Su cuerpo fue recogido por el cónsul del Reino Unido en Málaga, William Mark y su hijo, William Penrose, quienes lo trasladaron al recientemente inaugurado cementerio inglés y enterrado allí, habiendo, aparte de las placas que un día señalaron su fosa en el antiguo recinto del cementerio, un obelisco, también en el cementerio aunque en la parte más moderna, en honor a su memoria, probablemente erigido en el entorno del año de 1930.

   En la ciudad de Málaga tiene una calle rotulada con su nombre, perpendicular a la calle Eduardo Marquina.

   Sus últimas cartas fueron las siguientes:

            Málaga,

   Convento del Carmen,

  10 de diciembre de 1831

             Medianoche

   Las tétricas noticias que esta carta incluyen, te las confío a ti de forma que lleguen a mi querida y venerada madre de la mejor manera posible. Antes de que recibas esta carta yo me estaré pudriendo en mi tumba en tierra extranjera.

    Los preparativos para el ajusticiamiento siguen su curso con presteza a mi alrededor; y mientras estoy sentado con cadenas entre mis sufridos compañeros en el refectorio desde el que te escribo, heraldos de muerte, vestidos con ropaje de tumba, revolotean a mi alrededor, agonizando, según los españoles, los pobres diablos ante la confesión. No han sido pocos y violentos los ataques que me han dirigido para hacerme retractar, y si esa es la versión que se difunde, estoy seguro de que sabrás desmentirlo.

   Gracias a Dios estoy tranquilo y perfectamente resignado, en un futuro tengo el presentimiento de que mi espíritu pedirá cuentas por mis errores. Esta noche se llevará a cabo un hecho tenebroso en el Convento de las Carmelitas. La acusación en este caso equivale a condenación.

   Piensa en mí en alguna ocasión, ya que a mí en este momento sólo me pasa por la cabeza el dolor que les supondrá esta noticia a mis adorados hermanos y hermanas. Vaya para ellos mi último abrazo y, si acaso llegan a sus oídos los avatares de mi vida, ojalá olviden mis locuras de otro tiempo con el pensamiento de que yo salí en defensa de algo para mí preciado, y no hay ni la más mínima sombra de deshonor en la muerte de vuestro hermano.

   Él es un hombre afortunado. Su vida ha llegado a su término. Para él ya no existe el futuro. Su vida fue limpia, clara; sin mancha fue y siempre lo será. No hay ningún momento siniestro que llame a su puerta con noticias de una desgracia. Él ya está lejos, más allá del deseo o del miedo. Ya no estará sometido al azar o al cambio de inestables planetas. ¡Ay, él ya está en paz!

   Mi último y más cariñoso abrazo para mi madre. Adiós.

   Tuyo por siempre. Con afecto

   Robert Boyd.

   Ten en cuenta que muero como un caballero y un soldado: me van a fusilar junto con otras sesenta personas en aproximadamente una hora.

Williams era su hermano.

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   A la par que la anterior, escribió otra carta a un antiguo amigo que por entonces se encontraba en Gibraltar. Como en la carta anterior, manifiesta su temor de que circule cualquier información falsa sobre algún cambio en sus opiniones que pudiera manchar su nombre. Se desconoce el apellido del amigo a quien se le escribió.

               Málaga,

  Convento del Carmen,

  10 de diciembre de 1831

              Medianoche

   Mi querido Harry:

   Antes de que ésta obre en tu poder habrás perdido un amigo que siempre te tuvo un sincero aprecio. Los preparativos para el ajusticiamiento avanzan inexorablemente, y dentro de dos horas el caprichoso anhelo de la existencia habrá acabado. El sonido de las cadenas retumba en mis oídos; y esos heraldos del desastre, seres vestidos con ropaje siniestro, revolotean ante mí por el refectorio del convento desde donde escribo. 

   Me rodean insistiendo en que me retracte; pero como mi fe es un poco especial, y mis pecados (debido a su origen) no pueden ser perdonados con su mediación, me siento en la obligación de pedirte que desmientas mi retractación.

   Le he enviado 160 dólares al cónsul inglés.

   Piensa alguna vez en tu viejo amigo.

   Todavía tengo conocidos en Gibraltar y, ya que sería imprudente por mi parte decirte quienes son, dedúcelo y exprésales mis mejores deseos con tus propias palabras.

