Historia Provincial Malagueña

Amigos visitantes, con estas páginas que siguen pretendo dar a conocer un poco de la riquísima y variada historia del paisaje y del paisanaje de la siempre sorprendente provincia de Málaga.

Espero que les aproveche y gracias por acercarse a estas líneas.

domingo, 20 de septiembre de 2020

TORRES DEL ANTIGUO CASTILLO DE MARBELLA

    Marbella era una ciudad amurallada, dentro de la cual se encontraba el castillo-alcazaba, de cual queda hoy algo más de la mitad de su perímetro y varias de sus torres, cuyos nombres son:

- Torre de la Campana, de Santa Catalina o del Puente Levadizo,


- Torre del Homenaje o Torre del Chorrón,


- Torre del Cubo o Torre de Santa María, que sirvió como almacén de pólvora,

- En esta foto, podemos ver la Torre de la Santísima Trinidad, que en su construcción, los árabes emplearon algunos capiteles de columnas de época romana, como pongo a continuación de la primera foto,




La siguiente foto, muestra la Torre Blanca, que sirvió como almacén de pólvora. Al fondo la de la Sta. Trinidad,


- Por último, la Torre del Reloj,


- Torre de la Puerta del Hierro. Esta aun no he averiguado cual es.

IHPMalagueñas
Málaga - 2020

sábado, 12 de septiembre de 2020

EL NAUFRAGIO DEL VILLE DE MALAGA. 1885.

   Si, ya sabemos que este artículo ni se desarrolla en la provincia de Málaga ni las personas que en el aparecen son malagueñas, pero el protagonista, un barco mercante francés, llevaba por nombre Ville de Málaga, es decir, Ciudad de Málaga, de modo que, aunque sea como curiosidad, lo traigo a estas páginas.


   "Esta es la crónica del hundimiento de un barco mercante llamado Ciudad de Málaga en 1885, no puedo precisar más, tan solo que la noticia y la lámina la encontré en un periódico francés del mes de septiembre de ese año.

   Este vapor, comandado por el capitán Penelsi, perteneciente a la compañía insular de navegación a vapor F. Morelli et Cie., Partió de Nápoles y Livorno con destino Marsella, llevando ochenta y tres personas a bordo, incluyendo diecisiete tripulantes.

   El domingo, probablemente el trece de septiembre de ese año, tomó un cargamento de ciento cuarenta bueyes y una gran cantidad de cestas con aves de corral. Los bueyes estaban alojados parte en cubiertay parte en la parte inferior de la bodega.

   El mar estaba embravecido y el siroco soplaba con intensidad, desatándose una tempestad que sorprendió  al Villa de Málaga a ocho millas al sur del cabo Noli, escorándose de flanco y amenazado de hundimientos, provocando que el ganado de cubierta lograra romper sus ataduras y salir corriendo hacia el puente con gran desorden y pánico.

   El capitán, no solo tuvo que realizar ímprobos esfuerzos por mantener el buque derecho y a flote, vio que la tormenta iba a acabar con su barco y hundirlo, de modo que cesó en ese empeño y pasó a intentar poner orden entre la tripulación y pasajeros, que presos de la confusión y del pánico querían hacerse a toda costa con las barcazas de salvamento, no pudiendo evitarlo, sonando entre aquella multitud el sálvese quien pueda.

   Diez niños, todos calabreses, acabaron en el mar barridos por las olas que, furiosas, barrían el puente.

   La confusión impidió arriar la barca más grande, con la que se podían haber salvado la mayor parte de los náufragos y los botes pequeños estaban ya llenos, algunos demasiado llenos, lo que hizo que volcaran, ahogándose la mayoría de sus ocupantes.

   El capitán, cumpliendo con su  juramento, abandonó el barco el último, justo a tiempo, pues al poco el barco se hundió.

   Los barcas con los náufragos permanecieron alrededor de tres horas en el lugar del siniestro, haciendo grandes esfuerzos el capitán por reunirlos a todos y poder continuar la ruta a algún puerto, siendo recogidos  a unas tres millas por unos pescadores, quienes condujeron al puerto de Savona a los treinta y cinco supervivientes, de los cuales diez eran de la tripulación.

   Después de este, la compañía sufrió otro naufragio, que la dejó imposibilitado para seguir prestando el servicio postal entre Córcega y el continente"

Fuente: gallica.bnf.fr / Bibliothèque nationale de France 

IHPMalagueñas

Málaga - 2020

miércoles, 9 de septiembre de 2020

ANTIGUO CASTILLO DE SAN CARLOS, EN LA CALETA DE MÁLAGA.

   Hay noticias que en el lugar donde se alzó el castillo o fuerte hubo primero una estancia militar de vigilancia de la playa. 

