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IHPMALAGUEÑAS
MÁLAGA - 2026
Laura García Hoppe fue una pintora y escritora española, nacida en la ciudad de Málaga el veintiuno de agosto de 1853, hija del matrimonio formado por Josefa Hoppe Rute y Laureano García Fiel. Su partida de nacimiento está registrada con el número 2238 del Libro 20 de Nacimientos del Archivo Municipal de Málaga.
En dicha partida se dice que nació a la una menos cuarto de la madrugada y que fue bautizada el siguiente veintiséis de agosto en la parroquia de Santiago, con el nombre de Laura Joaquina Josefa. Vivía la familia en la calle de Mariblanca.
Emparentó con la familia Giner de los Ríos al contraer matrimonio en Guadalajara, en 1884, con Hermenegildo Giner de los Ríos, con quien tuvo dos hijos, Gloria y Bernardo.
Aparte de su actividad artística, fue defensora del derecho de las mujeres al sufragio y estuvo muy relacionada con la Institución Libre de Enseñanza.
No voy a hacer una biografía de esta insigne malagueña, pues ya hay suficientes trabajos que de ella hablan y, además, mucho mejor documentados y escritos de lo que lo pudiera hacer yo.
Lo que pretendo en este trabajo es mostrar algunas de sus obras, tanto literarias como pictóricas, las cuales, por cierto, estas últimas las firmaba como Laura García Giner.
Por lo que se refiere a las obras literarias, tengo conocimiento de que escribió las siguientes:
- La samaritana (1902), novela bastante popular en su momento y que apareció primero en una colección de carácter popular llamada Diamante y, posteriormente en entrega periódica y como folletín en el diario portugués Correio da Noite.
El la página 416 de la publicación La Esquella de la Torratxa del veintisiete de junio de 1902, se puede leer la siguiente crítica acerca de esta novela:
LA SAMARITANA, novela original por LAURA GARCÍA DE GINER. Forma el tomo 82 de la popular colección Diamante, y constituye una novela genuinamente andaluza palpitante de vida y en extremo interesante.
Tanto es así, que una vez se ha
tomado el libro no se deja hasta la final, encontrándose el lector muy bien
dentro de ese ambiente simpático y atractivo, y siguiendo las peripecias de la
acción informadas en el más espontánea naturalidad.
No conocíamos el nombre
literario de Dª Laura García de Giner, y nos ha sorprendido agradablemente que
de las delicadas manos de una señora haya salido una obra tan bien pensada,
como notablemente escrita.
| Anuncio de la novela aparecido en la página 15 del periódico La Esquella de la Toratxa, del veinte de junio de 1902. |
Al final de este escrito, se pone una crítica literaria de este libro aparecida en un periódico.
-
Valentina (1904), que la he encontrado por primera vez publicitada en la publicación
La Esquella de la Torratxa, en la página 207 de su número del veinticinco de
marzo de 1904, siendo el tomo 90 de la colección Diamante, un libro de más de
240 en 8º
- Retrato de niña (1868),
- La niña de las cerezas (1894), con la que ganó dos medallas y una mención especial. Este año, Laura ganó dos medallas en exposiciones en Málaga. La prensa dio cuenta de ello:
Según nos escriben de Málaga, en la Exposición de Bellas Artes de dicha ciudad acaba de ser premiada la señora doña Laura García de Giner, con dos segundas medallas de plata en las secciones de Pintura y Dibujo, por una figura al óleo y otra al pastel, respectivamente.
(Texto tomado del periódico El Liberal, en la página 3 de su edición del trece de septiembre de 1894)
- Dama del tiempo de Luis XV (1894), realizada al pastel,
- Mandolinata (1894), realizada al óleo.
Ambas obras las expuso en la Exposición de Bellas Artes de Alicante, en junio de 1894.
(Periódico El Imparcial, 26-7-1894, p. 1)
- La vuelta del campo (1896) Este título aparece referido en la página 11 de la revista El Ateneo, en su edición del veinte de abril de 1896.
- Paisaje (1898),
- El tamborilero (1898), probablemente el título sea El tambor del Brunch, si hacemos caso a la noticia aparecida en la revista El Gato negro. Semanario ilustrado, en la página 4 de su edición del siete de enero de 1899.
Ambas presentadas en la Tercera Exposición Femenina en la barcelonesa Sala Parés, en 1898,
- Gladiador muerto, 1899
Imagen tomada de https://conchamayordomo.com/2021/06/05/laura-garcia-de-giner/ |
- Conjunto de flores,
- Paisaje,
presentadas en la misma sala antes mencionada en el año de 1899.