   Dios te bendiga mi querido Harry. Ojalá tengas más suerte y seas más afortunado que

   Tu afectísimo,

   Robert Boyd

   Parece ser que durante muchos años, en la capilla de Ense, sita en el interior de la iglesia de San Agustín, en la ciudad de Londonderry, hubo una placa en memoria de Robert Boyd en la cual se puede leer:

   Sagrado a la memoria de Robert Boyd, escudero de esta ciudad y en algún momento teniente del ejército de Bengala, quien con 53 valientes y devotos compañeros cayó en Málaga el 11 de diciembre de 1831 en un intento audaz pero infructuoso de derrocar el despotismo en España y promover la sagrada causa de Religión y libertad en ese país degradado 26 años.

   El retrato que pongo de Robert Boyd, es un cuadro anónimo, al parecer de 1827.Lo he encontrado en un libro escrito por el reverendo William Boyd Carpenter Algunas páginas de mi vida. Este individuo, como comenté al principio, era sobrino de nuestro biografiado.

   Como ya sabemos, sus restos mortales fueron enterrados en el Cementerio Inglés de Málaga, en el recinto primitivo y aunque no se sabe con exactitud cuál es su sepultura, si permanece aun su lápida, de la que pongo también foto. Así mismo, extramuros este primitivo recinto, se levantó en tiempos de Isabel II, y al parecer  costeado por la familia, un cenotafio a su memoria, con su apellido grabado en la parte delantera y en la parte trasera existe una lápida que reza los siguiente:

A la memoria

de

Robert Boyd Esqr

of

Londonderry Ireland

El amigo y compañero mártir

de Torrijos, Calderón, etc.,

que cayó en Málaga, en la

sagrada causa de la Libertad,

el 11 de diciembre de 1831,

de veintiséis años.

   



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Málaga - 2023

viernes, 25 de agosto de 2023

CEMETERIO INGLÉS DE MÁLAGA: JULIUS FRITHIOF BREDEMBERG.

   Entre las varias cientos de personas que se halla enterradas en el malagueño Cementerio Inglés, se encuentra el capitán de la marina mercante sueca Julius Frithiof Bredenberg, quien un recaló en nuestra ciudad y aquí se quedó. Esta es su breve biografía:

   Como digo, en el Cementerio Inglés de Málaga hay enterradas personas de muy diversas nacionalidades: españoles, ingleses, noruegos, franceses, suecos, estadounidenses, ...

   De entre ellas hay una cuya lápida nos informa que ahí está enterrado el capitán de la marina mercante sueca Julius Frithiof Bredenberg, el primero de este apellido del que se tiene noticia que recalara en Málaga, quien dio origen a un linaje Bredemberg en esta ciudad.

   Nació Julius el 19 de julio de 1830 en Sundsvall, Suecia.

   Era hijo de Christopher Bredenberg, nacido en 1792 en Hankö, Finlandia, quien era comisario de almacén  de víveres de campaña del ejército sueco en Finlandia, en la fortaleza de Suaveborg, queriendo los azares de la guerra que cayera prisionero de los rusos, cuando la capitulación del almirante Cronstedt en 1808, quedando en libertad pocos años después.

   La carrera militar llevó a Christopher Bredenberg, entre otros muchos destinos, a la ciudad alemana de Hamburgo, donde contrajo matrimonio con Henrietta Christiana Bühring. Poco después, se trasladaron a Sundsvall, donde Christopher abrió una fábrica de tabaco y tarjetas. Falleció en dicha ciudad en 1857.

   Aun joven, Julius se hizo a la mar, realizando travesías marítimas durante cinco años, la última de ellas como segundo en un viaje a las Indias Orientales, después de lo cual el 14 de mayo de 1851 realizó el examen de piloto en la escuela de navegación en Härnösand, alistándose el 23 de junio de 1853 en el bergantín Oden, de reciente construcción, ascendiendo poco tiempo después a capitán de barco de la marina mercante, aunque durante esos años de marino se había ido interesando por el comercio y sus beneficios. Haber navegado y tocado tantos puertos le había permitido conocer y contactar con comerciantes e importadores de las diferentes plazas en las que recaló.

   En Málaga debió conocer a Gustaf Wilhelm Silfversparre, sueco como él, con quien formó una sociedad mercantil dedicada a la importación y exportación de productos malagueños, entre ellos el vino, supongo que vino de Málaga, famoso en todo el mundo desde hacía ya mucho tiempo.