   Efectivamente, en la visita de inspección que en 1571 realizó Antonio de Berrio, informa que en la llamada Caleta del Marqués había una estancia con dos guardas pagados por la ciudad de Málaga. Esto nos indica que debía ser una zona de especial vigilancia debido a posibles desembarcos enemigos.

   No he encontrado más noticias sobre esta fortificación hasta el siglo XVIII, cuando la documentación manejada me informa de que en la misma zona existía un castillo, fuerte o batería -depende de quien lo trate- construido durante el reinado de Carlos III, en un principio como lazareto donde confinar a los marineros sospechosos de contagios, hasta que en 1776 y a iniciativa de la ciudad de Málaga, se acometieron obras de reforma por un valor de 4896 reales, poniéndole algunas piezas de artillería, probablemente de a 24. 

   En 1801, el gobernador militar ordenó habilitarlo para acoger un destacamento de caballería, aunque poco a poco dejó de ser operativo para la artillería y también para usarlo para custodiar presos 

   En la visita que realizó Felipe de Paz en 1803, este informó que se trataba de un fuerte en buen estado y con casi todos sus edificios nuevos, que disponía de ocho cañones de a 24 para la defensa del fondeadero exterior y del camino a Vélez Málaga, además de contar con parrilla para enrojecer balas.

   Debía de estar en buenas condiciones de conservación, aunque en enero de 1821, en el informe realizado por Juan Pérez, se recomendaba realizar algunas obras de restauración, obras que se presupuestaron en algo más de cinco mil doscientos reales. 

   En el informe redactado por Mauricio Rodríguez de Berlanga en 1830, aconseja que aunque estaba en buen estado, sería conveniente que se le realicen algunas reparaciones y viendo que solo contaba con un cañón de doce libras orientado a levante, informó que tenía capacidad capacidad para montar ocho cañones de gran calibre en tiempo de guerra, pudiendo quedarse en cuatro en época de paz. 

   Por lo que a la guarnición se refiere, al observar que solo contaba con un sargento de artillería y dos soldados de infantería, aconseja que ese número en tiempo de paz debería ser de un sargento, ocho soldados de infantería y dos artilleros y en época de guerra aumentarlo a un oficial, doce soldados de infantería y tres de artillería y dotarlo con ocho soldados de caballería para patrullar la costa.

   En una visita de inspección realizada veinte años después, en 1849, por Miguel de Santillana, este pone de manifiesto que lo considera apto para acoger hasta cuarenta soldados de infantería y artillería, a los que añadir otros veinte de caballería, viéndole también capacidad para almacenar veinte quintales -diez mil kilos- de pólvora.

   Lo veía pequeño, por lo cual consideraba oportuno que se ampliase y dotarle de mayor capacidad de fuego por el lado de levante, así como elevar la altura de los edificios que cerraban la gola para desenfilarlo de las alturas que tenía por el norte.

   En 1851 se en encontraba sin artillería, al igual que otras baterías de la ciudad. 

   La mejor descripción que tenemos de el es la que en 1857 hizo José Herrera García. Por ella sabemos que se hallaba situado a 110 varas de la orilla del mar era de forma rectangular, con 55 x 35 varas de lados. También nos informa que en esa época era capaz de montar ocho piezas de artillería de grueso calibre y que  cruzaba sus fuegos con los del castillo de Santa Catalina al este y con los de las baterías del llamado Muelle Viejo de Málaga por el oeste. 

   Su construcción consiste en una barbeta en línea recta de cincuenta y cinco varas por el lado que mira al mar y en el ángulo que forma ese muro con el de poniente se hallaba colocada una garita. 

   Los edificios interiores se hallan colocados junto a las paredes sur y oeste, consistiendo estos en uno para el comandante, otro para el repuesto de pólvora, otro para el sargento de los artilleros, una cuadra con capacidad para veinte caballos, dos cuartos para los artilleros, una cuadra para la tropa, dos pequeños cuartos, más, una cocina y otro para el común.

   Se hallaba a mil varas del castillo de Santa Catalina. A pesar de ser un buen fuerte, tenía tres defectos: que solo tenía, en ese momento, una y media varas de altura respecto al exterior, que se hallaba dominado por los cerros del norte y que podía ser asaltado por el sur, por el mar.

   Aconsejaba demolerlo y reemplazarlo por una batería casamata.

   Después de esto último, no he encontrado más información sobre él, ni siquiera he encontrado datos sobre cuando fue demolido ni anécdotas ocurridas en el o que lo tengan como protagonista, lo cual espero encontrar habida cuenta la cantidad de archivos y de documentación que me falta por estudiar. 