- Consolando a la viuda,
Imagen sacada de una página de Facebook |
- Fidelidad, 1906,
- El mejor adorno, (1903)
| Imagen tomada del Almanach de La Esquella de la Torratxa para el año de 1903, p. 112. |
Falleció en la ciudad de Nueva York el año de 1946, donde residía en casa de su hija Gloria desde que se exilió de España tras la Guerra Civil.
___________________________________
Crítica literaria sobre el libro La Samaritana, firmada por el catedrático de derecho mercantil de universidad, Lorenzo Benito y Endara:
“La Samaritana”, de D.ª Laura García de Giner, es una novelita corta publicada en la Colección Diamante, del inteligente editor D. Antonio López.
De género muy distinto del de la novela de Martínez Ruiz es, sin
embargo, muy digna de ser conocida y apreciada por cuantos pretendan
seguir de cerca las manifestaciones de
nuestra vida literaria contemporánea.
No hay en ella cuestión ni problema de actualidad, no hay más que la
cuestión eterna, la que interesa en todos los tiempos y en todos los lugares:
la cuestión del amor, la que mejor puede tratar una mujer.
La novela se desarrolla en Andalucía y la autora es andaluza. El asunto
se siente allí con más vehemencia, con más pasión, con más fuego que en el
resto de la Península, por eso es perfectamente lógico que aquella alma virgen
de una niña, “La Samaritana” que tiene un corazón inmenso cuando se da cuenta
de que su felicidad solo es posible mediante
la infelicidad de su protectora, se suicida arrojándose al río.
La figura de esta niña-mujer, de origen misteriosos, que habiendo de ser
fabulosamente rica, queda de la noche a la mañana huérfana y en la miseria y
sintiendo las consecuencias de los odios de que era objeto el judío usurero que
la sirve de padre, es bellísima y está magistralmente trazada. Quizás lo único
falso de las páginas de su breve existencia sea el capítulo de su muerte.
Aquel resurgir a la vida para despedirse de Pepe Rafael y exigirle que
se case con Dolores, si resulta propio de un temperamento como el de La
Samaritana, dadas las condiciones en que ésta busca la muerte, algo
artificioso, que puede dispensarse, sin embargo, en gracia a la delicadeza del
sentimiento que lo ha inspirado y a lo bien descrito que está.
El protagonista, Pepe Rafael, causa inconsciente de las dos catástrofes,
pues la resolución de Dolores es un suicidio, en otra forma que el de La Samaritana,
pero suicidio al fin, es un tipo delicadamente dibujado y muy interesante. Y en
medio de la lucha de pasiones, que da un tinte altamente dramático a la novela,
se respira un ambiente tal de placidez que parece reflejo del espíritu de su
autora, espíritu creado en el tranquilo hogar de una familia modelo dirigida
por una persona de las extraordinarias condiciones de inteligencia y de
carácter que adornan al sabio maestro D. Hermenegildo Giner de los Ríos.
Y no creo ofender a la autora si digo lo que
pienso acerca del particular y es que el éxito de su libro se debe no solo a su
talento natura, sino a la dirección del que con ella comparte las amarguras y bienandanzas de esta
vida, que a otras muchas condiciones reúne la de ser uno de nuestros mejores
literatos.
Periódico La Publicidad, lunes siete de julio
de 1902, página 1.
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Crítica literaria sobre el libro Valentina, firmada por el catedrático de derecho mercantil de universidad, Lorenzo Benito y Endara:
“Valentina” Es la segunda novela de doña
Laura García de Giner, publicada en la Colección Diamante, que con tanto
acierto dirige el inteligente editor D. Antonio López.
“Valentina es hermana y hermana mayor de “La
Samaritana”, de que ya tienen conocimiento mis lectores; pero a pesar de ser
ambas hijas de una misma madre, difieren
la una de la otra de un modo extarordinario.
Mientras “La Samaritana” es una novela que
pudiera decirse de psicología femenina, perfectamente sentoda y que encaja
dentro de los moldes de la novela moderna, “Valentna” es una novela de acción y
de intriga, de corte antiguo, que parece producida en el periodo romántoco de
nuestra literatura, en el que lo emocional había de prevalecer sobre lo
natural.
Y como en realidad la novela se escribió
hace ya algunos años, no tantos, sin embargo, que pueda pertenecer a la época
del romanticismo, pero en el que subssistía el gusto por esta clase de novelas,
la señora de Giner de los Ríos hizo en su tiempo, y con arreglo a él hay que
juzgarla, labor meritísima por cuanto llenna por completo “Valentina” las
exigencias del género literario al que pertenece.