   En una de sus escaladas en el puerto de Málaga, tuvo ocasión de conocer a Eloísa de Isasi (Cádiz, 4 de junio de 1838), con la que entablaría relaciones y con la que en 1855 contraería matrimonio y con quien tendría dos hijos.

   Fallece Julius en la ciudad de Málaga el 24 de diciembre 1868, de hidropesía o edema, parece que pulmonar, siendo enterrado en el Cementerio Inglés, Sección E, 195.

   A pesar de haber fallecido Julius en 1868 y Gustaf en 1878, la sociedad se mantuvo con ese nombre durante bastante tiempo, estando en 1896 establecidos en el número 87 de la calle Muelle.

   Como anécdota añadir que su viuda volvió a contraer matrimonio en 1874, con el socio de Julius, Gustaf  Wilhelm Silfversparre, nacido en Helsingborg, Suecia, el 20 de agosto 1843, quien fallece también en Málaga, el 11 de agosto 1886 y también está enterrado en el Cementerio Inglés. Ya hablaremos de él en una próxima entrada.

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Málaga - 2023

jueves, 24 de agosto de 2023

MARÍA VICTORIA ATENCIA Y EL CEMENTERIO DE SAN MIGUEL DE MÁLAGA

   María Victoria Atencia García, poetisa malagueña, Hija Predilecta de Andalucía y perteneciente a la llamada Generación del 50, entre su  enorme y creativa obra poética, dedicó un poema al cementerio malagueño de San Miguel, el cual lleva por título Entre los que se fueron y como sigue:

Entre los que se fueron, por estas avenidas

voy más llena que nunca. Roza la primavera

mi piel como un anuncio de lo que se avecine.

Mármoles y naranjos, el rumor de una abeja

y un silencio tan solo comparable al momento

en que van a cruzarse dos predestinaciones.

Narcisos dejaré más allá de esta hora

y que toquen sus pétalos nombres entrelazados.

Fuera de este recinto está el vacío sobre

la ciudad anhelante a cuya luz me encuentro

con el significado preciso de la vida

como un libro que abriese de par en par sus verjas.



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Málaga - 2023

EL CEMENTERIO INGLÉS DE MÁLAGA Y LEOPODO ALAS "CLARÍN"

   En un cuento titulado Un viejo verde, menciona el escritor Leopoldo Alas "Clarín" al cementerio inglés de Málaga. No lo nombra como tal cementerio de Málaga, pero tal y como lo describe no deja lugar a dudas de que se trata del mismo.

   En cualquier caso, está confirmado que e refiere al Cementerio Inglés de Málaga.

Lean, lean:

   "...Tardó mucho en olvidarle, nunca le olvidó del todo: al principio sintió su ausencia más que un rey destronado la corona perdida, como un ídolo pudiera sentir la desaparición de su culto. Se vio Elisa como un dios en el destierro. 

   En los días de crisis para su alma, cuando se sentía humillada, despreciada, lloraba la ausencia de aquellos ojos siempre fieles, como si fueran los de un amante verdadero, los ojos amados. «¡Aquel  señor sí que me quería, aquél sí que me adoraba»  

   Una noche de luna, en primavera, Elisa Rojas, con unas amigas inglesas, visitaba el cementerio civil, que también sirve para los protestantes, en cierta ciudad marítima del Mediodía de España. 

   Está aquel jardín, que yo llamaré santo, como le llamaría religioso el derecho romano, en el declive de una loma que muere en el mar. La luz de la luna besaba el mármol de las tumbas, todas pulcras, las más con inscripciones de letra gótica, en inglés ó en alemán.

   En un modesto pero elegante sarcófago, detrás del cristal de una urna, Elisa leyó, sin más luz que aquella de la noche clara, al rayo de la luna llena, sobre el mármol negro del nicho, una breve y extraña inscripción, en relieve, con letras de serpentina. Estaba en español y decía: «Un viejo verde»

   De repente sintió la seguridad absoluta de que aquel viejo verde era el suyo. Sintió esta seguridad porque, al mismo tiempo que el de su remordimiento, le estalló en la cabeza el recuerdo de que una de las poquísimas veces que aquel señor la había oído hablar, había sido en ocasión en que ella describía aquel cementerio protestante que ya había visto otra vez, siendo niña, y que la había impresionado mucho. «¡Por mí, pensó, se enterró como un pagano! Como lo que era, pues yo fui su diosa.» ...

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Málaga - 20023

EN EL CASTILLO DE GIBRALFARO

 El el interior del castillo de Gibralfaro.




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