   Tan solo he encontrado una que tiene al castillo como convidado de piedra, pues no es protagonista y es la que cuenta que de 1832 fueron ajusticiados con garrote frente a la calle del Puente, en el río Guadalmedina, en Málaga capital, los liberales José Mateos y Juan José Rumí, catedrático del colegio de Santiago de Granada, y junto con ellos también lo fue Antonio Román Álvarez, aunque este por motivos diferentes.

   Los liberales tuvieron un entierro, llamémosle normal, no así el tercero que resulta que por no haber muerto en el seno de la fe católica, se le negó el entierro en campo santo, siendo conducido su cadáver a la playa, cerca del castillo de San Carlos, donde fue enterrado.  

IHPMalagueñas

Málaga - 2020 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

UNA LEYENDA DEL CASTILLO DE SANTA CATALINA.

    Investigando para realizar un trabajo sobre ciertas fortificaciones defensivas del municipio malagueño, me topé por casualidad con una pequeña historia sobre un suceso ocurrido en el castillo de Santa Catalina, suceso, por supuesto ficticio.

   Dicha historia la encontré publicada en un antiguo periódico malagueño llamado La Unión Ilustrada y que por ser poco común encontrar historias -ficticias o reales- que giren entorno a este antiguo castillo, hoy  solo el recuerdo en sus escasos restos, no he podido evitar transcribirlo tal cual apareció en el periódico a estas páginas.

   De modo que ahí va.


   "Málaga, es un país ideal; es decir, ideal para los poetas, para los artistas, para los que admiran la naturaleza tanto más, cuanto más accidentada es; en cambio, Málaga tiene graves inconvenientes, para los comerciantes, para los industriales, para los que prefieren las dilatadas llanuras atiborradas de mieses y la uniformidad del horizonte, á los precipicios, á las rocas, á los bosques y á los arroyuelos murmuradores.

   Yo prefiero la primera á la segúnda; y es mi mayor delicia, contemplarla desde cualquiera de los montes que la rodean. Vista desde la altura, todo es hermoso, El cielo parece que sonríe, el agua tiene más brillo. Las gaviotas oscilan lentas en el aire con tranquilo aleteo. Las olas besan la costa con rumor de carcajada y mi espíritu, libre por unos momentos, de las preocupaciones que constituyen la cotidiana lucha por la vida, se espansiona y sueño.

    Un dia al atardecer regresaba de mi paseo por las alamedas del Limonar entre tenues celajes, brillaba en el cielo, con reflejos de plata, el lucero de la tarde. La luz y la sombra se confundían, repartiéndose por el espacio, y de entre la sombra y la luz, nacía el crepúsculo. A mi izquierda, se veía el mar con su dilatada superficie, ora risueña, ora tempestuosa; con sus abismos, que lo mismo pueden encerrar preciados tesoros, que monstruos horrorosos; mar fascinador como una sirena; gigantesco como el poder más formidable de la naturaleza; traidor y tenebroso como el alma negra y taimada de un criminal; y cómo sirviéndole de marco, una sinuosa línea, frágil unas veces, por estar formada de menuda y movediza arena, de dura roca, otras freno que no por fuerte é inamovible, deja de ser constantemente roído y tascado por el mar iracundo, bañándolo, como el corcel de espuma.

   A la derecha, la ciudad; con sus casas blancas, semejantes á una bandada de palomas descansando de las fatigas del día, y en frente, un castillo, el de Santa Catalina.

   Durante unos minutos contemplé los penachos de helechos que se elevaban airosos, para caer después lánguidos por sus esquinas; la yedra que adornaba las derrumbadas paredes; los bloques de piedra que yacían esparcidos por el suelo; los arcos de las puertas inclinados por el peso de los años; los pilares de la terraza derruidos por el tiempo y los agentes atmosféricos; los restos de las ventanas colgando de sus quicios. Había en este castillo un tinte tan misterioso, que decidí entrar en él, por si encontraba entre los fragmentos de piedra y argamasa, alguna extraña leyenda.

   Apenas había avanzado algunos pasos en su interior, abrióse una puerta por la que apareció un anciano, que con una energía impropia á sus años, preguntó:

— ¿Quién vá?

— ¡La paz! — le contesté.  

— ¿Qué busca usted?—preguntó de nuevo lanzándome una terrible mirada.

— La historia de este castillo.

— Dicen que estas ruinas no tienen historia, tal vez, porque es muy triste, pero si quiere usted escucharla... .

—Es mi único deseo — interrumpí.

   —Pues oidla.