Escrita además para servir de folletín en un
periódico de provincias, es indudable que se acomoda a lo que esta clase de
publicaciones requiere, debiendo añadir que su estilo es más cuidado, pulcro y
literario del que suele ser costumbre en obras folletinescas.
Claro es que siendo así, “Vaentina” no viene
a aumentar el renombre literario que adquirió su autora con la publicación de “La
Samaritana”; pero si viene a demostrar que el gusto y las aficiones literarias
de la señora de Giner tienen en ella verdadero arraigo, y además, y esto es
esistencialismo, que el trascurso del tiempo perfecciona sus condiciones de
aptitud para el cultivo de la novela, cosa tanto más de estimar cuanto que en
España no es muy larga la lista de los buenos novelistas, entre los cuales
tiene derecho a figurar esta distinguida escritora.
Periódico La
Publicidad, sábado, seis de agosto de 1904, página 1.
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Málaga - 2026
«A la muerte de doña Rosa Galvez, insigne y sola Española,
Poetisa del tiempo presente»
«A llanto y dolor nos mueve
La muerte de aquella sola
Discreta Musa española
Que valia por las nueve»
Aparecido en el periódico Diario de Madrid, en la primera página de su edición del catorce de octubre de 1806.
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Buscando en internet, he encontrado la siguiente información sobre esta mujer, y es la siguiente:
Nació en la ciudad de Antequera, sobre 1520, en una familia noble e intelectual, hija de Juan Trillo y Leonor Alarcón.
Por su posición, fue de esas mujeres que en la Antequera de entonces pudieron recibir estudios, gracias a los cuales dominaba el latín y el griego y era poseedora de una importante formación humanística, desarrollando un espíritu creativo e intelectual que posiblemente fue lo que la inclinó en su juventud a tomar los hábitos, lo que se vio frustrado por los planes de sus padres, que no eran otros que casarla con Pedro de Ocón, caballero de la misma ciudad.
Con dicho Pedro, tuvo varios hijos, de entre los que destacamos a Juan de Ocón y Trillo, quien fue catedrático y oidor de la Real Chancillería de Granada.
Lamentablemente, no se conserva nada de su obra literaria, aunque ello no ha sido óbice para que fuera representante de la literatura y la cultura renacentista antequerana femenina. Parte de lo que se sabe de ella, procede de un libro escrito por Juan Pérez de Moya y publicado en Madrid 1583
Tiene dedicada una calle en su ciudad de Antequera.
A continuación, transcribo lo que de ella se dice en el libro antes citado (2). Se transcribe al uso lingüístico de hoy, añadiendo algunas cosas y quitando otras:
Doña Catalina de Trillo natural de Antequera mujer de Ilustre sangre de aquella ciudad, siendo niña le dio con tanto cuidado a estudiar, en breve tiempo salió con las lenguas Latina y Griega, con intento de ser monja. Pero siendo la voluntad de sus padres otra, la casaron con un don Pedro de Ocón, caballero principal de su ciudad, descendiente de don Pero González de Ocón, caballero de la Orden de la Banda, que por su valor, mereció por renombre el Bueno, primero Regidor, y uno de los principales conquistadores que se hallaron en la conquista de Antequera, con el Infante don Fernando, como consta por escrituras de los repartimientos de las tierras que entre los conquistadores se hicieron.
Tuvo doña Catalina de este matrimonio tres hijos, y una hija: de los cuales murió el mayor, y a poco tiempo después le llevó Dios el marido, quedando ella moza de hasta 20 años.
Y aunque después de viuda, por su extremada virtud y recogimiento y saber, y nobleza de linaje, fue muy pedida en casamiento de muchos caballeros, los más ricos de su ciudad, no quiso segundar el matrimonio.
Perseverando en su recocida viudez, le llevó Dios otro hijo y a la hija, quedándole solo uno, nombrado don luan Ocon y Trillo, [al] cual, como [mujer] sabia, procuró instruirlo de fuerte, para que también fuese sabio.
Y aunque muy querido por no tener otro, no emperezó de despojarse de su dulce compañía enviándolo a Salamanca, en donde le tuvo hasta recibir el primer grado en Derecho.
