Historia Provincial Malagueña

Amigos visitantes, con estas páginas que siguen pretendo dar a conocer un poco de la riquísima y variada historia del paisaje y del paisanaje de la siempre sorprendente provincia de Málaga.

Espero que les aproveche y gracias por acercarse a estas líneas.

miércoles, 6 de junio de 2018

ALGUNOS GUARDACANTONES DESAPARECIDOS DE MÁLAGA CAPITAL

   Los guardacantones han formado parte del paisaje urbano de Málaga desde hace siglos, pero debido a la actual configuración de las calles con sus aceras, hicieron inútiles estos elementos arquitectónicos, desapareciendo de las construcciones. No obstante, nuestra ciudad aun conserva un número de estos elementos. 

   Los que a continuación mostramos, son algunos de los que hubo y de los que se conservan imágenes de ellos.

Alameda Principal Nº 1


Alameda Principal Nº 14


Alameda principal Nº 26


Calle de atarazanas Nº ¿3?


Calle de San Juan de Dios nº 25


NOTA: Todas las imágenes son del Archivo Adolfo Fernández Casamayor, del Archivo de la Diputación de Málaga, excepto la cuarta que es del Archivo Fotográfico del Archivo Municipal de Málaga

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GUARDACANTONES DELA CALLE POSTIGO DE ARANCE, MÁLAGA CAPITAL.

   A continuación, mostramos algunos guardacantones que podemos encontrar en la ciudad de Málaga, algunos sencillos, otros más elaborados, otros testimoniales, pero en cualquier caso, piezas únicas de la arquitectura antigua de esta ciudad mediterránea. 

   Los que mostramos se hallan en la calle del Postigo de Arance

   Nº 2


   Nº 4


   Nº 9


   Nº 10


   Nº 12


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domingo, 3 de junio de 2018

UNA ACCIÓN DE LA GUARDIA CIVIL. CUEVAS DE SAN MARCOS. 1856

   Lunes, catorce de enero de 1856, en el camino de Antequera hacia Cuevas de San Marcos nos encontramos con Gregorio Ariza, quien venía de cerrar un trato de venta de unas tierras.

   Miraba Gregorio con preocupación el cielo, pues este se hallaba bien encapotado por unas nubes que amenzaban lluvia inminente. Si a esto le añadimos que había salido de Antequera a las cinco de la tarde, no solo le pillaría la lluvia, sino que también la oscuridad total, para la que ya faltaba poco.

   Maldiciéndose por haber salido tan tarde, -¡quien le mandaría a el ponerse a hablar mas de la cuenta con aquel conocido!-, avanzaba lentamente por el camino y, como era previsible, empezó a llover, convirtiéndose al poco rato aquella fina lluvia en un fuerte aguacero.

   Arreando al caballo y rezando para que este no tropezara en la oscuridad, avanzó lo mas deprisa que pudo, no percatándose que durante el trayecto se le cayó el saquillo de estambre  donde llevaba el dinero cobrado por la reciente venta: 15653 reales y 28 maravedíes en monedas tanto de oro como de plata.

   Por fin nuestro Gregorio llegó a Cuevas de San Marcos, a su casa, donde su mujer al verlo hecho unas sopas y reírse un poco a su costa, le trajo unas toallas y ropa seca, pasando a prepararle la cena calentita, porque aparte de venir mojado venía helado. Imagínense, lluvia, el interior de la provincia y en enero, ¡vaya combinación!



Moneda de 4 maravedíes

   Tras reponerse, fue Gregorio a coger la bolsa con el dinero para ponerla a buen reacudo y cual sería su sorpresa cuando por mas que la buscaba no la encontraba.

   -¡Ay Dios -exclamó compungido Gregorio-, con la lluvia, la noche y la carrera se me ha caído. Maldita sea, porqué me paré a hablar con aquel desconocido-

   María, la mujer de Gregorio se alarmó al ver la cara desencajada de su marido y tras preguntar comprendió la gravedad del asunto, intentando calmarlo a la vez que rezaba con devoción a la Virgen del Carmen, patrona y alcaldesa de Cuevas de San Marcos, mientras gregorio soltaba maldiciones, ayes, peticiones al Altísimo, más maldiciones y más quejidos. Aquella noche no se pudo dormir en la casa de los Ariza.

   -Tranquilo Gregorio -le dijo María-, mañana temprano sales para el cuartel de la Guardia Civil y das parte. Luego coges el caballo y deshaces el camino. Si está de Dios, encontrarás ese dinero-

   Afortunadamente, se dio la feliz circunstancia de que el Sargento Gregorio González y el Guardia de 2ª clase Salvador García Castro, Guardias Civiles, hacían la ronda esa noche y como buenos Guardias Civiles no hacían caso de las inclemencias de aquella noche de perros.