   "Solariego y extraño señor —comenzó diciendo el viejo— llamado don Diego de los Monteros, audaz y atrevido, vivía en esta torre, acostumbrado á mandar y á ser siempre obedecido. Echado una mañana de bruces sobre el alféizar de su ventana, contemplaba el embravecido mar, cuando quiso el demonio que su vista se posase en una joven bella y sencilla, hija de cierto señor, cuyo nombre no recuerdo.

   Desde aquel instante, no pensó más que en la posesión de la doncella, sin reparar en los medios, porque el tal Don Diego, no era muy escrupuloso; el caso es, que, un día no se sabe si por fuerza ó por astucia, robó y se hizo dueño de la anhelada mujer.

   Herido en lo más honde de su ser quedó un mozo de estas cercanías.

   No vivía; vagaba como un loco por el valle, y su pensamiento estaba tan lejos de la tierra, que tan indiferentes le eran los escarnios de los muchachos como las palabras compasivas de las mujeres.

   Así pasaron algunos meses; alegre don Diego y desesperado el mozo, cuando, cierto día, llegó éste al castillo, subió hasta la torre, burlando la vigilancia de los servidores. Con los pies descalzos corría por las habitaciones, sin producir ruido, buscando al miserable D. Diego.

   Por fin le halló en el mismo aposento y en la misma posición que cuando vio por primera vez á la robada doncella. El loco, se aproximó silencioso, y con agilidad y fuerza sobrehumanas, se lanzó sobre él, sujetó el cuerpo de D. Diego contra la piedra del alféizar de la ventana y le hundió una y otra vez, un puñal en la garganta.

   Los caminantes que pasaron por las inmediaciones del castillo, se estremecieron al percibir un ronco gemido, estertor de la muerte, y se horrorizaron cuando al fijarse en la ventana, vieron á D. Diego colgando medio cuerpo hacia afuera, convulso y bañado el rostro por la sangre que manaba de horribles heridas."

   Calló el anciano, y después de un corto silencio me despedí.

   ¿Será cierta la historia del viejo ó será pura fantasía?

   No lo sé. Pero esa torre, hoy despoblada, se halla cubierta de flotantes pabellones de plantas trepadoras, y del alféizar de una de las ventanas, bajan negros rieles estampados en la piedra.

   ¿De qué proceden esas señales? Tampoco lo sé. Quizás sean rastros de las lluvias, pero ¿no podrían ser también producidos por la sangre vertida por D. Diego de los Monteros?

IHPMalagueñas

Málaga - 2020

sábado, 29 de agosto de 2020

ANTIGUA TORRE GORDA O DEL CLAMOR

Málaga musulmana. En primer plano la Torre Gorda. Por E. de la Cerda.
Tomada del blog: http://malagaysushistorias.blogspot.com/2010/10/planos-de-malaga.html

    Se hallaba frente a la parte occidental de las Atarazanas, donde hoy está la esquina de calle Panaderos con Torregorda. Estaba muy próxima al mar, tanto que este lamía sus muros cuando subía la marea e incluso cuando había oleaje, la batían las olas.

   Construida en la época de Abderramán III, tenía planta circular y un aspecto como de fortaleza, sin ninguna decoración, siendo posteriormente unido por una muralla con las atarazanas. Estaba considerada entre los árabes como una fortaleza casi inexpugnable, aunque no evitó que Málaga cayera ante el empuje de Castilla, siguiendo utilizándola sus nuevos propietarios como almacén de pólvora y batería avanzada.

   La fachada que daba al mar era de forma redonda, mientras que la que miraba a tierra tenía forma cuadrada y el tres de agosto de 1667, en base a un informe presentado por el corregidor de la ciudad Fernando de Rivera, se ordenó que se cortase por la mitad en altura y se ensanchara para acoplarle artillería.

   Sobre el tejado se hallaba como una garita que debía ser la salida de la escalera que accedía a la azotea o terrado. En la base de la torre, por el lado del mar, había una escarpa o plano inclinado contra el que batía el mar. Así mismo, montaba cañones que asomaban sus bocas por troneras.

   Ocurre que con la ganancia de terrenos al mar, perdió poco a poco su razón de ser, pues al alejarse la línea de costa, sus cañones no servían para batir los barcos enemigos, ejerciendo esas funciones el fuerte de San Lorenzo que se construyó más adelante, en la línea de playa, así que fue demolida totalmente al finalizar el siglo XVIII, ocupando su terreno nuevas calles junto con el terreno ganado al también demolido (1801) fuerte de San Lorenzo.