Y de aquí le hizo volver a Antequera, en donde pasó con gran recogimiento y cuidado cinco años, al cabo de los cuales, le mando pretender el Colegio Imperial de Granada. Opúsose a él, llevándolo de primera oposición a muchos opositores que otras veces le habían perdido, y de tres prebendas que se proveyeron, le dieron la primera, y la antigüedad de ellas, con una cátedra de Leyes, que a la sazón estaba vaca en aquella Universidad
Y así mismo, usó mucho tiempo uno de los oficios de Alcalde de los hijosdalgo de aquella Real Chancillería.
No contenta con ello la cuidadosa madre. procurando el acrecentamiento del hijo, quiso que volviese a Salamanca, y en ella pretendiese el [acceso al] celebérrimo Colegio de San Bartolomé, que por su antigüedad y autoridad mereció renombre de mayor. [Al] cual [accedieron] también de primera oposición muchos y muy grandes letrados.
Luego, en muy breve tiempo, entro en el riguroso examen de Licencias y fue aprova do en él con grande aplauso, y nombre por todo el Claustro de aquella florentísima universidad.
Τras esto fue opositor en la facultad de Cánones, en la cual llevó Cátedra a otros ocho opositores con CXVI votos de exceso, cerca de las vacaciones, tiempo en que hay pocos estudiantes en las Universidades.
La cual [Cátedra] al presente lee, con gran utilidad de los oyentes. Y su prudente madre vive dando ejemplo de gran doctrina a las matronas de su pueblo.
Notas:
1- Lo que aparece entre corchetes ha sido añadido o modificado por el transcriptor para mejor comprensión del texto.
2- Para un estudio serio de esta mujer, ver Doña Catalina de Trillo: fin de una fama. Juan Javier Moreau Cueto. Universidad de Málaga, 2009. https://share.google/8j8PMcWOQIzzw5YOP
2-
Varia historia de Sanctas e illustres mujeres en todo genero de virtudes.
Recopilado de varios autores, por el Bachiller Juan Pérez de Moya, natural de
la villa de Sant Estevan del Puerto, ps. 308 v, 309r y 309v. Madrid, 1583.
Si nos acercamos al santuario de Nuestra Señora de la Victoria, patrona de la ciudad de Málaga, y nos acercamos a su torre, por medio de una pequeña puerta podemos acceder a ella, la cual nos depara dos sorpresas.
Una es el camarín de la Virgen, situado en la segunda planta de la torre, un derroche de arte barroco por medio del cual se eleva a la Virgen a un estadio superior que trasciendo lo humano para entroncarla con lo divino, pues recordemos -los creyentes, claro- que de ser una simple mortal destinada a ser una madre cualquiera, fue designada por el Padre para ser la madre del redentor del mundo, para ser la madre de Jesucristo.
No vamos a entrar en cuestiones de creencias, cada uno tiene las suyas.
El objeto de este artículo es solo poner unas fotos de lo que hay en la planta baja de la torre y que no es sino que un cripta construida en el siglo XVIII, el lugar donde debían ser enterrados los condes de Buenavista que erigieron el lugar y sus sucesivos descendientes. Lo que ocurre es que una cosa es lo que proponemos y otra lo que acaba sucediendo, pues aquellos condes no están enterrados aquí, ni sus descendientes.
Según se puede leer en diferentes sitios, se trata un mausoleo barroco -algunos lo califican de enigmático-, en el que sus negras paredes están profusamente decoradas a base de esqueletos, calaveras, relojes de arena, espejos y guadañas, símbolos del memento mori, símbolos de la muerte, que nos alcanzará a todos y que nos recuerda que, en el fondo, no somos nada, que del polvo venimos y que a él volveremos.
Pero eso, francamente, me importa bien poco. Lo que me importa es cripta en sí, y como no tengo dotes descriptivas que entusiasmen, pues mejor unas fotos, que hablarán mucho mejor que yo. Espero que gusten y animen a visitar el sitio.
Ahora, una cosa: si veis la cripta, es inexcusable que subáis al camarín. Si no, vuestra visita se habrá quedado huérfana.
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Málaga - 2026
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| Portada de la edición de 1806 |
Natural de Málaga. Debió nacer en la primera década del siglo XVII, pues según se afirma en algún documento, falleció a una edad muy avanzada.
Ingresó en la Orden de San Francisco, estando vinculado al cisma del franciscanismo descalzo ortodoxo en el año 1623, año en el que profesó, y tras desempeñar diferentes puestos, entre ellos el de prior del convento de Málaga. Obtuvo el nombramiento de comisario general de Tierra Santa y guardián del convento de Belén, realizando una gran labor, que se saldó con buenos frutos. Debió permanecer allí, según alguna información, por un espacio de siete años, al cab de los cuales retornó a España.