   Avanzaban por el tramo de camino que horas antes había recorrido nuestro infortunado Gregorio, acertaron a ver en al suelo algo parecido a ropa y que tras recogerlo resultó ser una saquillo de estambre con dinero, bastante dinero.

   -Vaya -dijo el Guardia de 2ª-, alguien debe estar a esta hora que no cabe en la camisa del ataque que debe haberle dado-

   Asombrados por el hallazgo y tras intercambiar unas palabras más, continuaron su camino, el cual desembocó en el cuartel de Cuevas de San Marcos, depositando el saquillo en lugar seguro con la idea de llevársela al día siguiente al alcalde del pueblo y que este averiguara quien era su dueño.

   Como ya se ha dicho, aquella noche nadie pegó ojo en casa de los Ariza y a la mañana siguiente, con el sol aun sin aparecer por la línea del horizonte, salió nuestro Gregorio aprisa al cuartel de la Guardia Civil a poner la correspondiente denuncia y para felicidad suya le informó el guardia que se hallaba en la oficina, que durante la ronda de la noche el Sargento y el Guardia la habían encontrado y depositado en ese puesto.



   Loco de contento, Gregorio Ariza describió con pelos y señales el tipo de tela del saquillo, su color y la cantidad de monedas que portaba, tras lo cual y una vez firmado el recibo correspondiente, le hizo el Guardia entrega del dinero.

   Tras poder localizar al Sargento y al Guardia que la encontraron, quiso Gregorio gratificarles con una onza de oro a cada uno, onzas que los Guardias, amablemente, rechazaron, aduciendo que solo habían cumplido con el deber y que como Guardias Civiles no podían aceptar el regalo.

   Este suceso, no se sabe bien como, llegó a oídos de la prensa y a través de esta a los del Gobierno, quien tras las correspondientes deliberaciones y emocionado por el ejemplar comportamiento de estos dos servidores de la Ley y del Pueblo, determinó por Real orden  condecorarlos y hacer una mención especial del suceso y de sus nombres con la firma de S. M. la Reina Isabel II en la Gaceta de Madrid. 

   Hacer mención que Gregorio González era Sargento 1º graduado y Comandante del puesto de Cuevas de San Marcos. El Guardia de 2ª clase Salvador García de Castro, también lo era de dicho puesto.

   Lema de la Guardia Civil: El Honor es mi Divisa

FUENTE: Gaceta de Madrid, 24-1-1856, p. 1

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viernes, 1 de junio de 2018

BELLAS ESQUINAS EN LA CALLE DE PANADEROS, DE MÁLAGA.

   A la calle de Panaderos de Málaga dan cinco edificios que aun presentan en sus esquinas guardacantones y pilares de ángulo, y que al día de hoy gozan tanto de buena salud como de buena presencia. Se localizan en los siguientes puntos:

1- Calle de Panaderos esquina sureste con la calle de Pastora. 

   Se trata de un edificio del siglo XVIII y remodelado en el XIX, que responde al estilo denominado Decimonónico Burgués Malagueño. Es un pilar de ángulo rematado por decoración floral.


2- Calle de Panaderos esquina suroeste con la calle de Pastora. 

   Se trata de un edificio del siglo XVIII, remodelado en el XIX, y de inspiración neoclásica italiana, tomando como modelo, probablemente, el edificio de la Aduana, actual Museo de Málaga. Presenta otro guardacantón en la esquina que hace el edificio con la Alameda principal.


3- Calle de Panaderos esquina noroeste con la calle de Pastora. Es un pilar de ángulo. 

   Se trata de un edificio levantado de nueva planta en el solar que ocupaba uno de, probablemente, el siglo XVIII o XIX, aunque ha mantenido cierto estilo malagueño, como son los balcones.


4- Calle de Panaderos esquina noreste con la calle Torregorda. 

   Edifico que ocupa la finca nº 12 de la calle de Panaderos y el nº 3 de la calle de Torregorda. Se trata de un inmueble de estilo barroco, de fines del siglo XVII, conservando bastante bien la rejería, que data del siglo XVIII.

   Se puede leer un artículo muy interesante sobre la historia de este edificio en la siguiente dirección:

 http://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2010/06/28/vida-narrada-fachada/350028.html


5- Calle de Panaderos esquina sur con la calle Puerta del Mar. Es un pilar de ángulo rematado por decoración floral.