   Era llamada por los moros Borchs Hayta o Torre del Clamor, pues desde ella llamaba a la oración el alfaquí de la mezquita, que se hallaba próxima a ella. Incluso el militar y poeta malagueño Juan de Ovando y Santarén le dedicó un poema y la menciona en otro:

"Del mar la Torre Gorda por divisa,

cuanto es en nuestras costas celebrada,

es un Etna del bárbaro precisa,

y teniendo a sus sombras abrigada

tanta canalla, que en su arena frisa,

presumida en su trato de alentada,

de atrevidos Gigantes es su puerta

porque a los vicios, la ha tenido abierta."

----------------------------

"... Que nos viene a vender Bulas

quando sabemos sus mañas

pues solo en la Torre Gorda

le buscan mugeres flacas..."

   Hacia finales de la década de 1880, se demolió el edificio que ocupaba el solar en el que en su día se ubicó la torre, erigiéndose en su lugar uno de nueva planta en el que abrió sus puerta en 1893 el teatro-circo Rahden, pasando después a llamarse teatro Lara, hasta marzo de 1945, que fue demolido, erigiéndose en su lugar uno de estilo neorracionalista diseñado por Joaquín Jáuregui Briales.

IHPMalagueñas

Málaga - 2020

viernes, 28 de agosto de 2020

ANTIGUA TORRE VIGÍA DE SAN TELMO

 


 Plano de la costa donde aparecen las torres desde la de Chilches hasta la de Torreblanca.
De Juan de Medrano. 1730. Biblioteca Nacional.

   La torre de San Telmo era una torre vigía que se hallaba a casi tres kilómetros del centro de la ciudad por el este y que tras varios siglos de existencia acabó siendo demolida en 1889 por circunstancias de las que después daré cuenta. Lógicamente, al haber sido destruida desconocemos su diámetro -no así su altura, como luego veremos-, aunque no creo equivocarme al asegurar que debía ser muy similar al de la torre de las Palomas, en La Araña, es decir, alrededor de siete metros de diámetro en la base. Al igual que la mayoría de las de su clase, debía de estar hecha de mampostería, con piedras y cal sacadas del mismo lugar donde se emplazó, un cerro rocoso de piedra caliza.

   Es probable que estuviera levantada sobre un zócalo y al contrario que la de La Araña, no parece haber tenido matacán o, al menos, las fotos disponibles no muestran que lo hubiera tenido en los lados que miran al oeste y al sur.

   De la misma manera, de tratarse de una torre de origen árabe, una almenara, debió ser respetada su fisonomía tras su reconstrucción, conservándose en la azotea un recinto de ladrillos gruesos con chimenea al cual se accedía mediante una escalera. Esto al menos si hacemos caso de la pintura de Mariano Ramón Sánchez titulada Torre de San Telmo, expuesta en el Museo del Prado, Madrid.


La torre antes de la explosión de 1880. (Biblioteca Cánovas del Castillo)

   Noticias sobre la edificación

   Esta torre debía tener un origen musulmán, pues la primera mención que he encontrado de ella es una Instrucción de 1497.

   Tras esto, sabemos que en 1500 fue erigida una torre por Fernando de Baeza a su costa y que la mantuvo en su poder hasta su fallecimiento. Esto lo sé por un documento existente en el Archivo General de Simancas, de fecha veintiocho de agosto de 1500, y en él se dice que su viuda solicitaba que se revisara y se respetara el asiento firmado entre su difunto esposo y la ciudad de Málaga. Supongo que el terreno y la posible torre nazarí allí existente le correspondió en suerte en los repartimientos de la ciudad.

   El paso del tiempo mermaba el estado de la torre y así, en el informe presentado por Antonio Berrio y Luis Machuca en 1571 que se hallaba en muy mal estado, no estando en ella los guardas, sino en una estancia próxima a la que consideraban suficiente para cumplir con el cometido encomendado. Pero alguien debió pensar lo contrario, pues para 1575 encontramos a la torre reedificada, habiendo cobrado el maestro albañil por las obras mil ducados de vellón.

   En 1673, por orden del gobernador político-militar de Málaga Fernando Carrillo Manuel, se lleva a cabo una obra de restauración de esta torre.

   Esta torre, como le pasaba a la anterior, a lo largo del tiempo se deteriorada, como así lo recogen los diferentes informes entre 1749 y 1759 que sobre ella se dieron, anotando estos en diferentes veces la necesidad de darle cal,  arreglar la azotea, el piso interior, poner recalzos, repellar zonas o hacer una zona común, entre otros.

   No parece que estos consejos se llevaran a cabo o si lo hicieron, la calidad de las obras dejó bastante que desear, pues en 176o la ciudad de Málaga hace notar su mal estado de conservación, solicitando su demolición, opinión que fue ratificada por Antonio María de Bucarelli tras su visita de inspección de 1762, recomendando hacer una nueva en un emplazamiento cercano y derribar la existente, presupuestándolo en seis mil escudos de vellón.