Fruto de su experiencia, viajes y observación, a su regreso escribió una obra llamada El devoto peregrino. Viaje de Tierra Santa, dado a la imprenta en 1654 y dedicada al rey Felipe IV. Tuvo posteriormente bastantes ediciones más: 1655, 1656, 1660, 1663, 1664, 1665, 1666, 1700, 1705, 1710, 1719, 1722, 1730, 1737, 1742, 1755, 1758, 1759, 1760, 1769, 1781, 1806, 1850 y 1864.
En el libro, proponía al viajero la forma más rápida y directa de llegar a su destino a través de los puertos que tenían mayor volumen de tráfico con Tierra Santa: Venecia, Marsella, Livorno, Mesina, Malta y otros, a los que para acceder lo más cómodo era hacerlo embarcando primero en puertos españoles, como hizo él mismo, quien habiendo iniciado su peregrinación en Granada el 11 de julio de 1626, se encaminó a Valencia, donde embarcó se embarcó en una falúa que lo llevó a Vinaroz y de ahí a Barcelona, embarcando a los quince días en una de las galeras del conde de Monterrey.
Una vez en España, el rey Felipe IV le nombró primero su capellán y poco después le nombró por su confesor y el de sus hijas.
Falleció, probablemente en Madrid, en 1668, aunque otras fuentes afirman que fue en 1699.
El libro escrito por fray Antonio se convertiría en la guía obligatoria de Tierra Santa para los cristianos de lengua española. Inspiró a más de uno a realizar la peregrinación a Tierra Santa, pudiendo citar de entre esos al sacerdote y poeta Jacinto Verdaguer, quien estuvo allí y escribió su viaje, comenzando su narración diciendo que su madre "...era muy afecta a leer El devoto Peregrino del P. Castillo."
Galería literaria malagueña, p. 134. Narciso Díaz de Escovar. Málaga, 1898
https://www.bibliotecaofmsantiago.es/gl/noticia/obra-do-mes-de-febreiro-2024-o-devoto-peregrino-en-terra-santa-1666.htm
https://www.magdala.org/es/journal/historia-antonio-del-castillo-y-el-castillo-de-magdalo
Arte en los confines del imperio. Visiones hispánicas de otros mundos, p.68. Luis Arciniega. Castellón 2011.
https://bibliotequesbh.uab.cat/bicore/publiques/obra.php?bicoreid=202
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| Portada de la edición de 1654 |
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Málaga - 2026
Nació Antonio María en la ciudad de Granada el quince de mayo de 1799, siendo bautizado por fray Manuel Bueno en la iglesia parroquial de San Matías el siguiente día dieciocho. Fueron sus padres Mariano José y María Josefa.
https://www.senado.es/cgi-bin/verdocweb?tipo_bd=HI20&PWIndice=4&Signatura=HIS-0024-08&Contenido=3
De sus primeros años no sé nada aparte de que se dedicaba al comercio
con América, y no será hasta la década de 1830 que encuentre noticias más
extensas de su actividad comercial. Efectivamente, durante esta década es
cuando se hace con la propiedad de dos de los conventos desamortizados en la
ciudad de Málaga: el de las Agustinas Descalzas, y su iglesia, situado en la Plaza
de la Constitución, y el de San Francisco, que se hallaba entre el río
Guadalmedina y la calle de Carretería.
En el solar resultante de la demolición del primero, construyó un pasaje
comercial y una serie de edificios de viviendas dispuestos en forma de cruz,
con una calle de esta a oeste y otra de norte a sur, con una placita en el
centro. Al pasaje se le puso por nombre el de Álvarez aunque al instalarse en
uno de los locales el Café de Chinitas, pasó a tener desde entonces este
nombre.
Por lo que al solar resultante de la demolición del segundo, en el
construyó una serie de edificios, unos
baños, llamados primero de Álvarez y posteriormente de Las Delicias,
una plaza de toros con capacidad para diez mil personas -ambos inaugurados en
1842-, la sede del Liceo artístico, científico y literario y su residencia, a
la que la dotó con un jardín.