   Se trata de un edificio del siglo XVIII, que fue ampliado en el XIX y rehabilitado en el XX. Responde al estilo denominado Decimonónico Burgués Malagueño.  


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jueves, 31 de mayo de 2018

GUARDACANTONES DEL EDIFICIO DE LA ALAMEDA DE COLÓN, Nº 7. MÁLAGA CAPITAL.

   Con fachada principal orientada al oeste, Alameda de Colón, y fachada trasera orientada al este, calle de San Lorenzo, se haya un edificio de tono rojizo, de ladrillo visto, cuyos laterales son la calle de Vendeja por el norte y la calle de Casas de Campo por el sur.


   Aunque no tenemos los datos necesarios para dar una detallada descripción de el, si podemos decir que habida cuenta su estilo arquitectónico y su vecindad con el edificio número 5 que se trata de una obra de mediados del pasado siglo XIX, de 1864, para uso de la pujante burguesía malagueña y cuyo arquitecto fue Diego Clavero y Zafra. Desgraciadamente no hemos sido capaces de encontrar más información sobre este edificio, la cual no dudamos que la haya.



   Actualmente, tras haber sido restaurado, está ocupado por oficinas y viviendas, algunas de ellas con destino de alojamiento turístico,  y sus bajos por bares y restaurantes, de modo que esta actividad permitirá que forme parte durante mucho tiempo mas del cada día más escaso patrimonio arquitectónico e histórico-artístico de esta ciudad mediterránea.



   Lo que nos parece inconcebible y, desde luego, poco sensato, es que tanto este edificio como su vecino del Nº 5 no estén incluidos en el catálogo de edificios protegidos de la ciudad de Málaga, privándoles así de una figura jurídica que preservaría su estructura y garantizaría su futuro.



   A continuación, mostramos los cuatro sencillo y austeros guardacantones que protegen las cuatro esquinas del edificio.






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GUARDACANTONES SENCILLOS EN EL BARRIO DE LA TRINIDAD. MÁLAGA CAPITAL

   Barrio de la Trinidad

   Calle Empedrada, 2


   Calle Empedrada, 3

   
   Calle Empedrada, 19, 21 y 23


   Calle Empedrada, 1 y 2 esquina calle de la Jara


   Calle de la Jara, 1


   Calle de la Jara, 2


   Calle Yedra esquina calle Carril


   Calle Yedra, 2

   

   
   Calle de Zamorano, 67 esquina calle Carril



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GUARDACANTONES DEL EDIFICIO DE LA ALAMEDA DE COLÓN, Nº 5. MÁLAGA CAPITAL.

   En la malacitana Alameda de Colón, en su acera oriental, encontramos que el solar Nº 5 está ocupado por un edificio de color rojizo, de ladrillo visto, construido a mediados del pasado siglo XIX, propio del estilo y usos de la burguesía malagueña de entonces y que su estado de abandono hizo temer por su permanencia.

   La fachada principal mira hacia el oeste, Alameda de Colón, la trasera al este, calle de San Lorenzo, el lateral sur da a la calle de Vendeja y el lateral norte a la calle de Trinidad Grund.


   Según pudimos leer en el periódico SUR, en un número del pasado noviembre de 2017, dicho inmueble había sido adquirido por una familia malagueña para convertirlo en un hotel de cuatro estrellas y una cincuentena de habitaciones, un par de suites en la planta superior y un restaurante en la planta baja, manteniendo, desde luego, el aspecto original del edificio, con lo cual se ponía nuevamente en valor.


   Se trata de un edificio que se levantó en los terrenos que se ganaron al mar a fines de la decimooctava centuria, cuando el antiguo castillo de San Lorenzo perdió su valor defensivo y fue demolido, dando paso, entre otras cosas a la aparición de la alameda Principal.


   La solicitud de permiso para realizar las obras la llevó a efecto Ana Sánchez de Quirós y de la Hinojosa el veintidós de abril de 1861, siendo encargado al arquitecto Cirilo Salinas, que era el arquitecto municipal.

   Posteriormente, ya a principios del siglo XX, el edificio pasó a convertirse en almacén de pasas, propiedad de José Sánchez Huelin y que tras la Guerra Civil fue adquirido por un valenciano comerciante de patatas. Este valenciano lo vendió a la familia González Ramos y estos, por fin, a sus actuales propietarios, los Hidalgo.

   A continuación, ofrecemos unas imágenes de los sencillos y austeros guardacantones que protegen sus cuatro esquinas.








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