Estado en que quedó la torre tras la explosión de febrero de 1880 (Biblioteca Cánovas del Castillo)

   Puestos a la obra, en 1765, Esteban de Aymerick demarca los puntos en los cuales debe estar emplazada la nueva torre, la cual tendría un presupuesto de quince mil reales y que la obra sería dirigida por el subteniente de infantería Manuel Jiménez, quien solicitó por ello una tenencia de caballería en algún regimiento de la costa, según no cuenta el informe presentado por Juan de Urbina en septiembre de 1766.

   Por fin, en 1767 Jaime Coca informa que la torre se halla concluida, que se ha realizado un buen trabajo tanto en mampostería como en cantería, pero que la cal se había requemado. Ya tenemos nueva torre, en le mismo acantilado, solo que desplazada una distancia de la anterior.

   Miguel de Santillana, en su visita de inspección de 1849, dice que la torre se hallaba situada a 300 pies del mar -casi 84 metros-, a 420 pies de altura -algo más de 115 metros- y que medía 45 pies de altura -unos 12,5o metros- También informa que a 300 pies de ella -unos 80 metros- se producía cal a partir de la piedra del peñasco donde se hallaba emplazada la torre.

   En la memoria presentada por José Herrera García en 1857, este manifestaba que se hallaba medianamente bien y la incluía en el proyecto de estaciones telegráficas que se estaba elaborando pues consideraba que ya no era necesaria como torre vigía.

   La torre dejó de existir en 1889, como ya veremos más adelante.


Cómo quedó la cosa tras la voladura del cerro según el periódico 
La Ilustración Española y Americana

   Noticias sobre dotación de la torre

   Por lo que a la dotación de esta torre se refiere, esta ha variado bastante a lo largo del tiempo, aunque son pocos los documentos que nos informan del número de torreros que ha tenido a lo largo de su existencia. En la Instrucción para la guarda de la costa del reino de Granada dada el trece de septiembre de 1497 arriba citada, se dice que tenía dos guardas

  "...Otrosy en la Torre de San Telmo a de aver dos peones guardas, el uno queste continuo estante por atalaya en la dicha Torre y el otro que vaya a dormir cada noche por escucha a la Cala del Moral con la otra guarda que viene del Peñón de Besmeliana y otro día de mañana vuelva haciendo su atajo hasta la dicha Torre de San Telmo, éstos a de poner la çibdad o quien yo mandare et se les ha de pagar de los maravedís de los moros veynte et cinco maravedís cada día a cada uno de los dichos peones."  

   En la visita de inspección de 1571 se habla de cuatro guardas pagados por el rey.

   No será hasta el Reglamente de 1764 que no volvamos a tener conocimiento de qué dotación tenía, informando que este debía ser de un cabo y dos torreros. Tras esto, Mauricio Rodríguez de Berlanga anota en su visita de inspección de 1830 que en una casa de la playa, a la altura aproximada de la torre, había una casa donde paraban los siete soldados de infantería que tenía como dotación.

   Se tiene constancia de que en 1819, los torre-vigían disponían de casi dos fanegas de tierra alrededor de la torre para subsistencia de los torre-vigías y obtención de materiales combustibles, aunque no informa de cuantos hombres conformaba la dotación.

   En 1842, los torreros protestan porque se les ha reducido de tres a una fanega la tierra de que disponen alrededor de la torre para su subsistencia, así como porque también se les ha reducido el sueldo  a dos reales y medio. En este caso tampoco informa del número de estos.

   En 1849, Miguel de Santillana dice que los torreros disponían para sus necesidades de nueve fanegas de tierra, aunque no informa ni de su número ni de si seguían aun ocupando la casa de la playa, siendo esta la última información que he encontrado.  

Noticias sobre sus últimos días

   Como ya adelanté líneas arriba, está torre fue sentenciada a desaparecer desde principios del siglo XVIII. Un par de causas originan esta circunstancia.

   Efectivamente, con motivo de la construcción del muelle de Levante en el puerto de Málaga, se estuvo extrayendo roca del cerro donde se hallaba la torre desde el veintidós de septiembre de 1722 hasta julio de 1786. No afectaron a la torre, pero ya se inició el progresivo desmonte que concluiría con la demolición de la misma.

   Aunque supongo que se extraería más roca para otras obras, no he encontrado más referencias a voladuras en este cerro hasta mayo de 1879, que tenían por objeto, al igual que lo anterior, nuevas obras en el puerto, las cuales necesitaban de piedras de gran tamaño y que no dudaban en sacarse de allí.