Los baños ocuparon una parte importante de la huerta del convento y era un
local amplio y
“...está compuesto de un salon de decanso
á la entrada de forma cuadrada, muy capaz, con puerta en frente á la de la
entrada al jardín ó mejor di cho á la parte de huerta que queda. En el centro
de este salon hay un bonito templete formado por columnas de mármol blanco, y
encierra una taza de mármol rojo, que tiene un saltador. A uno y otro lado está
cerrada por tresarcadas sostenidas por columnas que comunican á dos rectángulos
perfectos donde están los cuartos de baños. Estos son bastante bonitos y las tinas
de mármol. El centro de cada rectángulo es un pequeño jardin. El agua es muy
buena considerada como para baños dulces, y como tal deben preferirse. La
temporada en que se halla abierto el establecimiento es desde primero de Junio
al treinta y uno de Setiembre.
El servicio es bastante bueno pero le falta
mucho para llegar al que debe haber para una sociedad de buen tono como sucede
en Madrid y Barcelona, no siendo tan exigentes para desear el que se da en
Paris ó Londres. Los precios son bastante módicos.”
Estos baños fueron visitados por Isabel II cuando esta estuvo de visita
en la ciudad en 1862.
“...es una de las mejores de España, por
su solidez y estension, pues puede contener cómodamente diez mil personas.
Ocupa parte de la huerta que perteneció al convento de S. Francisco, y por
consiguiente está lindando con los baños de las Delicias y con el Liceo; debe
ser objeto de la curiosidad del viagero. En el año sedan muy pocas corridas, y
estas suelen no llenar todas las exigencias de los buenos aficionados.”
En el primer cartel, se podía leer
“…habiéndose obtenido el correspondiente
permiso para ejecutar diez vistas de toros de muerte anuales, se abrirá por
primera vez para que, en las tardes del 14, 15 y 16 de agosto del presente año
de 1840, si el tiempo lo permite, se verifiquen tres de las dichas funciones.”
El Liceo ocupaba la planta baja de la residencia, una zona amplia,
“...adornado elegantemente; está
precedido de un lindo saloncito de descanso; y el teatro colocado al final del
salón, es de muy buen gusto. Además, y antes del descanso, hay una sala tocador
para señoras, un salón para el ambigú, biblioteca, la secretaría, guarda-ropas
y otras oficinas.”
El año de 1864, decidió echar abajo la plaza de toros y edificar más
viviendas, que crearon una calle, llamada, como no podía ser de otra manera,
calle de Álvarez. La de al lado se llamó de Purificación, como su segunda mujer.
Así mismo, adquirió el solar que ocupaba la cárcel en la plaza de la Constitución.,
demoliéndola y edificando unos edificios con un pasaje entre ambos, llamado Pasaje
Heredia, existente en la actualidad, como los edificios.
El cuatro de abril de 1851, presentó al Ayuntamiento un proyecto para la
construcción de un teatro con capacidad para dos mil personas, el cual pensaba
levantar, igual que los edificios, en la Plaza de la Constitución.
Consecuente con sus negocios inmobiliarios, fue director de la sociedad
local de seguros mutuos de incendios de edificios.
Aparte de los negocios inmobiliarios, se hizo, a través de influencias, con
el abastecimiento al presidio de Melilla y los Peñones, negocio que en realidad
fue el primero que se sepa en el que anduvo metido nuestro hombre, solo que los
anteriormente citados tienen más trascendencia por lo que supuso para la ciudad.
Por este contrato, se comprometía a abastecer a los llamados presidios menores
víveres y toda clase de suministros para las guarniciones y presos que en ellos
se encontraban
Precisamente, a raíz de este negocio, sufrió un naufragio y un secuestro
por parte de los moros.
Pues resulta que el veintiocho de octubre de 1836, nuestro Antonio María
embarcó junto a otras doce personas, entre marineros y pasaje, entre ellos una
mujer, en un falucho de nombre Caimán, con destino al presidio de Melilla.
Llevaba el dicho barco una carga de víveres y bastimentos a dicho presidio,
siendo una navegación buena y tranquila hasta que al atardecer del día siguiente,
cuando ya se divisaba la costa marroquí, resultó que tuvo la mala fortuna de
encallar en un banco de arena, dañando el barco, el cual ya debía estar en
malas condiciones, pues empezó a inundarse.
Esta situación creó alarma entre la tripulación y entre la confusión, bajó
nuestro hombre a la cámara al objeto de cofre un cofre donde guardaba dos mil
duros, tanto en oro como en plata, y cuando ya estaba en cubierta para saltar a
la lancha, resultó que el oleaje tumbó el barco, con la mala pata de que
Antonio María fue golpeado en la cabeza, perdiendo el sentido y tragando
bastante agua.
Cuando recuperó el sentido, ya habían llegado a la costa, donde tras un
largo recorrido alcanzaron a llegar a una aldea, en la que pidieron socorro.