      El veinticuatro de febrero de 1880 tuvo lugar una voladura de grandes proporciones y tras la detonación de veintiún mil kilos de pólvora se obtuvieron cien mil metros cúbicos de piedra, volviéndose a repetir una nueva voladura el dieciséis de junio siguiente, quedando la torre herida de muerte.

   El veintiséis de agosto de 1889 se efectuó la quinta voladura en el cerro, hundiéndose definitivamente y cayendo al vacío junto con toneladas de piedras, consumándose así la definitiva desaparición de la torre, testigo mudo del paso del tiempo y de los hombres, la destrucción de un monumento histórico-artístico con, al menos, casi cuatro siglo de vida, si no más.

   El segundo motivo que da lugar a estas voladuras es acerca de la seguridad, pues este cerro, sobre todo en épocas de lluvias, desprendía rocas, a veces de gran tamaño, que caían sobre el camino que iba de Málaga a Vélez Málaga, suponiendo un riesgo para el tráfico que se desarrollaba en él y no fueron pocas las veces que aparecieron noticias en la prensa dando cuenta del peligro y de la necesidad de solucionar el problema, habiéndose dado el caso en una ocasión, de que debido al desprendimiento de un enorme trozo del cerro provocó el corte del camino, debiéndose habilitar uno nuevo por el interior, a través de Cerrado de Calderón.

   Ya, por la documentación que he manejado, desde 1760 venía el ayuntamiento de la ciudad pidiendo la demolición de la torre y del cerro en el que se emplazaba, debiendo haber empezado a solicitarlo prácticamente desde que se empezó a demoler el monte para extraer la roca para las obras del puerto en 1722. 


Archivo Municipal de Málaga.

   Noticias en torno a la torre

   Si bien información sobre su fábrica y época de construcción no he obtenido gran cosa, no ocurre lo mismo en cuanto a anécdotas o historias que se sucedieron alrededor de ella y, así, tenemos las siguientes:

   - Entre 1785 y 1787, el pintor y miniaturista valenciano Mariano Ramón Sánchez pintó un cuadro donde sobre el cerro destaca con total claridad la torre de San Telmo. Se trata de un óleo sobre lienzo, con unas dimensiones de 47 x 67 cms, en el que se puede advertir una ligera influencia del pintor francés Joseph Vernet.

   - El veintiséis de julio de 1842, los torre-vigías de Benagalbón, El Cantal y San Telmo se dirigen al Capitán General de la región para protestar porque las tierras que tenían asignadas alrededor de cada torre habían sido reducidas de las tres fanegas que cada una disfrutaban a una fanega, exponiendo que de esos terrenos se proveían de pasto y de malezas para el consumo de los hachos de iluminación para las señales de avisos nocturnos a los destacamentos del Resguardo cuando observaban que se estaban descargando alijos los contrabandistas  que estos desembarcaran para aprovisionarse.

   Así mismo, protestaban de que se les hubiera rebajado el sueldo a dos reales y medio, lo que les dañaba en su poder adquisitivo y, por tanto, de subsistencia, por lo cual reclamaban la devolución de las tres fanegas de tierra que hasta entonces disfrutaban.

   - el tres de junio de 1844, es hallado ahogado junto a la torre un muchacho que días antes había desaparecido y al que se tenía por demente.

   - El veinte de marzo de 1846, el torre-vigía Antonio Liñán que había adquirido un terrenito junto al de la torre, solicitó al Comandante General permiso para construir una tapia entre ambos terrenos. De la misma manera, solicitó permiso para construir una vivienda.

   Finalmente, este Antonio Liñán obtiene en julio de 1875 la propiedad de la torre, en virtud de la subasta general de bienes basada en leyes de 1855 y 1856 que disponían la enajenación de bienes tanto urbanos como rústicos pertenecientes al estado y corporaciones, tanto religiosas como civiles.

   Pero pasa que al final o no llegó a hacerse con la propiedad o hubo de devolverla o el Estado volvió a hacerse con ella, pues resulta que como en 188o estaba considerada como un bien del Estado, del Ministerio de la Guerra, y a pesar de hallarse en buen estado aunque sin escalera de acceso, se pudo derribar el veinticuatro de febrero de 1889, cuando se dinamitó el cerro en el que estaba para, como dije más arriba, obtener piedra cara las obras del puerto.


Cuadro de Mariano Ramón Sánchez.

   - El veintiséis de enero de 1849, en la calera del cónsul de Gran Bretaña, aneja a la torre, se asfixiaron dos hombres y quedando un tercero en estado muy grave.

   - El ocho de febrero de 1862, fue localizado en la torre, y detenido, un ladrón que días antes había robado joyasal ciudadano Carlos Paur .

   - Esta torre dio origen a un llamado Club de los obreros de la torre de San Telmo, quienes en 1868 se adhirieron a la proclamación de la República Federal.

- El veintidós de marzo de 1871, en sus proximidades se suicidó de un tiro en la cabeza el notario Manuel Quero.

   - El veintisiete de julio de 1872, ante la amenaza de una oleada de huelgas, las autoridades ordenaron que un retén de la Guardia Civil se apostara en la torre.

   - En 1873, nuevamente la pintura vuelve a hacerse eco de la torre, al ser reflejada en un cuadro del pintor malagueño Emilio Herrera y Velasco -discípulo de la Escuela Especial de Pintura de Málaga- por encargo de Carlos Larios y del que creo que merece la pena describir, pues es una de las escasas ocasiones en que este tipo de construcciones aparecen reflejadas en la prensa independientemente de su función militar para la que fueron construidas.

   Se observa en el cuadro la playa, donde una familia se halla situada en una tienda hecha de palos, jarcias y velas, junto a la que aparece un cenachero -un vendedor ambulante de pescado ambulante-, una abuela sentada en una silla peinando a una cría que se sienta en el suelo arrimada a sus pies y completando la escena un marengo arreglando sus efectos de pesca.

   Por encima de esto, sobre el cerro, encontramos la torre de San Telmo, que domina la altura del cuadro. 

IHPMalagueñas

Málaga - 2020

miércoles, 26 de agosto de 2020

TORRE VIGÍA DE VERDIALES O DE LA REINA

 Torre vigía de Verdiales o de la Reina


Cara oeste

   Esta torre de origen nazarí, de la época de Muhammad II (1273 - 1302), se halla enclavada a 569 metros sobre el nivel del mar, en el margen derecho del río Guadalmedina. Debe ser considerada, más que como torre de vigilancia, como torre de unión entre la de la Zambra y la del Prado sin perjuicio de que pudiera servir, dado el caso como torre de vigilancia.

   Se trata de una torre una torre de planta circular y de forma cilíndrica de dos cuerpos, con un diámetro de cuatro  metros y una altura de lo que se conserva que alcanza lo cinco metros. En cuanto a su técnica constructiva, está construida a base de mampostería, dispuesta en hiladas de caliza que queda trabada con argamasa con escasa cal, conservándose en algunas parte restos del enlucido.


Cara sur

   En cuanto a los cuerpo, el inferior es macizo y el superior, a partir de los 4,75 metros de altura, que se correspondería con el habitáculo a cámara para los vigilantes, en el que aun se pueden ver algunos restos del pavimento.

   En cuanto a datos históricos que den noticia de esta torre, solo hemos hallado tres, haciendo referencia los dos primeros la época de los repartimientos del municipio malagueño tras la conquista castellana y que vienen reflejados en el Libro III de los Repartimientos de Málaga, Francisco Bejarano Robles.

   - El primero de ellos hace referencia a un Miguel Sánches Carrascoso que solicita un sitio para

   "...colmenar antiguo que dixo questa ençima de Macharabolno que tenia un moro que se dezia Aly, que dizques el mas alto do esta un alvarco que en el corriente del agua que viene del atalaya del a Reyna hazia el molino de maestre Andres, que dixo questa sin perjuyzio de terçero."


Cara este

   - La otra referencia, en el mismo Libro que la anterior, informa que

   "... Fernando de Palma pidio un sitio para colmenar a la torre de la Reyna en la vertiente de la otra sierra hazia Almoxia; diosele sin perjuyzio de terçero e con las otras condiçiones"

   - La tercera referencia a esta torre, hace referencia a los viñedos, que al igual que se ha dicho con respecto a la torre del Atabal, el dos de octubre de 1532 se cedieron terrenos en el entorno de esta torre para el cultivo de la vid, con el mismo triste destino que la anterior.

   Añadir que el viñedo era uno de los pilares de la economía de Málaga desde finales del siglo XVIII, hasta que llegó la filoxera, que lo echó todo por tierra, debiéndose esperar décadas para recuperar la calidad y fama internacional que hoy vuelve a gozar el producto de los viñedos: el vino de Málaga.

   Cerca de esta torre, a un kilómetro en dirección norte y unos doce minutos andando, se encuentra la antigua ermita de Verdiales, sede de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, cuyos límites comprenden los partidos rurales de Verdiales, Venta Larga, Jotrón y Lomillas, Humaina y una gran parte el de Roalabota, quedando la torre en la margen izquierda del llamado Camino de Pescadores siendo la torre de el límite.


Cara norte


                                                            Imagen de la base, en su lado oeste


Ermita de verdiales vista desde el sur


Imagen de Nª. Sra. de los Dolores, que se venera en al ermita

IHPMalagueñas

Málaga - 2020