Los aldeanos, viendo en el estado en que llegaron, les proporcionaron comida
y agua, pero tras arrebatarles cuanto llevaban los recluyeron en una casa, para
poco después llevarlos a una aldea cerca de donde naufragaron llamada Zama,
siendo encerrados en un establo, quedando prisioneros, diciéndoles que si
querían recuperar la libertad, tenían que pagar un rescate.
Antonio María consiguió enviar recado a Félix Dole, su agente en la
plaza de Melilla, quien tras hablar con el gobernador de la plaza, Rafael
Delgado y Moreno, consiguió que este le autorizara a pagar el rescate, a la vez
que le mandaba un escrito en el que le notificaba que
S. D. A. M. Az.
Me es muy grato poder anunciar a Vs. que
salen las Lanchas en su busca, con el dinero necesario, y las precauciones
precisas, sin embargo de las cuales quedo con el mayor cuidado, pr. el Carácter
de los fronterizos, hasta qe. les
tenga a Vs. en
seguridad en esta Plaza, como anelo de corazón. Hemos tomado cuantas medidas
creemos oportunas, pero a ellas debe Vs. ¿? La prevención
y esfuerzo qe.
permitan su situación pa. el buen
resultado, pues qe. no tenemos
buenas Lanchas.
Hasta la vista qe. anelo,
desea a V. y compañeros la posible tranquilidad su afecto S. S. q. S. M. B.
R. Delgado
Tras el consabido regateo con los moros, al final se convino en pagar
un rescate, que según una versión fue de
mil duros, la mitad en oro y la mitad en plata.
Pero cuando ya se las prometían felices, resultó que el jefe de la aldea
dijo que de oro nada, que en plata, provocando la ira de Antonio María, creándose
una situación muy tensa en tato se esperaban los quinientos duros en plata,
pero dijo el jefe que hasta que no llegasen esos quinientos duros, dos de los
rehenes se quedaban allí en prenda. De modo que los restantes fueron embarcados
en un falucho y conducidos a Melilla, donde fueron recibidos con alegría, con
repique de campanas y disparos de cañón.
El dinero restante fue llevado a la aldea y los dos rehenes pudieron llegar
sanos y salvos a Melilla.
Según otra versión, y esta, a mi entender, es la fiable, se afirma que
el rescate de Antonio María y el de los demás le supuso un desembolso de trece
mil duros según aparece reflejado en su testamento, otorgado el once de octubre
de 1870
“...quedando cautivos y perdiendo mas de
trece mil duros, incluso el rescate de toda la tripulación, que pagué por
caridad...”
Esta aventura la plasmó Antonio María en un opúsculo titulado Mi
naufragio, el cual mandó a la imprenta en 1858, en el cual añadió unas
páginas en las que narraba la muerte de su hijo Antonio, el habido con su
primera mujer, a quien su padre, en su afán de proporcionarle una educación lo más
amplia posible, decidió en 1854 mandarlo a estudiar a Alemania, de modo que se
embarcó en la goleta Acys, que hacía la travesía Málaga-Hamburgo, pero
con la mala fortuna que hallándose ya en el estuario del río Elba, se desató
una tormenta que el barco se fue a pique, naufragó, llevándose por delante las
vidas de unas cuantas personas, entre ellas Antoñito.
Esta desgracia la relata, como si de una carta a un amigo fuese, de la forma siguiente:
Querido amigo: otros acontecimientos desgraciados como los que te llevo reflejados, me hacen tomar la pluma para que el débil bosquejo de mis sufrimientos que dedico á tu memoria no quede en parte alguna incompleto. Escrito estaba en el libro del destino, que un Antonio María Álvarez había de se víctima del elemento que tan contrario se me ha mostrado siempre.
Un hijo querido, en todo el vigor de su juventud, al ir á continuar sus estudios en Alemania, sufrió la muerte horrorosa cuyo pormenor verás en el adjunto certificado. Dice así:
El lunes 3 de Noviembre de 1854, delante de mi, Eduardo Schramm, notario jurado y público, doctor en derecho de Hamburgo, y de los testigos que firman abajo, Federico Eodoro Prohm y Adolfo Ritte vecinos de esta ciudad, en mi estudio número 46, Hermannstrasse en Hamburgo, ciudad libre y hanseática, compareció el capitán Carlos Gustavo Osterstrom que mandaba la goleta Sueca Acys, cuyo destino era ir de Málaga á Hamburgo, y que durante este viaje naufragó en Wittsaud en la embocadura del río Elva. El compareciente capitán Carlos Gustavo Osterstrom, ha hecho delante de mi la declaración siguiente, con promesa de prestar juramento sobre la veracidad de la deposición de que se trata, en todo tiempo y cuando se le pida.
Declara dicho capitán haber salido de Málaga el veintinueve de setiembre de este año á bordo del Schooner Sueco Acys, mandado por él y con dirección á Hamburgo, teniendo un cargamento de frutas, con una pequeña cantidad de aceite y de vino.
Además, estaba á bordo como pasajero el joven español llamado Antonio Álvarez, de edad de diecisiete años poco más ó menos y que á bordo todos le llamaban Antonio, el que se había embarcado en dicha ciudad.
Durante este citado viaje, el buque Acys apareció en Wittsaud á la entrada del Elva, el veinte de Octubre de 1854 á las nueve y media de la mañana. El capitán declara haber visto todavía a las nueve sobre el resto del buque, y mientras era arrebatado con cinco hombres de tripulación, sobre un pedazo del entrepuente, á el piloto, á el segundo, al grumete, y al dicho pasajero Don Antonio Álvarez. El buque Acys habiendo naufragado enteramente, y la tempestad durado todo el día, el mismo capitán no vio ya nada, no ha oído hablar del piloto, segundo, grumete y pasagero Álvarez, por lo que cree con toda probabilidad que este y los demás mencionados, se ahogaron o murieron de frío y de cansancio--Leído y aprobado, lo firma C. G. Osterstrom.-
Dicha declaración del capitán Carlos Gustavo Osterstrom ha sido hecha delante de mí y registrado por mí, notario de esta ciudad, y después de haber sido leída y aprobada, ha sido firmada por el compareciente quedando como origina, de que la presente es copia, aprobada por mí, notario, y los testigos que firman abajo.-
Hecho en Hamburgo á nueve de Noviembre de 1854 - Firmado - Schramm - F. T. Prohm como testigo - A, Ritter como testigo.-
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Juzga, querido amigo, las lágrimas que habrán derramado mis ojos por tan sensible desgracia, y los padecimientos de mi familia, al no poder endulzar los últimos momentos de una persona tan querida. Dios, que cob su eterna sabiduría, dispone los placeres y los sufrimientos, nos dará la fuerza bastante para acatar su fallo.
Es tuyo siempre
Antonio María Álvarez y Gutiérrez
Como uno de los principales contribuyentes de la ciudad, también estuvo
metido en política y así vemos como a primeros de 1843 se presentó a las
elecciones a senador por la provincia de Badajoz, obteniendo su escaño y jurando
el cargo el siguiente primero de abril de 1843.
Posteriormente volvió a presentarse a senador, aunque esta vez por la
provincia de Lugo, obteniendo su acta el tres de abril de 1872, renovándola el
veintisiete de septiembre siguiente.
Casó dos veces. La primera fue con Amalia Ruiz Delgado, una peruana
natural de Lima y afincada en Málaga, el veintinueve de diciembre de 1831. El
matrimonio, que se llevó a efecto en la parroquia de San Juan de la capital
malagueña, echó al mundo a tres criaturas: Amalia, Antonio y Pedro.
Al fallecer Amalia el nueve de agosto de 1838, volvió a casarse el
veintisiete de julio de 1842, siendo ella Purificación Moya Chacón, condesa de
Moya y veinticuatro años más joven, hija de Mariano Moya, marqués de Valdecañas,
y de Teresa Chacón. Al matrimonio, aportó Antonio María sus bienes inmuebles,
alhajas y un caudal de tres millones cuatrocientos mil reales.
El matrimonio se efectuó en la parroquia granadina de La Magdalena y
echó a mundo cuatro hijos: Matilde, Antonio, Pedro y Miguel.
Ya he contado la desgraciada muerte de su hijo Antonio, pero no será la
única que golpeó a Antonio María, no, que hubo una segunda y también sobre un hijo,
llamado, ¡también! Antonio, fruto de su matrimonio con Purificación Moya, el
cual, habiéndose alistado a las fuerzas carlistas, cayó muerto el año de 1874.
Falleció Antonio María Álvarez Gutiérrez el veintiuno de diciembre de
1874.
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Nota: la redacción de lo referente a la muerte de su hijo en Alemania, está tomado del opúsculo donde relata su naufragio, captura por los moros y posterior rescate, el cual se encuentra depositado en el Archivo Díaz de Escovar de Málaga.
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